Por Valentina del Valle | Fotos: Roderic Da Silva
Hablar de estilo personal es, para Matías Irala, hablar de negociación constante.
“Al momento de vestir, el cuerpo nunca se presenta como un espacio estrictamente propio, sino que se gestiona en relación con normas sociales, códigos de clase, género y contextos culturales”, explica.
Esa mirada crítica y reflexiva define su vínculo con la moda, una expresión que procura transitar los bordes de lo alternativo. “En mi caso, siempre encontré mayor afinidad en propuestas donde esa tensión adquiere matices más libres y heterogéneos”.
Su decisión de dedicarse a la moda llegó temprano, cuando a los 19 años se trasladó a Buenos Aires para trabajar como asistente de Tere del Valle en La Nación. “Esta experiencia temprana me permitió acercarme de manera directa a los procesos profesionales y editoriales del sector, confirmando de forma decisiva mi intención de orientar mi profesión hacia la moda”, recuerda. Desde entonces, cada proyecto ha sido una oportunidad de reafirmar ese camino.
Hace dos años comenzó a colaborar con Level, una experiencia que valora especialmente. “Teniendo en cuenta que se trata de una publicación consolidada en el imaginario local, resulta particularmente satisfactorio poder aportar a su historial y contribuir con mi visión. Estoy muy agradecido con el equipo”, afirma.
Entre sus trabajos más recientes, destaca una producción editorial en Transilvania, Rumania, para L’Officiel, donde colaboró con los fotógrafos Damien Weilers —conocido por sus trabajos en Vogue UK— y Liam Young, de Schön! Magazine.
Una mirada crítica y reflexiva
“Poder trabajar con referentes de la industria y contar con la validación de un medio internacional refuerza la convicción de que mi trabajo avanza en la dirección correcta”, asegura.
En paralelo, continúa impulsando Artisanal Jopoi, un proyecto colectivo que explora el trabajo artesanal de Yataity desde una mirada conceptual e histórica.
Su práctica se nutre de múltiples lenguajes creativos. “Mi trabajo se alimenta de la confluencia del cine, la música, la literatura y el arte, en un corpus de referencias en constante diálogo”, afirma. Esa transversalidad es, para él, la clave de propuestas visuales con identidad y permanencia.

