La vida está hecha de trayectos: algunos más livianos y otros profundamente transformadores. En el camino encontramos siempre aprendizajes, desafíos y alegrías. También se trata de estar presentes en cada etapa, y disfrutar con libertad y autenticidad. Y eso es justo lo que está haciendo hoy la cantante, compositora y modelo paraguaya Anna Chase, quien transita uno de los momentos más reveladores y gratificantes de su vida con la maternidad.
Dirección Creativa y Estilismo: Kate Reichardt Roig
Fotografía y Edición: Bruno Vázquez
Asistente de Producción: Giuliana Meza
Asistente de Fotografía: Deyanira Medina
Makeup & Hair: Mónica Franco y Yamila Núñez para Áva Club
Prendas: Caro Cuore, Doma, Ginebra, Prüne
Accesorios: Divana, Rag & Bone
Anna vivió en diferentes ciudades, entre pasarelas, escenarios, estudios de grabación y escuelas de arte. Hoy, el ruido externo se aquietó para dejar espacio al ritmo que puede escuchar con más claridad: el suyo.
La imagen de nuestra tapa vive sus diferentes facetas en equilibrio: modelo, empresaria, esposa y madre, sin olvidarse de sí misma.
Santiago, de tres años, y Adrián, de un año y siete meses, llegaron para cambiarlo todo. Llegaron con luz y amor, para reordenar prioridades y resignificar el tiempo. Pero lejos de apagar su ambición o su identidad artística, esta nueva etapa parece haberla vuelto más segura, más estratégica y más conectada con su mundo interno.
Presente en lo importante
Ser mamá es una experiencia transformadora que atravesó toda nuestra charla.
“Estoy viviendo la maternidad con todo lo que implica —amor, cansancio, aprendizaje, cambios— pero también transito un momento con mayor claridad sobre quién soy y qué quiero. No es una etapa liviana, pero sí muy real. Y eso me gusta”, comparte.
Como vimos a lo largo de toda su carrera, Anna sabe hacia dónde va y da su cien por ciento en lo que hace. Con dos hijos muy pequeños, su energía está puesta en su familia.
“Mi prioridad es estar presente, disfrutar lo que sé que pasa rápido, y dedicarme plenamente a la crianza”, dice. Una decisión consciente y firme en un mundo que exige vivir sin pausas.
La familia no es el único proyecto que comparte con su esposo, Ricky Guerreros. También los une una visión empresarial: juntos fundaron una compañía vinculada al rubro de agronegocios que hoy los llena de orgullo y los impulsa a seguir creciendo en equipo.
En paralelo, continúa desarrollando su carrera como modelo, colaborando con marcas que confían en ella desde hace años y manteniendo viva esa faceta que le permitió dar sus primeros pasos hacia la independencia.
Su ambición ya no está atada a la velocidad o la exposición, sino al significado.
“Profesionalmente estoy en un momento de redefinición. Busco que todo lo que haga tenga sentido, coherencia y propósito. Tiene que brindarme crecimiento”, afirma.
Y agrega: “Estoy construyendo algo más alineado con quien soy hoy, manteniéndome siempre fiel a mi historia y a mi esencia”.
Su perspectiva acerca del éxito también mutó. Hoy tiene que ver con seguir trabajando desde un lugar más consciente y planificado, sin perderse de lo importante: la familia, los amigos, la espiritualidad y el tiempo para ella misma.
“Antes el éxito tenía más que ver con lograr, alcanzar, demostrar. La ambición no desapareció. Al contrario, se volvió más estratégica: quiero construir algo que no me obligue a elegir entre mis hijos y mis sueños. Además, que lo que haga tenga un impacto real, no solo visibilidad”, expresa.
La música
UNA PARTE DE QUIÉN ES
Si hablamos con Anna Chase, no podemos dejar de hablar de música, ya que la vimos alcanzar sueños y crecer en ese universo.
“La música forma parte de mi identidad. No es solo una profesión o una pasión, es una forma de expresión; es terapia para mí. Hoy no ocupa el mismo lugar que hace algunos años, cuando estaba más expuesta, pero sigue siendo un canal interno muy fuerte”, dice.
Le gustaría que la música también sea parte de la vida de sus hijos, un espacio donde puedan expresarse con libertad. Aunque también quiere que encuentren su propio lenguaje, no importa cuál sea.
“Si la música los elige, hermoso. Y si no, también”, aclara.
La distancia que tomó de los escenarios y la maternidad la volvieron más profunda, más vulnerable y fuerte al mismo tiempo.
“Si volviera a cantar profesionalmente sería desde un lugar mucho más auténtico, sin necesidad de demostrar nada. Más conectada con el mensaje que con la imagen. Creo que sería una versión más verdadera, más cómoda y sin miedo”.
Cuando hablamos sobre el futuro, nos comentó que le entusiasma todo lo que tenga que ver con construir algo a largo plazo:
“Estoy en una fase de sembrar. Tal vez no todo se ve hacia afuera todavía, pero internamente estoy gestando proyectos que me están ayudando a seguir desarrollándome personal y profesionalmente”.
Caos y magia
Ser mamá de toddlers es desafiante y mágico a la vez. En palabras de Anna:
“Es aprender a dividirte sin partirte, y a bajar las expectativas. Es una experiencia que te obliga a soltar el control, a pedir ayuda, a aceptar que no todo va a estar perfecto siempre. Te conecta con otras mamás y eso es genial”.
Nos cuenta que en este camino está aprendiendo, sobre todo, la paciencia.
“Me di cuenta de que la productividad no define mi valor y que tengo que respetar mis propios tiempos. Antes vivía más acelerada; hoy entiendo que los procesos tienen su ritmo”.
Finalmente, le pedimos un mensaje para las mujeres que están atravesando momentos similares al suyo.
“Me gustaría que recuerden que esta etapa no es un freno, es una transformación. Que todo puede volver: los proyectos, el espacio y la energía. Y lo que no vuelve es para hacer lugar a algo nuevo”, reflexiona.
“Criar también es construir y que no hay una única manera correcta de maternar. Hacer lo mejor que podemos con las herramientas, las circunstancias y los sueños que tenemos. Eso es suficiente. La vida se vuelve más dinámica, imperfecta y profundamente personal”, concluye.
Escucharla nos deja algo simple y poderoso: el éxito no es un lugar al cual llegar, sino un proceso que solo tiene sentido si permanecemos fieles a nosotros mismos, presentes y conectados con lo que nos hace bien.

