Dominique y Michelle Moellhausen

8 mayo, 2017

El arte del perfume

Las hermanas Michelle y Dominique Moellhausen tienen una larga tradición familiar a sus espaldas. Su familia paterna se dedica a la perfumería desde hace más de cinco décadas. Tras terminar la universidad, ambas decidieron volcarse a la pasión familiar.
Por Valeria Gallarini SienraFotos de Leslie Laguardia
 
Estudiaron en el Grasse Institute of Perfumery, una prestigiosa universidad a la cual ingresan solo 12 estudiantes por año luego de un largo test olfativo de cuatro horas y una entrevista. Hoy, ambas trabajan en la empresa familiar, Moellhausen, una compañía italiana dedicada a desarrollar, producir y distribuir fragancias a todo el mundo.Además de la tradición familiar, a ambas les une una fuerte pasión por los perfumes y un gran arraigo por Paraguay, tierra natal de su madre, donde pasaron gran parte de su infancia.

¿Cómo fue la experiencia de estudiar en el Grasse Institute of Perfumery?

Dominique: Este instituto busca reunir a personas de distintas nacionalidades, ya que persiguen además el intercambio cultural y de gustos, así como distintas maneras de oler.

Michelle: Éramos doce estudiantes de distintos orígenes, una tailandesa, una española, un japonés, un libanés, un hindú, un brasileño. Era multiétnico y muy divertido. Por ejemplo, cuando nos tocó desarrollar el aroma de una manzana, la misión parecía muy simple, pero el resultado es que teníamos doce diferentes manzanas, ya que en los distintos países va cambiando el sabor, en algunos es más dulce, más roja o más verde. Fue muy enriquecedor.

Se criaron en el mundo de la perfumería. ¿Cuál es su primer recuerdo vinculado a este mundo?

Dominique: Crecimos con esto. de chicas, siempre íbamos a la empresa a visitar a papá; desde el inicio de la calle, desde el auto, podíamos oler que estábamos llegando, ya que podíamos percibir desde lejos la increíble mezcla de perfumes. El sentido del olfato es algo que queda grabado en la memoria por mucho más tiempo que los otros estímulos captados por los demás sentidos. Puedes oler hoy el aroma de tu niñera a los tres años y tu mente va a reconocer un valor sentimental a ese aroma por más de que ya no la recuerdes. Me es difícil decir cuál es la primera memoria conectada a nuestro trabajo, ya que tenemos una vida llena de perfumes y olores por todos lados.

Michelle: Me sería difícil también identi car el primer recuerdo, pero sí tengo muchos aromas que me dan conexiones. De chiquitas jugábamos con las cáscaras de mandarina, exprimiendo su jugo sobre velas para que ardiera más fuerte la llama y salía este olor que se me quedó impreso y hace que me gusten mucho las fragancias cítricas.

Para ustedes, ¿cuál sería el aroma más paraguayo?

Dominique: El olor de la or de coco es muy particular, se huele solo en la época de navidad y en esta parte del mundo.

¿Cómo se entrena la nariz?

Dominique: Hay personas que obviamente tienen más desarrollado el sentido del olfato, pero todos podemos desarrollarlo y entrenarlo. Se aprende oliendo. Hay que oler las materias primas y los perfumes y tratar de hacer conexiones en tu cerebro con las memorias que tienes.

Michelle: Siempre hay que conectar. Es como un ejercicio de memoria. Es trabajo de nariz y de cerebro. también tienes que tratar de ampliar tu mente al oler algo. Por ejemplo, si hueles chocolate, tienes que tratar de decir la mayor cantidad de adjetivos posibles para describir la fragancia. ¿cómo es el chocolate? ¿Es dulce? ¿Es amargo? ¿Es chocolate derretido o es un chocolate frío recién salido de la heladera? Estos adjetivos te ayudan a la hora de crear una fragancia con un toquecito de algo, y en tu creación en vez de usar el chocolate juegas solamente con una parte de ese ingrediente. Tienes que tratar de fragmentar las fragancias.