Sensualmente Franco: Coach for men

13 diciembre, 2017

El actor, director de cine, escritor y filántropo James Franco se aventuró en la nueva propuesta publicitaria de la fragancia Coach for men. Así es, el famoso personaje de Hollywood se convirtió en el rostro de la marca de moda neoyorquina.

En 1941, Coach nació como una compañía diseñadora de productos de cuero para hombres. Desde entonces, la empresa asentada en Nueva York (Estados Unidos), se convirtió en una casa de moda global, que combina el rico legado de artesanía estadounidense, con vitalidad juvenil, enfatizando la personalización de sus creaciones.

Los valores de Coach, consideran sus creadores, están sustentados fundamentalmente en la calidad y la autenticidad. Por eso la marca, buscó una figura que pudiera encarnar los conceptos de masculinidad, creatividad, seguridad y originalidad, inmersos en la campaña publicitaria de la firma para Coach for men.

De esta manera, la casa de estilo neoyorquina eligió a James Franco, quien, a consideración de los directivos de Coach, simboliza dinamismo, arrojo, versatilidad y magnetismo, características que encajan perfectamente con el perfil.

La cara publicitaria

La campaña de Coach for men, cuya dirección de estilo estuvo a cargo de Karl Templer, mientras que la dirección artística fue de Baron & Baron; pretende trasmitir el espíritu soñador de un joven americano, aparentemente inconformista y que asume los riesgos de un aventurero.

El director creativo de Coach, Stuart Vevers, se decantó por James Franco como el rostro de la campaña, por las condiciones de un hombre con corazón rebelde y romántico que reúne el actor. “James es la quintaesencia del ‘hombre cool’ de Coach. Es guapo, arriesgado, inteligente, enérgico y siempre está involucrado en muchas actividades, además de estar dispuesto en todo momento a enfrentar los retos que se le presentan. Él representa muchas de las referencias que he usado para mis creaciones para coach, principalmente el estilo estadounidense que resuena en todo el mundo”, explicó el británico.

En tanto, para Franco, haber trabajado con Stuart fue un placer y lo evidenció en su cuenta de Instagram, con este mensaje sobre su labor en la publicidad de Coach of men: “La creatividad es el camino que sigo en todo lo que hago. Es la forma en que me relaciono y me comunico con otras personas y es el verdadero significado que le encuentro a la vida. Hay tantas referencias estadounidenses en los diseños que realiza para Coach, pero con un toque único y original, y eso es algo que comparto en mi proceso creativo”.

El fotógrafo steven Meisel retrató a Franco reclinado sobre un Plymouth Valiant vintage, con La Gran Manzana en el horizonte. Vistiendo la icónica chaqueta en cuero de Coach, Franco luce cual aventurero urbano, con mirada romántica, que acaba de regresar a casa por una vieja ruta estadounidense.

La fragancia de Franco

Según los creadores, Coach for men evoca un sentimiento, pues ofrece un aroma enérgico y fresco. Estableciendo un paralelismo, la casa describió que el perfume “tiene la actitud de Nueva York con una autenticidad americana”.

La creencia de Coach es que la propuesta tiene una fragancia duradera y con fundamentos, mezclado con un espíritu moderno, optimista y libre. Coach for men fue formulada con notas de pera nashi nítida y efervescente, y una explosión picante de cardamomo añade calidez, complejidad y un sutil toque de dulzura. El aroma se basa en textura de aceite de vetiver terroso, bergamota, kumquat, coriandro, geranio, gamuza y ámbar gris.

El lujo en fino envase

El frasco de vidrio en degradé azul noche hace referencia a los códigos icónicos de Coach. La tapa de aerosol en forma de turnlock alude al cierre de carteras y bolsos, un elemento que el primer director creativo de la firma introdujo en 1954.

Una etiqueta engomada agrega un tacto final distintivo, reflejando las etiquetas que son colocadas en cada cartera Coach desde los años 70. El caballo y el carro, un símbolo duradero de la artesanía de la marca que recuerda la tradición de los artesanos de cuero y arneses en Nueva York, están sutilmente grabados en la botella.