Florencia Soerensen, artista y artesana de la Alta Costura

15 diciembre, 2020

En febrero pasado, antes del confinamiento por la pandemia y después de pasar unos días en Lyon (Francia), en el atelier de Florencia Soerensen, disfrutando de manera directa del arte de la alta costura, viendo de cerca la precisión en el corte, la atención al detalle y la maestría en la confección, realicé un paréntesis para conocer el lado más íntimo, más personal de esta gran artista.

Por Lara Tomassi | Fotos Negib Giha

  • Seguramente recordarás algún hecho de tu niñez o adolescencia que te haya empujado a darte cuenta de que la costura sería siempre parte de tu vida.

Sí, siempre jugaba a hacerles ropas a mis muñecas. Llegó la adolescencia, y debía dejar de lado esos juegos por otros intereses y actividades más acordes con mi edad. Intenté imaginarme la vida sin coser. No pude hacerlo. Decidí entonces estudiar confección. Me inscribí en el instituto de alta costura Donato Delego. Allí, confirmé mi vocación y empecé a formarme en el oficio en el que ya llevo casi 27 años.

  • Cuando le hacías prendas a tus muñecas, ¿cortabas tus propias ropas?

Sí, cortaba todo lo que tenía a mano: ropas de mi mamá, mías, repasadores, toallas… Solía acompañar a mi madre al atelier de la modista Mima Alcaraz, donde se hacían los vestidos
a medida. Allí siempre había una bolsa de retazos de telas esperándome. Ella me regaló mis primeros cortes de sedas naturales, de telas finas.

  • Después del instituto, ¿qué siguió?

Tenía 14 años, era la más chiquitita del curso, e hice mis estudios en el más absoluto secreto, solo lo sabía mi núcleo familiar. No quería que nadie supiera hasta que mi confección hubiera alcanzado un nivel que yo considerara óptimo. No quería recibir cumplidos por cortesía ni críticas por inexperiencia. Fue así que practiqué y practiqué sin parar durante siete años, hasta que consideré que mi trabajo estaba listo para ser mostrado. El curso básico duraba un año. Al terminar obtuve el título de Modista de Alta Costura, a los 15 años.

“CADA PRENDA QUE HAGO ESTÁ INSPIRADA EN UNA PERSONA, INDEPENDIENTEMENTE DEL LUGAR DE DONDE PROVENGA O DE SU GÉNERO”

  • ¿Continuaste estudiando costura?

Tomé otros cursos por dos años más. Más adelante me recibí de licenciada en Diseño Gráfico en la UCA, e hice un paso breve por la carrera de Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte de la UNA. Después fui a Buenos Aires a estudiar al instituto Donato Delego de esa ciudad. También, hice cursos de patronaje en el instituto Strasser de Montevideo.

  • ¿Algún diseñador que te haya gustado en esa época o te guste en la actualidad?

Diseñadores que me gusten hubo y habrá muchísimos, y eso va cambiando con los años, no podría nombrar uno que haya permanecido a través del tiempo, salvo Cristóbal Balenciaga, el más grande arquitecto de la moda que ha existido. He admirado también a Madame Grès, por su concepción escultórica de las prendas; a Christian Lacroix, por su manejo de los tejidos y del color, sus prendas parecían flotar; a Hussein Chalayan, como precursor de una moda conceptual y tecnológica. También, a Valentino por su profundo sentido de la elegancia, a Alexander McQueen y a Iris Van Herpen.

  • ¿Identificás un momento de tu carrera en el cual te convertiste en lo que sos hoy?

Sí, cuando empecé a trabajar en moda, muchos colegas de mi generación y yo tuvimos la suerte de que en ese momento se estaba gestando un movimiento de diseño independiente, con Buenos Aires como referente principal en Sudamérica. En esos años se lanzaron en Asunción la revista Wild, el Fashion Week, la agencia UP! Model Management. Una industria con nuevas características estaba naciendo y los diseñadores jóvenes de aquel entonces nos subimos a esa ola y nuestras carreras despegaron. La mentalidad del consumidor empezó a cambiar, la relación con la moda se modernizó y la figura del diseñador como tal empezó a afianzarse.

  • ¿Cómo llegaste a Francia?

Uno de mis sueños siempre fue vivir en Europa, y en especial, en Francia. Decidí ir detrás de mi sueño y aquí estoy, diez años después. Me mudé a Lyon y empecé de cero en otro país, pero con todo el bagaje de los años de experiencia en la moda, con una carrera y un nombre afianzados, y un currículo que avala mi trayectoria.

  • ¿Cómo te definís hoy?

Como modista de alta costura. A pesar de que hago diseño, me defino como modista porque mi vocación, mi lenguaje y mi forma de estar en el mundo pasan por lo que puedo crear yo misma, con mis manos. No puedo, ni deseo disociarme de mis obras renunciando a la confección.

  • ¿Cómo elegís los tejidos que vas a utilizar?

Tengo una preferencia por los materiales nobles y por las fibras naturales como la seda. Pero puedo trabajar cualquier textura, inclusive con materiales no textiles. Con cualquier material se puede lograr algo fabuloso siempre que haya coherencia entre tres factores: material, forma y función.

  • ¿Influye en esta selección el carácter de la persona que va a llevar el diseño?

Sí. Cuando el vestido no es concebido como parte de una colección, sino para una persona en particular, claro que influye. De hecho, te diría que el carácter de la persona es el hilo conductor que sigo en mi proceso creativo.

  • ¿Trabajás colecciones?

En el pasado sí, para los Fashion Weeks de Paraguay y de otros países, pero me siento más cómoda trabajando prendas individuales, que desde la concepción están enfocadas a una persona. Cuando diseño la prenda me baso en la persona, en sus características, en sus deseos, en la ocasión, en su imaginario, etc. Me siento enriquecida con lo que la clienta aporta. Entonces, hacer colecciones donde no puedo focalizarme en una sola persona en específico me resulta menos estimulante.

  • ¿Dónde presentaste colecciones?

Pasarela Punta del Este, Buenos Aires Alta Moda, Miami Fashion Week y Buenos Aires Fashion Week. Desfiles en Francia como el Salón del Chocolate y editoriales para países tan lejanos como Sudáfrica.

  • ¿Das cabida a clientas nuevas?

Sí, claro, siempre y cuando haya turnos disponibles, y distribuyo mi tiempo entre las clientas de Paraguay y las de Europa. Quiero mantener siempre el contacto directo con ellas y con lo que hago. Todas las prendas que salen de mi atelier las hago yo con ayuda de un equipo muy pequeño. Somos dos o tres personas que trabajamos muchísimas horas, a veces noches enteras para dar vida a los vestidos. Porque es ahí donde esta mi pasión, mi diversión y mi talento. Por eso, mi capacidad de tomar pedidos está limitada por un factor humano y de tiempos.

«YO TAMBIÉN ESTOY DÁNDOLE UNA PARTE DE MI VIDA. ENTONCES, ES UN ENCUENTRO DE DOS MUNDOS, NO UNA TRANSACCIÓN MERCANTIL”

  • ¿Cuáles son las diferencias entre lo que buscan las clientas europeas y las paraguayas?

Ambas son muy elegantes pero con diferencias en cuanto
al estilo. Mis clientas en Francia prefieren prendas más minimalistas, poco o nada de ornamentos, poniendo el foco en el corte y en los materiales. La clienta paraguaya pone más atención en el detalle, y hay una clara preferencia por prendas más trabajadas, más audacia en cuanto a la selección de materiales y colores, y por supuesto con un gran sentido de la distinción y el lujo.

  • ¿En qué estás trabajando ahora mismo?

Ahora mismo, además de los vestidos de novia y de soirée, estoy trabajando en vestuario para artes escénicas, teatro, performances, ballet, con compañías en distintas ciudades, Ginebra, Lyon, París y Asunción.

  • ¿Salón del chocolate?

En Francia hay una cultura muy importante en la elaboración artesanal, y el chocolate es una muestra de ello, altamente valorado en Francia y toda Europa. Durante tres años seguidos realicé una colaboración creativa con el maestro chocolatero Philippe Bernachon, el más prestigioso de Lyon, para diseñar y confeccionar trajes de chocolate que se exhibieron en salones de Bruselas, Colonia, París, Dubái, Londres y más. Vestidos 100 % realizados en chocolate.

  • ¿Alguna rutina específica para mantenerte en forma?

Hacer siempre lo que siento y dedicarme a lo que me gusta, cuidar mi alimentación con una dieta vegana, viajar mucho. Y no prestar mucha atención al que dirán.

  • ¿Hobbies?

Siempre me gustó dibujar, pero lo había dejado y ahora retomé. También me gusta el cine de autor y dedico mucho tiempo a cuidar mis plantas.