Con un verano paraguayo que se siente cada vez más extremo —temperaturas altas, humedad pesada y una radiación UV que exige ser tomada en serio— conversamos con la Dra. Olivia Tomassi Bogarín, médico cirujano especializada en estética y smart aging, acerca de cómo cuidar la piel en esta temporada y qué tratamientos eligen hoy quienes buscan verse frescos, pero no transformados. Su enfoque combina ciencia, naturalidad y bienestar integral, siempre con esa calidez cercana que la caracteriza.
Para la Dra. Olivia, nuestro intenso clima redefine por completo el cuidado de la piel. “En esta época vemos tres desafíos claros: deshidratación por el calor extremo, manchas por la exposición acumulada al sol e imperfecciones por el sudor y el exceso de sebo”, explica. La piel se vuelve más reactiva y necesita cuidados más inteligentes que abundantes.
Su recomendación para el verano parte de un concepto simple: liviano no es sinónimo de menos eficaz. De hecho, sugiere reducir la cantidad de capas y apostar a fórmulas que funcionen mejor en ambientes húmedos y calurosos. Los limpiadores deben ser suaves, capaces de regular la oleosidad sin irritar; la hidratación, más ligera, en formato gel o emulsiones; y los antioxidantes, fundamentales. La vitamina C, la niacinamida o el ácido ferúlico son protagonistas de la mañana, siempre acompañados del paso más importante de todos: el protector solar. Ahí no hay negociación: reaplicar cada tres horas como mínimo y, cada dos, si estamos expuestos directamente al sol.

Protección solar: un paso innegociable
Entre los errores más comunes que encuentra esta temporada, la doctora menciona uno que se repite año tras año: subestimar el daño solar. Muchas personas siguen usando FPS insuficientes o no reaplican; otras creen que una piel grasa no necesita hidratación, o se exponen después de usar productos fotosensibilizantes. También es habitual limpiar de más, pensando que así se combate la oleosidad, cuando en realidad eso solo daña la barrera cutánea. Y, por supuesto, persiste la vieja idea de que broncearse es saludable, un mito completamente descartado por la ciencia.
A la hora de elegir un protector solar, la doctora insiste en algo básico para nuestro clima: FPS 50+, amplio espectro y, si se puede, protección frente a luz visible y radiación infrarroja. La textura depende de cada piel y de la comodidad de cada paciente. Las mixtas o grasas suelen preferir fluidos o geles; las secas y maduras se sienten mejor con cremas; las sensibles funcionan bien con fórmulas minerales o híbridas. Lo importante es que no sea comedogénico y que acompañe el estilo de vida de cada uno.
Sobre la rutina ideal de verano, la doctora Olivia resume su enfoque en tres pilares: antioxidantes por la mañana, hidratación profunda y un buen after-sun con ingredientes calmantes para reparar. El resto lo completan hábitos sencillos pero determinantes: tomar suficiente agua, priorizar frutas y verduras ricas en antioxidantes, dormir bien y evitar excesos que inflaman, como el alcohol y el tabaco.

Tratamientos que realzan la piel
Cuando hablamos de tratamientos, la tendencia general es clara: naturalidad. Las mujeres buscan mantener el glow sin downtime, con procedimientos que aporten frescura y luminosidad sin cambios drásticos. La biorrevitalización con aminoácidos, los skinboosters, las limpiezas profundas combinadas con hidratación médica, Ultraformer III y la mesoterapia capilar son algunos de los más solicitados. La toxina botulínica también se mantiene firme, pero aplicada de manera estratégica, buscando suavidad y no rigidez. “Es el momento del glow natural”, afirma.
En los hombres, el interés es notable y sostenido. Ellos suelen elegir tratamientos funcionales que no delaten intervención: reducción localizada de grasa, tecnologías como CM, Slim o Ultraformer III, perfilado facial muy sutil, biorrevitalización para uniformar textura, limpiezas profundas y terapias capilares como el casco Seskavel. El bótox también gana espacio en el público masculino, especialmente en versiones preventivas.
En cuanto a lo que conviene evitar en verano, la doctora enfatiza: peelings medios o profundos, láseres ablativos y retinoides fuertes sin control. Pero lejos de ser una temporada prohibida para la estética, sí hay muchos tratamientos seguros: toxina botulínica, skinboosters, radiofrecuencia, láser de depilación, biorrevitalización, campos electromagnéticos, limpiezas y protocolos calmantes. Incluso existen tratamientos express, perfectos antes de viajes o eventos, como el LIV Glow Express —una combinación de hidratación, antioxidantes y luz LED— Jalupro en sus distintas versiones, bioestimuladores o mini zonas de Ultraformer.
Más allá del listado de procedimientos, lo que atraviesa todo el enfoque de la doctora es una idea que sostiene con convicción: “El secreto es trabajar la calidad de la piel antes que el volumen”.
Su mensaje final sintetiza su filosofía de constancia, protección y coherencia. No se trata de hacer mucho, sino de hacer lo correcto y sostenerlo.


