Fundación NAHO: Pequeños pasos, grandes transformaciones

En Paraguay, una de cada cuatro mujeres tiene su primer hijo antes de los 18 años. Muchas abandonan el colegio, quedan sin ingresos y sin red de contención. La Fundación NAHO trabaja con ellas: acompaña a madres adolescentes para que terminen sus estudios, accedan a atención psicológica y nutricional, y puedan construir un proyecto de vida propio. Cuando una madre sale adelante, el impacto llega también a sus hijos.

“Una chica llega a NAHO muchas veces sin saber cómo seguir. Cargó sola con el embarazo, tuvo que dejar el colegio, y el entorno familiar no siempre la sostiene. Lo primero que hacemos es estar. No juzgar, no apurar. Simplemente estar”, dice Rebeca Mendoza, directora ejecutiva.

Y agrega: “Muchas vienen con la idea de que ya no pueden estudiar, de que eso se terminó para ellas. Parte del trabajo es desarmar esa creencia. Cuando una chica termina el colegio con su hijo en brazos, algo cambia en cómo se ve a sí misma”. Ese es el punto de partida del trabajo de la Fundación NAHO.

La historia de Yasmin

Tenía 16 años cuando quedó embarazada y tuvo que dejar el colegio. Vivía en la zona de Cateura, en condiciones muy precarias. Llegó a NAHO sin saber muy bien qué iba a pasar.

Retomó sus estudios, terminó el colegio y empezó a trabajar en el cuidado de niños. Ahí descubrió lo que quería hacer. En 2023 inició la Licenciatura en Educación Escolar Básica y hoy está cerca de recibirse.

Su historia resume lo esencial: con acompañamiento real, no solo se atraviesa una urgencia, se reconstruye un proyecto de vida.

Transformación real

Rebeca lo pone en términos concretos: lo primero que trabajan es la manera en que las chicas se ven a sí mismas. La maternidad adolescente en contextos de vulnerabilidad viene muchas veces acompañada de abandono escolar, aislamiento y la sensación de que ya no hay opciones. Antes de hablar de empleo o de carrera, hay que deshacer eso.

La Fundación NAHO ofrece acompañamiento nutricional, psicológico y educativo: las chicas terminan el colegio dentro del programa. También tienen acceso a orientación legal y a capacitación laboral. Y hay algo que hace posible todo lo demás: el cuidado de los hijos durante las actividades. Sin eso, estudiar no es una opción real.

El proceso no es lineal. Hay chicas que avanzan rápido y otras que necesitan volver a empezar varias veces. Brenda llegó a la fundación después de una situación de abuso. Llegó sin poder imaginar qué venía después. El trabajo fue largo: atención psicológica, seguimiento escolar, contención sostenida. Con el tiempo, terminó el colegio y arrancó su propio emprendimiento.

Lo que más se repite, más allá de terminar el colegio o conseguir trabajo, es el cambio en cómo se paran frente a sus propias vidas. “Recuperan su voz, su seguridad y su capacidad de decidir. Y en muchos casos ese proceso no termina en ellas: varias vuelven para acompañar a otras chicas que recién empiezan”, dice Rebeca.

Un futuro mejor

Cuando una madre adolescente logra terminar el colegio, encontrar trabajo y estabilizarse, ese cambio no queda en ella sola. Los hijos crecen en un entorno distinto: con más recursos, más presencia, más herramientas.

“En NAHO entendemos que acompañar a una mamá hoy es también transformar la vida de sus hijos”.

Sostener esto en el tiempo no fue fácil. La fundación operó durante años con recursos escasos y sin las certezas que tienen organizaciones más grandes. Lo que permitió seguir fue un equipo que no se fue y que cree en lo que hace.

Acercarse a NAHO implica entender que el cambio real no es inmediato, pero sí profundamente transformador. Si querés saber más o apoyar el trabajo de NAHO, podés escribirles directamente o visitarlos en su sede. Cada aporte —tiempo, contactos, donaciones— hace que el programa llegue a más chicas.

📍 44 Proyectadas y Capitán Figari
📞 (0992) 267-452
📱 @fundacionnaho

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