La Floresta: Arte, diseño e historia

Vivir entre y con las flores es el punto de partida de esta propuesta creativa donde el diseño y la emoción se manifiestan de forma natural. En esta nota, Celia Canillas, fundadora de La Floresta, nos cuenta sobre la evolución de esta marca que esta en constante movimiento y anticipa su próximo capítulo: la apertura de un nuevo local en La Cuadrita.

La Floresta no nació como una florería tradicional. Surgió más bien, de una necesidad intima: la de crear. Cecilia venía de más de una década de trabajo en agencias de publicidad y experiencia en branding, un recorrido que le dio herramientas estratégicas y una mirada afinada sobre la construcción de identidad. Pero fue recién cuando esas ganas de emprender se cruzaron con la posibilidad de experimentar con flores en su propia casa… que algo empezó a florecer de verdad.

“Crear y visualizar la marca fue divertido, desafiante y muy motivador, recuerda. En ese momento, La Floresta era apenas una prueba, sin reglas ni expectativas. Pero, Cecilia siguió su corazonada: eligió flores, colores y composiciones que le gustaban a ella, sin intentar imponer tendencias. Lo inesperado fue que ese gesto tan personal empezó a gustarle a mucha personas.

Con el tiempo, un comentario se volvió recurrente: “Me decían que mis flores no parecían de acá”. Su selección cromática, las variedades y la forma de presentar los arreglos abrieron un universo nuevo dentro el diseño floral de nuestro país. “Hoy me animo a decir ‘simplemente’, pero en su momento fue algo clave y hasta inconsciente”. Entendió entonces que el camino para destacarse era construir una identidad propia y sostenerla en el tiempo. Aquello que comenzó como un acierto se transformó en propósito.

Desde el inicio, su foco estuvo puesto en el diseño. Para Cecilia trabajar con flores es crear formas, dialogar con el color y asumir que lo aparentemente sencillo y natural es, muchas veces, lo mas difícil de lograr. “Mi búsqueda siempre estuvo en lo no tradicional”, dice, y confiesa que cuando su trabajo empezó a ser leído como arte, sintió que se abría un territorio sonado: el de las instalaciones, las muestras y las piezas florales únicas, efímeras e irrepetibles.

Con los años, La Floresta creció, aunque no necesariamente en tamaño. El equipo sigue siendo reducido, pero los proyecto, campañas y colaboraciones se volvieron cada vez más ambiciosos. Hoy, muchas marcas llegan buscando una mirada creativa. La propuesta evoluciono sin perder su esencia. Existen diseños que ya son clásicos de la casa y conviven con las tres grandes colecciones anuales Enamorados, Madre y Primavera, acompañadas por piezas permanentes del catalogo que dialogan con un publico que se renueva y descubre la marca por primera vez.

Flores que cuentan historias

La inspiración aparece en todas partes. Cecila observa, se detiene en los detalles y encuentra referencias en la naturaleza, la moda, el arte y la poesta. La musica suele marcar el pulso ae campañas y colecciones, mientras que disciplinas como la literatura, el diseño de interiores, la arquitectura y el cine expanden su universo creativo.

El público también creció junto a La Floresta. Hay clientes que comenzaron regalando flores para un aniversario, siguieron con un pedido de matrimonio, un ramo de novia y, años después, una coronita de bautismo. Historias que se entrelazan con flores y convierten a la marca en testigo silencioso de momentos importantes.

Esa conexión emocional explica por qué muchos no llegan solo buscando flores, sino una experiencia. Conviven quienes necesitan una solución práctica con quienes buscan regalar con intención y generar un vinculo real a través de un arreglo pensado especialmente para alguien. “Nos dedican su tiempo y atención, y se la devolvemos en flores”, resume Cecilia. El objetivo es que se enamoren del acto de regalar y regresen por las emociones que despierta.

La atención personalizada es uno de los sellos del proyecto. Cada proceso creativo comienza con una charla: conocer la historia y el motivo detrás del pedido. A veces se trata de una co-creación; otras, de un voto de confianza absoluto. En ambos casos, el desafío es el mismo: sorprender con piezas únicas.

Los ramos de novia ocupan un lugar especial. Son el punto donde el diseño se vuelve intimo. El objetivo es que la novia se vea reflejada, cómoda y fiel a su estilo. “Si ella se luce, nos lucimos todos”, afirma.

Además, La Floresta invita a incorporar flores en lo cotidiano. A través de un plan de suscripción mensual, propone un ritual: convivir con algo vivo, cuidarlo, disfrutarlo y soltarlo. Cada semana, un mix distinto de flores y paletas acompaña hogares y oficinas, transformando los espacios desde lo simple.

Un nuevo capitulo en la cuadrita

Una nueva apertura es la gran apuesta de La Floresta para 2026 y representa un desafío tanto personal como profesional. “Estar en La Cuadrita es sinónimo de creamiento por la fusión que propone: cultura, gastronomía y vida social, en medio de la ciudad en movimiento y rodeada de verde” expresa Cecilia.

La propuesta será sumar más vida con flores, color y nuevas experiencias como talleres y acciones especiales

“La identidad se mantiene intacta, con la ilusión de seguir creciendo. No queremos olvidarnos de nuestros inicios, pero creemos en el cambio constante para ir hacia donde las flores y las oportunidades nos lleven”, concluye.

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