Stephi Stegman

De las grandes campañas internacionales al mundo empresarial y la maternidad, Stephanía Stegman construye su camino con autenticidad y visión. Entre Miami, la moda y su marca de botas, continúa expandiendo su universo creativo y consolidando su lugar en la industria.

Dirección creativa y editorial: KATE REICHARDT ROIG
Fotografía: ANDRÉS FERIS
Producción: NOEMÍ GODOY Y REBECA MENDOZA
Asistente de producción: CELINA ISMAJOVICH
Texto: VALENTINA DEL VALLE RODIL
Locación: SATORI ZEN CLUB

Radicada en Miami, Stephi equilibra hoy la rutina familiar, las producciones internacionales, sus estudios universitarios de marketing y el crecimiento de su propia firma de zapatos. En esta nota, la modelo paraguaya repasa sus años en las grandes pasarelas, la importancia del hogar como eje y el valor de mantenerse fiel a una misma en una industria en constante cambio.

Si alguien le hubiera dicho a Stephi de 12 años que la moda terminaría siendo su profesión, probablemente no lo habría creído. En aquel entonces, su mundo giraba en torno a los deportes, el básquet competitivo y una timidez tan marcada que le dificultaba soltarse en la vida cotidiana.

Todo cambió por pura casualidad en la sala de espera de un hospital en Paraguay. Allí, la modelo Paola Hermann la vio, se le acercó y le dijo que tenía todo para ser modelo. Aquella invitación a un curso de modelaje abrió una puerta hacia un universo completamente desconocido.

“Yo venía de un mundo totalmente diferente, cero moda, cero pasarela, cero conocimiento de esta industria”, recuerda Stephi. “Empecé casi como un juego, aprendiendo sobre la marcha. Cuando miro hacia atrás, mi historia me recuerda siempre que las oportunidades pueden aparecer en los lugares menos pensados y que solo hay que animarse a explorarlas”.

En ese primer tramo, el acompañamiento familiar fue fundamental. Su padre la llevaba a cada casting, producción y desfile, descubriendo antes que nadie que esa nena tímida se transformaba por completo frente a una cámara. Hoy, ese lugar de guía incondicional lo ocupa su hermano mayor, quien la aconseja y acompaña en sus decisiones profesionales.

“En esta profesión es sumamente importante tener personas de confianza alrededor. Es una carrera hermosa, pero también llena de exposición y constante rechazo. Contar con personas que te conocen más allá de tu imagen y que te recuerdan quién sos es invaluable”, reflexiona.

Valores e identidad

Con los años llegaron las grandes oportunidades internacionales, los viajes y las colaboraciones con marcas de primer nivel. En su historial se destacan firmas y casas de renombre como Carolina Herrera, Saint Laurent, Chanel, H&M, Ágatha Ruiz de la Prada, Victoria’s Secret, Agua Bendita, Paco Rabanne, Adolfo Domínguez y Ricky Sarkany.

Sin embargo, más allá del prestigio de trabajar para grandes nombres, la lección más valiosa que le dejó la moda tuvo que ver con la resiliencia y el crecimiento personal.

“Al principio es fácil transformar un ‘no’ en un ‘no soy suficiente’. Con los años entendés que no funciona así. Que no te elijan para un trabajo no determina quién sos ni hasta dónde podés llegar; muchas veces simplemente no eras el perfil que ese cliente necesitaba ese día”.

Para Stephi, la belleza es relativa y nunca alcanza por sí sola para sostener una trayectoria.

“Llegar a horario, cumplir tu palabra, tratar bien a la gente, saber escuchar y levantarte después de un rechazo es lo que verdaderamente importa. Una cara bonita puede llamar la atención, pero es tu forma de ser la que hace que quieran volver a trabajar contigo”.

Y sintetiza con una premisa que se convirtió en su lema de vida: “La belleza cambia, los estándares cambian y las tendencias pasan. Los valores no pasan de moda”.

Ese mismo mensaje es el que busca transmitir a las jóvenes que sueñan con ingresar a este mundo, aconsejándoles que no busquen la inmediatez de las redes sociales ni intenten convertirse en otra persona para encajar.

“Prepárense, sean disciplinadas, cuiden su esencia y descubran qué tienen ustedes que nadie más puede ofrecer”.

Raíces intactas

Hoy, la vida de Stephi transcurre en Miami. Eligió la ciudad no solo porque se convirtió en un centro estratégico para la moda, el arte y los negocios, sino también pensando en ofrecerle un entorno seguro, educación y tranquilidad a su hijo Bruno.

Un día habitual en su rutina comienza muy temprano: prepara el desayuno de Bruno, lo alista y lo lleva al colegio. Después se toma una hora para entrenar —un hábito que mantiene desde su época de basquetbolista—, dedica el día a gestionar su marca STEGMAN, estudia la carrera de Marketing y continúa formándose.

Por la tarde, el foco vuelve a ser cien por ciento familiar: buscarlo a la salida, acompañarlo a sus actividades, ir al parque o cocinar juntos en casa.

La maternidad redefinió por completo sus prioridades y, cuando el trabajo exige viajar, busca que él también forme parte de la experiencia: desde videollamadas antes de un desfile en Londres hasta mostrarle monumentos históricos para abrirle una ventana al mundo.

A pesar de haber dejado Paraguay a los 17 años, sus raíces siguen más vivas que nunca.

“Vivir afuera hizo que aprendiera a valorar todavía más a mi país. Nuestra calidez humana es única; podés acabar de conocer a alguien y ya te abre la puerta de su casa o te ofrece un plato de comida. La gastronomía, nuestra gente y el guaraní son cosas que llevo con un orgullo profundo”.

De modelo a empresaria

En su día a día, Stephi se aleja de las producciones sobrecargadas. Su guardarropa personal es clásico, funcional y relajado: vestidos oversize de toque romántico o boho, jeans de buen corte, camisetas blancas y un calzado infaltable: las botas. En cuanto al maquillaje, prefiere la frescura de una piel luminosa e hidratada con efecto glow, tonos tierra en los ojos y cejas peinadas de forma natural.

Ese amor de siempre por el calzado fue el punto de partida para dar el salto empresarial con STEGMAN, su propia firma de botas artesanales de cuero, producidas en ediciones limitadas. Tras años interpretando la visión estética de otras marcas, sintió la necesidad de construir algo propio.

“Las botas siempre formaron parte de mi identidad”, explica. “Podés llevar un vestido romántico y transformarlo por completo con unas botas, o usarlas con jeans y un look más casual. Quería crear piezas atemporales que pudieran acompañar a una mujer durante años”.

El paso de modelo a empresaria implicó sumergirse en aspectos técnicos que antes no veía: diseño, selección de materiales, producción, logística, costos y marketing. De toda la colección, destaca el modelo La Pierre como su favorito absoluto, adelantando además que pronto lanzará una nueva versión inspirada en él.

Con una propuesta clara, busca vestir a mujeres seguras y auténticas de cualquier edad. Sus metas con la marca son consolidar los envíos internacionales, abrir tiendas físicas en distintas ciudades y, eventualmente, presentar una colección en una fashion week internacional.

LEVEL x Asunción Fashion Week

Volver a Asunción Fashion Week —en esta oportunidad como imagen de campaña de esta producción en colaboración con Level— y como modelo de pasarela tiene para Stephi un significado especial. La plataforma forma parte de la historia de la moda paraguaya y de distintos momentos de su propia carrera.

“Me emociona muchísimo poder seguir siendo parte de la moda de mi país, pero desde una Stephanía diferente, más madura, con mucha más experiencia y también con nuevos sueños”, cuenta.

Caminar nuevamente una pasarela en Paraguay después de tantos años de carrera internacional también se sentirá diferente. En aquellos primeros, los desfiles estaban marcados por los nervios, los castings y el deseo de demostrar que podía estar ahí. Hoy, aunque la emoción previa a salir a escena sigue presente, la experiencia se vive desde un lugar de mayor seguridad, gratitud y disfrute.

Paraguay tiene para ella un componente emocional enorme. También representa la posibilidad de que ese recorrido pueda inspirar a las chicas que hoy están comenzando en la industria.

Con los años, también cambió su manera de mirar el AFW. Su experiencia internacional y el desarrollo de su propia marca de botas le permitieron conocer la moda desde distintas perspectivas y comprender todo lo que sucede detrás de una semana de la moda: desde los diseñadores y las marcas hasta los equipos creativos y de producción que hacen posible cada edición.

“No solamente me emociona estar arriba de una pasarela, sino ver cómo crece la moda paraguaya, cómo aparecen nuevos talentos y cómo podemos seguir generando espacios para mostrar lo que hacemos en nuestro país”, explica.

Construyendo un legado

Al conversar acerca del uso de los retoques estéticos, Stephi mantiene una visión libre de juicios, enfatizando que son decisiones personales válidas si ayudan a ganar seguridad, siempre cuidando la naturalidad y las proporciones propias de cada persona.

Al preguntarle quién es la Stephi de hoy en comparación con aquella chica tímida de 12 años, dice:

“Hoy me considero una mujer mucho más consciente de quién soy. Mamá, modelo, estudiante y empresaria; soy muchas cosas al mismo tiempo. Tengo menos necesidad de demostrar y muchas más ganas de construir. Ya no pienso solo en la próxima campaña, sino en qué ejemplo quiero darle a mi hijo y qué legado quiero dejar a las chicas que siguen mi carrera”.

Con la mirada en el futuro, ella no se pone límites. Sigue estudiando, emprendiendo y buscando desafíos que la saquen de su zona de confort.

“Lo importante es no dejar de prepararse, trabajar por lo que uno quiere y no perder nunca la esencia intentando cumplir las expectativas de los demás. Todavía me queda muchísimo por aprender y por conquistar, y eso es lo más lindo de este camino”.

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