Matthieu Blazy: un nuevo capítulo creativo en Chanel

Por Kate Reichardt Roig

En diciembre de 2024, Chanel sorprendió al mundo al anunciar el nombramiento de Matthieu Blazy como su nuevo director artístico. A sus 40 años, el diseñador franco-belga asume la responsabilidad de liderar todas las colecciones de la casa francesa —alta costura, prêt-à-porter y accesorios—, marcando el inicio de una nueva etapa para la emblemática maison.

Blazy nació en París y se graduó en 2007 en la prestigiosa escuela La Cambre de Bruselas, una formación que combinó arte, diseño y una marcada sensibilidad espacial que más tarde definiría su trabajo. Su carrera comenzó junto a figuras destacadas del diseño: primero en la casa de Raf Simons, donde contribuyó en la línea masculina; luego en Maison Margiela, involucrándose tanto en la línea Artisanal como en el prêt-à-porter femenino.

Fue en Margiela donde Blazy empezó a dar señales claras de su talento. Su colección Artisanal captó la atención de la crítica —entre ellas, la legendaria Suzy Menkes— y creó piezas icónicas como máscaras engastadas que incluso fueron utilizadas por Kanye West durante su gira Yeezus.

Más adelante continuó su recorrido en Céline, trabajando bajo la dirección de Phoebe Philo, y posteriormente regresó junto a Raf Simons para asumir un rol clave en Calvin Klein entre 2016 y 2019.

El éxito en Bottega Veneta

En 2020, Blazy se unió a Bottega Veneta como director de diseño ready-to-wear bajo la dirección de Daniel Lee y, en 2021, fue promovido a director creativo. Su liderazgo en la casa italiana fue celebrado por su apuesta por la artesanía, la innovación en materiales y un enfoque cultural amplio, capaz de reunir referencias artísticas, cinematográficas y musicales.

Uno de sus sellos más reconocibles fue su habilidad para crear ilusiones ópticas: utilizar cuero impreso para replicar la textura de una camisa Oxford, unos vaqueros o incluso bolsas de papel. Este ingenio conceptual, combinado con volúmenes estudiados y cortes sofisticados, le valió tanto la admiración del público como de la crítica especializada.

Durante su etapa en Bottega Veneta, la marca se consolidó como un faro de creatividad y solidez comercial. Sus colecciones conquistaron a celebridades e insiders, mientras que su dirección artística se mantuvo fiel a una visión moderna sin renunciar al rigor técnico.

Su debut en Chanel

Bruno Pavlovsky, presidente de moda de Chanel, describió a Blazy como un talento audaz y profundo, capaz de dialogar con los archivos de la maison y sus ateliers desde una visión moderna, comprometida con la artesanía y los materiales nobles. Bajo su liderazgo, Chanel busca infundir una energía renovada a sus líneas emblemáticas sin perder el respeto por su herencia.

El primer desfile de Blazy como director creativo de Chanel se celebró durante la Semana de la Moda de París, en un Grand Palais transformado en un universo galáctico. La pasarela se montó bajo planetas suspendidos, reflejados en un piso espejo negro que evocaba el infinito e invitaba al público a mirar más allá.

La colección se dividió en tres actos: Le Paradoxe, Le Jour y L’Universel. En Le Paradoxe, Blazy exploró la sensualidad bajo tensión con conjuntos que combinaban prendas masculinas y femeninas: camisas Charvet perfectamente cortadas junto a faldas estructuradas, en un diálogo sutil entre contradicción y elegancia.

En Le Jour, el diseñador apostó por piezas más cercanas al día a día, con siluetas relajadas y tejidos reinventados. Lo que parecía un traje clásico se transformó en una falda colgada del bajo de un suéter; los vestidos blancos, simples y depurados, funcionaron como una forma poética de dialogar con el legado de Chanel, con guiños a la fórmula tradicional del matrimonio: “algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul”.

Finalmente, en L’Universel, Blazy reforzó su apuesta por la innovación textil. El tweed, emblema histórico de Chanel, fue reinterpretado: deshilachado, más ligero, con bordados que evocaban la decoración íntima del apartamento de Coco en la Rue Cambon.

Los accesorios también sorprendieron. Las icónicas carteras 2.55 se volvieron más maleables gracias a estructuras metálicas internas que permitían que se arruguen. Los zapatos two-tone adoptaron punteras cuadradas en colores vibrantes, mientras que la joyería destacó la camelia, perlas barrocas y collares esmaltados que construyeron una visión moderna y emocionalmente rica.

Con este primer desfile, Matthieu Blazy no solo tomó las riendas de una de las casas más poderosas de la moda, sino que la reimaginó desde adentro, con elegancia, sensibilidad y una mirada que se proyecta hacia el futuro.

Con Blazy, Chanel busca infundir una energía renovada a sus líneas emblemáticas sin perder el respeto por su herencia.

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