GIULABELLA: La magia en cada papel y en cada mensaje escrito a mano

Giulabella ocupa un lugar especial en el rubro de la papelería personal: un espacio donde diseño y emoción se entrelazan, donde cada tarjeta y cada caja están pensadas para reflejar la identidad de quien las recibe. Esta marca, que en el 2025 celebra sus cinco años en el mercado, no solo personaliza papel: le da vida a los momentos íntimos y cotidianos a través de detalles cargados de amor.

Por Nora Vega | Fotos Ale Laterra y Leo de Blas

En un mundo dominado por lo digital, la papelería adquiere un significado especial. Ya no es solo un soporte funcional, es un objeto cultural que transmite dedicación, estética y personalidad. Escribir a mano o diseñar una tarjeta requiere tiempo, y ese tiempo es el verdadero lujo hoy. En este sentido, Giulabella funciona como un contrapunto: reivindica la pausa, la importancia del detalle y la permanencia de lo tangible frente a la fugacidad de lo virtual.

En pleno 2020, cuando el mundo se detuvo y el rubro de la papelería social parecía en pausa, nació Giulabella. En aquel tiempo, sus primeras creaciones viajaban en sobres cerrados que llevaban un rayo de alegría en plena distancia social. Desde entonces, la marca creció con la misma ilusión del primer día, agradecida por cada palabra escrita, cada gesto compartido y cada cliente que confió en Adriana Sorrentino y en su hija, Giullana Meza.

Trabajar juntas es un privilegio. “Es unir dos escuelas: la de 1976 y la de 2020”, dicen. Adriana, reconocida en el mundo del diseño y la papelería, aporta experiencia, compromiso, la búsqueda constante de calidad, además de su sello atemporal. Giuliana suma frescura, creatividad y una mirada contemporánea que combina elementos de formas únicas.

De esa fusión nacen estampados, paletas de colores y combinaciones inesperadas que definen el estilo de Giulabella: una marca donde la tradición e innovación conviven en equilibrio.

“Nos complementamos en todo. Mi mamá siempre me transmitió que una idea puede potenciar a otra y transformarse en algo grande. Eso hacemos cada día”, dice Giuliana.

PAPELES, TENDENCIAS Y DETALLES CON PERSONALIDAD

Giulabella no surge de un pedido de cliente, sino del corazón de sus creadoras. Cada diseño refleja vivencias personales, recuerdos y gestos íntimos que, casi sin proponérselo, terminan cautivando a otros. La esencia de sus papeles se reconoce al instante: combinaciones inesperadas y atractivas que se volvieron parte de su identidad.

La mayoría de los papeles son importados, aunque también trabajan con materia prima nacional, incluyendo papeles artesanales hechos en Paraguay. “Cada caja comienza con el gusto personal del cliente. Nos cuentan sus colores favoritos, sus iniciales, lo que los identifica. A veces nos piden combinaciones que parecen imposibles, pero ahí está la magia: logramos que todo encaje, siempre con el sello Giulabella”, cuenta Adriana.

En estos cinco años han diseñado más de mil cajas personalizadas. El secreto: ellas se aseguran de tratarlas como si fueran para ellas mismas. “Un simple papel con tu nombre debe expresar quién sos, tus gustos y tu estilo. El que lo recibe debe conocerte un poco más, por los colores, la tipografía o hasta por la forma en que firmás”, describe Giuli.

UNA MARCA CON ALMA PROPIA

Giulabella es el apodo que la abuela de Giuliana le dio y que encierra toda la ternura y el espíritu familiar que laten en cada diseño. “Queremos que cada producto hable de nuestra esencia. Que quien lo reciba sienta que está pensado especialmente para él o ella”, destacan.

Los sets y las cajas de papelería personal son los protagonistas desde el inicio, aunque ya cuentan con nuevas líneas. El objetivo, más allá del diseño, es transmitir armonía, cuidado estético y buen gusto.

El gran objetivo para los próximos años es abrir la primera tienda Giulabella: un espacio lleno de diseño y detalles personales, pensado para vivir la marca con todos los sentidos.

También planean lanzar líneas en colaboración con otras marcas y dar el salto internacional: “Ya enviamos productos fuera del país y ver cómo la gente los valora nos impulsa a soñar en grande”, expresó Adriana.

DISEÑO INTERNO Y TÉCNICAS MIXTAS

Todo el desarrollo creativo se hace internamente. En algunos casos puntuales colaboran con ilustradoras, pero la conceptualización, diseño y ejecución final llevan siempre el sello Giulabella y Adriana Sorrentino. Combinan técnicas digitales con procesos artesanales, lo que permite mantener viva la esencia del oficio.

Para Giuli, la inspiración surge de lo que las rodea. “Personalmente encuentro un refugio creativo en la lectura de libros y revistas de diseño. Muchas ideas nacen ahí y después se transforman en proyectos reales”.

LA PAPELERÍA COMO LUJO CONSCIENTE

Tener papelería personal es poseer una extensión de la identidad: cada tarjeta o sobre habla del cuidado que ponemos en nuestros gestos. “Es una manera silenciosa y elegante de decir quién sos, cómo te relacionás con los demás y cómo querés ser recordado”.

Además, la papelería influye en la organización, la productividad y hasta el estado de ánimo. “Cada persona decide cómo usarla: para enviar una carta, acompañar un regalo, dar las gracias o marcar un momento especial. Siempre refleja cariño y refuerza la idea de que lo personal es valioso”.

“Mis favoritos son los papeles de carta”, confiesa Giuliana. “Nacen de mi pasión por escribir y por regalar palabras. Mi mamá siempre cuenta que, cuando era chica, intercambiaba papeles perfumados con mis amigas y todavía conservo muchos de esos tesoros. Para mí, escribir es dejar algo que perdura: un gesto íntimo que revive recuerdos una y otra vez”.

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