El arte de estar juntos

18 mayo, 2020

Estar juntos es arte efímero. Juntos somos una obra de arte concebida bajo un concepto de fugacidad en el tiempo, de no permanencia como hecho y «objeto» material.

Por Javier Barbero

Cuando menciono fugacidad, me refiero a que si las relaciones humanas son concebidas desde una imagen estereotipada pueden ser enormes trampas que nos hacen creer que todo será inmutable, y por ende seguro y controlado. Si las relaciones son vistas como espacios orgánicos que se crean, cocrean, entran en crisis y eventualmente se reinventan. Entonces, una relación es algo vivo, algo fresco, algo abierto a la restauración de los daños del tiempo, una posibilidad creativa para un trazo nuevo en el lienzo, un pas de deux inusual, un escrito que rime, una fotografía desde otro ángulo.

Claro que una relación también es arte, pues estar juntos tiene una estética. Hay relaciones barrocas; otras son clásicas; o bien, hay momentos en nuestras relaciones donde todo es naif o un cubismo digno de Picasso.

Cuando creamos una relación con alguien, que va más allá de un mero intercambio de saludos, es interesante mirar que allí hay una íntima relación con lo estético, pues hay valores en juego. Los valores estéticos nos generan reacciones de atracción, como sentirnos fascinados y con ganas de anidar en ese vínculo, o repelidos, con ganas de irnos, de buscar belleza o gozo en otros brazos, en otros sitios, en otras perspectivas.

Cuando creamos un “nosotros”, en un sentido metafórico, estamos cocreando una obra de arte. Es la manera que tenemos de comprender los límites, las diferencias, las sincronías y todos los pequeños detalles que van construyendo la vida como el magnífico regalo que es.

Parece sencillo el arte de estar juntos, mas no lo es. Años de escuela (relaciones pasadas) nos otorgan sabiduría y técnica; y cada vínculo es una obra de arte que nos vuelve sensibles, vulnerables y totalmente humanos. Si no tenemos la conciencia de que cada relación que hemos vivido tiene un valor magistral inmenso, vamos pasado de un vínculo a otro sin haber experimentado lo que nos pasa con estar pegoteados, con ser sumisos, dominantes, liberales, como niños, con dar y tomar, con los caprichos, los excesos y hasta con la ternura. Imaginemos que estas fueran lecciones en la escuela del arte de vivir relacionados y que cada lección es una asignatura que hay que pintar, danzar, moldear y cantar; y que como estudiantes no podemos negarnos a “pasar” la materia.

UNA RELACIÓN TAMBIÉN ES ARTE, PUES ESTAR JUNTOS TIENE UNA ESTÉTICA. HEMOS DECIDIDO ESTAR JUNTOS Y FUSIONAR NUESTROS DONES Y MUSAS EN UNA OBRA COLABORATIVA LLAMADA “NOSOTROS”.

Así surgen los grandes artistas. No surgen puros desde el barroco o expresionismo. No alcanzan la gloria desde el vamos. Andy Warhol experimentó de todo un poco hasta crear el pop art. Nosotros también estamos transcurriendo por todas las experiencias humanas en un estudio de ensayo y error, con algunos toques de genialidad y muchas obras inconclusas.

Estar juntos es estar atentos a lo que está sucediendo con el otro artista y dejar atrás las ideas que nos enceguecen para ver al otro como lo que es y no como quisiéramos que sea. Todos somos esencialmente humanos, solo que algunos prefieren el arte naif y otros el neoexpresionismo de Jean-Michel Basquiat. Son perspectivas distintas, estéticas en apariencia irreconciliables. Mas hemos decidido estar juntos y fusionar nuestros dones y musas en una obra colaborativa llamada “nosotros”. Aun efímeras las relaciones humanas son obras magnificas. Piezas únicas.

Para poder estar juntos hay que darle al ego su justo lugar. Porque si somos solo ego, podemos llegar a ser personas que fragmentamos, separamos y destruimos. Debemos reconocer que compartimos el mismo estudio creativo por elección. Hay personas que siguen creyendo que estar con alguien les salva del tigre hambriento de la soledad. Estar juntos para crear una pareja, un vínculo filial, un negocio, un proyecto tiene un sentido más profundo, tiene valentía, tiene discordias y tiene su destino detrás de cada mirada, de cada apretón de manos o de cada beso. Y cada mirada es arte. Cada beso es color. Cada conversación es literatura. Estar juntos si amamos estarlo, puede ser todo el amor.