Adriana Vargas es Licenciada en nutrición hace 10 años, especializada en obesidad y en aspectos psicológicos en el tratamiento de nutrición. basada en su experiencia desarrolló Joyful, un método que pretende ayudar a construir una relación saludable y positiva con la comida y con el cuerpo para poder disfrutar de la vida sin dietas.
Por Nora Vega
Adriana Vargas, licenciada en nutrición
Durante mi adolescencia tuve una mala relación con mi cuerpo, era insegura, no estaba cómoda con mi peso, aunque estaba sana y sin sobrepeso. Pesaba 55 kilos midiendo 1.62 metros; en definitiva necesitaba fortalecer mi autoestima. Esto me llevó a embarcarme en muchas dietas, era esclava de la balanza, me prohibía muchos alimentos, tenía atracones con bastante frecuencia”, comenta la Lic. Adriana Vargas.
“Gracias a un proceso terapéutico, a mi especialización y, claro, a la madurez, pude hacer un clic y darme cuenta de que lo que necesitaba era despertarme; así surgió este método. Luego de 10 años ejerciendo mi profesión, supe que necesitaba algo más allá de la educación alimentaria y el control del peso”, explicó la experta.
Joyful es un método psiconutricional que utiliza técnicas, herramientas y estrategias nutricionales y psicológicas, como el mindful eating, el enfoque “no dietante”, la alimentación intuitiva, estrategias cognitivo-conductuales, logrando con satisfacción y éxito una vida sin dieta, saludable, fácil, práctica y sostenible.
¿Por qué Joyful es el método ideal para construir una relación saludable con la comida y el cuerpo?
Se ha observado cómo las personas que tienen un historial de dietas, que han asistido a diversos especialistas de la salud de manera aislada, no han logrado resolver su problema acerca del mal relacionamiento con las comidas y el cuerpo. de hecho, el proceso de mal relacionamiento se ha perpetuado, debido a que siguen implementando dietas como la solución al problema de peso, de la ansiedad, de las restricciones y de los atracones (comer compulsivamente). Por lo tanto, continúa el círculo vicioso: dieta, restricción, ansiedad, atracón. Las dietas no son la solución.
¿Cuál es el principal objetivo del método Joyful?
Es ayudar a construir una relación saludable y positiva con la comida y con el cuerpo, y así poder disfrutar de la vida sin dietas. les ayudamos a las personas a aceptar y disfrutar de sus cuerpos, redescubrir el placer saludable de comer, tomar decisiones nutricionales asertivas y del cuidado de sus cuerpos y salud, a disfrutar plenamente del movimiento sin pensar en dietas y bajar de peso.
¿Cómo funciona? ¿Cuáles son los pasos a seguir?
Por lo general, la persona acude a la consulta nutricional en la cual se hace una evaluación completa de su situación. Dependiendo del resultado de esa entrevista, organizamos un plan de tratamiento que puede ser solo nutricional, nutricional y psicológico o pueden ir al programa Joyful 1 a 1 o el grupal.
¿Quiénes son las personas aptas para este tipo de nutrición?
Está pensado básicamente para mujeres inconformes con sus cuerpos y su peso, con historial de dietas, que no saben cómo manejar la ansiedad, que sienten que el número de la balanza les determina el estado de ánimo, que no son constantes con la actividad física porque esta suele estar relacionada a la dieta y a bajar de peso y no al disfrute. También atendemos a familias enteras.
Una persona con depresión (por obesidad), ¿podría seguir este método?
Claro que sí, les damos un apoyo integral desde lo nutricional, conductual, psicológico y, en caso de ser necesario, trabajamos con un grupo de psiquiatras.
Se habla de un efecto duradero, pero, ¿en cuánto tiempo se ven resultados?
En Joyful los resultados no son medidos por la balanza, cada paciente identifica cuáles son los objetivos que quiere alcanzar. durante el proceso les damos las herramientas y estas pueden seguir aplicándose a lo largo de la vida. Entonces, una vez logrados los objetivos, el peso se termina acomodando tarde o temprano. No hay dieta de descenso y dieta de mantenimiento. Hay aprendizaje.
Se le llama «macho alfa» al líder de la manada, a aquel que elige la mejor parte de la comida y tiene acceso a todas las hembras del grupo, a quien está exento de mancharse las manos en trabajos cotidianos, como buscar comida y cobijo.
Por Javier Barbero
El estereotipo social suele referirse a aquellos jefes o directivos especialmente agresivos, e incluso a aquel hombre seguro de sí mismo y con aplomo que atrae mujeres por su fuerte presencia.
Los hombres se suelen sentir presionados para comportarse de esta manera. Macho alfa despierta la imagen del padre que deja claro que es él quien tiene el control total de su hogar y que, lejos de allí, se convierte en un jefe malhumorado y agresivo. Sin embargo, ese estereotipo es una mala interpretación de cómo se comporta el genuino macho alfa en una familia de lobos.
En el reino animal, los machos que mandan no lo hacen de forma forzada, ni dominante, ni agresiva con quienes le rodean.
“la principal característica de un macho alfa”, dice el especialista Rick McIntyre, “es una discreta confianza y seguridad en sí mismo. Sabe lo que tiene que hacer; sabe lo que más conviene a su manada. da ejemplo. se siente a gusto. Ejerce un efecto tranquilizador”.
Lo cierto es que el macho alfa no es agresivo, porque no necesita serlo. ahora bien, sabe ser duro cuando es necesario.
Hay muy pocas especies en las que los machos proporcionan comida y protección a las hembras y las crías durante todo el año. Las aves llevan comida a sus hembras y sus polluelos solo durante la época de cría. Entre algunos peces y algunos monos, los machos cuidan de sus hijos, pero solo mientras son pequeños. Los micos nocturnos transportan y protegen a sus recién nacidos, pero no les dan de comer.
Ayudar a obtener comida durante todo el año, llevársela a los recién nacidos, ayudar a criar a los hijos durante varios años hasta que alcanzan la madurez y defender a las hembras y a los jóvenes todo el tiempo contra los individuos que amenazan su seguridad, son un conjunto de atributos poco frecuentes en un macho. los humanos y los lobos tienen estas características.
Al estereotipo del macho alfa no le vendría mal una corrección. Los verdaderos lobos nos pueden enseñar varias cosas: a gruñir menos, tener más “discreta confianza”, dar ejemplo, mostrar una el devoción al cuidado y la defensa de las familias, respetar a las hembras, compartir sin problemas la crianza. En eso consistiría ser un verdadero macho alfa.
Actualmente, los estereotipos van dando paso a modelos más flexibles y situacionales, por eso el hombre alfa no necesariamente tiene que mostrar los dientes, seducir a cuanta mujer se le cruce por el camino o dominar el territorio.
Hoy es alfa quien…
Tiene seguridad en sí mismo: La auténtica seguridad viene cuando cada uno pone periódicamente a prueba su temple y sabe hasta dónde puede hacer y qué no puede lograr. Cuando uno lo sabe, hace lo que puede y no pierde energía, tiempo ni preocupación frustrado por lo que está fuera de su alcance.
Se enfrenta con tranquilidad a situaciones sociales: ya sean agradables, como conocer gente nueva, tratar a los amigos, o desagradables, como discutir y argumentar cuando el interlocutor está enojado, cuando hay imprevistos, quiebres inesperados o desafíos que exigen capacidad de respuesta.
Sabe cuándo ser líder o seguidor: cuando uno tiene confianza en sí mismo, puede ser mejor seguidor de otra persona que es mejor que uno en algo sin que se cree una guerra de egos.
Tiene sentido del humor: ¡Bendita la risa! Sobre todo para ponerle onda a cualquier situación dramática o difícil.
Hace que las cosas pasen por el bien común: a diferencia del matón, el auténtico macho alfa tiene claro qué quiere y suele conseguirlo porque hace ver a los demás las ventajas de que ello ocurra.
Es una persona educada: para él, la curiosidad es primordial y lo demuestra acercándose al conocimiento, mediante una educación formal o por su propia cuenta. no necesita un diploma, pero su educación le hace capaz de tener una mirada rica sobre la vida, las relaciones y el mundo.
Sin dudas, no debe ser fácil ocupar el lugar del gran diseñador apodado “El emperador de la moda”, Valentino Garavani. No en vano, al despedirse de su casa de moda, se necesitaron dos diseñadores para ocupar su trono.
Por Valeria Gallarini
Fue así que, cuando Valentino se retiró en el 2008, la dupla de diseñadores compuesta por María Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli fue nombrada cabeza creativa de la icónica casa de moda italiana. Este dúo se inició en 1989 cuando, siendo ambos jóvenes graduados del Instituto Europeo de Diseño, aliaron sus carreras conjugando sus talentos complementarios.
Al ser contratada Chiuri para trabajar en Fendi, inmediatamente convocó a su partner Piccioli y la dupla empezó a dar sus primeros pasos en conjunto en las grandes ligas. Ambos llegaron a Valentino en 1999, donde creaban la línea de accesorios. En el 2003, lanzaron la línea más joven de Valentino: Red, y durante 10 años trabajaron muy de cerca con su mentor, el legendario diseñador Valentino Garavani, quien les confió las riendas de su firma al jubilarse.
El dúo de diseñadores, si bien tuvo un inicio difícil (la casa estaba en declive y las primeras colecciones fueron muy criticadas), al poco tiempo encontró la fórmula para reinventar la marca fundada en 1960 y agregar aires contemporáneos a la tradicional herencia italiana de esta tan importante firma del Made in Italy. Ellos se mantuvieron eles a la estética elegante y fina, ultra femenina y romántica que siempre caracterizó a las colecciones de Valentino, respetando el legado del diseñador, inspirándose en su archivo para crear un producto relevante para nuestros tiempos.
El éxito no tardó en llegar, y la casa no solo salió a flote, sino que repuntó enormemente, posicionándose como una de las marcas más cotizadas de las fashionistas. siendo ambos creadores de accesorios, su primer éxito de diseño fue el zapato con tachas que se convirtió en el it del 2010 y se mantiene seis años después como uno de los modelos más deseados de la marca.
El año pasado, el exitoso dúo tomó rumbos distintos, María Grazia Chiuri fue nombrada Directora Creativa de Dior, quedando Pierpaolo solo al frente de la firma Valentino. Supo afrontar el desafío de tomar distancia de su socia creativa, logrando mantener estable el rumbo de la casa y creando por su cuenta colecciones muy bien recibidas.
Hoy Piccioli finalmente ha encontrado su propia voz (obviamente cargada del lenguaje del gran diseñador), generando un espacio suyo dentro del universo de Valentino. Bellas, frágiles y etéreas, sus colecciones han conseguido alejar a la firma de las aguas agitadas y conducirla a un lugar más sereno.
En cuanto a su metodología creativa, Piccioli prefiere recurrir lo menos posible al archivo físico. Tantos años trabajando para la casa lo tienen tan empapado en el vocabulario del diseñador que prefiere recurrir al archivo de su memoria, evitando así copias demasiado literales de modelos anteriores. Esta fórmula se ha probado muy exitosa para él y también para la marca.
Por otra parte, Pierpaolo siempre fue el más experimental y curioso del dúo, por lo que sus colecciones se están perfilando un poco más osadas e inesperadas. Conjugar lo antiguo y lo nuevo, lo tradicional y lo moderno, lo cargado de detalles y lo sencillo no es fácil, sin embargo, el modisto lo logra con soltura en cada una de sus recientes colecciones. La salida de María Grazia significó para él el fin de la toma racional de decisiones y de diseños con un sentido práctico, afirmando que ahora trabaja sus colecciones de manera más emocional, a partir de sensaciones.
El diseñador afirmó que entre sus fuentes de inspiración se encuentran las épocas de transformación que obligan a la gente a pensar en lo que vendrá y en aquellas en las que espíritus libres formulan un nuevo pensamiento. Le inspira el Bosco, que marca el paso del Medioevo al Renacimiento, o el movimiento punk de fines de los 70, porque son momentos de transición.
Pierpaolo logra con sus colecciones narrar historias fantásticas. De niño se imaginaba como director de cine. Después descubrió la fotografía de moda y empezó a ver a esta última como narraciones visuales contadas a través de la ropa. En su trabajo parte de una reflexión, de un cuento, para llegar a una silueta y a una colección cargada de contenidos pero que se mantenga simple y depurada en su forma.
Arturo y Rodrigo Ramírez Chihan siempre supieron que terminarían trabajando juntos, aunque quizás no pensaron que sería tan temprano en sus vidas. Arturo (25), licenciado en Administración de Empresas, y Rodrigo (22), estudiante del último semestre de la misma carrera, comparten responsabilidades como brand managers de El Sena y directores de La Kikina.
Por Myriam Raphael Chase
Fotos de Guillermo Nuñez
El Sena y La Kikina son dos compañías bastante diferentes que tienen en común el talento de Arturo y Rodrigo. La Kikina se dedica a la producción de la raza brangus y opera tanto en el mercado interno y como en el de exportación. Por otro lado, El sena se encarga de la comercialización, importación y distribución de una selecta variedad de perfumes, cosméticos y tratamientos de belleza.
¿Cuál es la función de cada uno en la empresa?
Rodrigo: Soy Brand Manager de Productos Semi Selectivos en El Sena y administrador de La Kikina SA.
Arturo: En este momento estoy terminando de entrenar a la nueva brand manager que me va a reemplazar, puesto que tengo previsto realizar un MBA de la IE Business School en España.
¿Cuáles son las funciones reales de un brand manager?
Arturo: Es un cargo muy flexible y amplio, dependiendo del enfoque que cada empresa le da. En El Sena, son directamente responsables de todo lo que sea marketing y comercialización de las marcas a su cargo.
También deben estar al tanto del manejo de stock y procesos de importaciones en todo momento, aunque no sea su responsabilidad directa. de esta forma, pueden tener una visión integral sobre la marca y los diferentes aspectos que afectan a la misma.
¿Hace cuánto que trabajan juntos?
Rodrigo: Oficialmente desde que comencé a trabajar, después de terminar el colegio, en febrero del 2013.
¿Se imaginaron que iban trabajar juntos?
Arturo: ¡Sí! Es la cultura de la familia, crecimos viendo eso. Mi abuelo inició la empresa con su hermano y hoy la dirigen mi mamá con su hermano, por lo que siempre supimos que si no era en El Sena sería en algo nuestro, pero no nos íbamos a salvar.
¿Repercutió esto en su vida cotidiana fuera del trabajo?
Rodrigo: Realmente, no. tratamos de mantener separado lo que es el trabajo y las relaciones familiares. Obviamente, hay algunas veces que cuesta más que otras. Tratamos de ver el lado positivo y gracias a que trabajamos todos en la misma oficina podemos compartir más que otras familias.
¿Son competitivos entre ustedes?
Arturo: No, porque no realizamos las mismas tareas. Cada uno se encarga de cosas distintas, teniendo bien diferenciadas las tareas y responsabilidades podemos aprovechar las virtudes y lo que cada uno hace mejor.
¿Tienen la habilidad de reconocer al otro cuando tiene una mejor idea?
Arturo: Por supuesto. Sin importar de dónde venga la idea, siempre y cuando tenga fundamentos, la discutimos y llegamos a un consenso. También sabemos cuáles son las áreas en las que uno o el otro es mejor, entonces, nos apuntalamos entre los dos para lograr el mejor resultado posible.
¿Comparten una visión común del negocio?
Rodrigo: generalmente sí, pero cuando no coincidimos es donde todo es más interesante, puesto que cada uno tiene que demostrar la razón por la cual tiene otra visión. Uno debe buscar la forma de convencer al otro para poder estar de acuerdo entre los dos y fijar un curso de acción.
¿Cómo es el ritmo de trabajo de cada uno?
Rodrigo: dependiendo de los días, puede ser acelerado como relajado. lo bueno de trabajar en dos rubros totalmente diferentes, como son la perfumería y la ganadería, es poder complementar ambos; de trabajar en el acelere de la oficina a trabajar en el campo al aire libre. Claramente, tengo que manejar los tiempos para organizarme y desempeñarme de la mejor manera posible en ambas partes.
Arturo: Acelerado. disfruto haciendo de todo, un día jamás es igual a otro. Más que nada, me gusta la parte estratégica de las cosas para después poder comparar con los resultados. Me gusta el orden por sobre todas las cosas y tiendo a ser muy exigente con los demás para que también le den el mismo valor.
¿Cómo es trabajar con la familia?
Rodrigo: Como todo trabajo, tiene su lado bueno y su lado no tan bueno. Es positivo desde el punto de vista del aprendizaje porque tenés la posibilidad de conocer sobre muchas áreas. Eso no es posible cuando trabajas en una empresa que no es de tu familia, lo normal es que solo estés al tanto de lo que te compete. de manera personal, por supuesto, es bueno el tiempo que compartimos juntos en la oficina.
Arturo: El lado no tan bueno es que a veces es difícil separar las cosas y eso desgasta un poco las relaciones familiares. Personalmente, me gusta trabajar con mi familia, ya nos conocemos lo suficiente entre todos para saber lo que le gusta y lo que le molesta a cada uno.
¿Cómo se ven de acá a diez años?
Arturo: Profesionalmente, planeamos continuar trabajando juntos ya sea dentro de las empresas en las que estamos o en otros proyectos que tenemos pensado desarrollar para el futuro. Entre los dos nos complementamos bien, por lo que podemos continuar haciendo muchas cosas juntos.
El Asunción Fashion Week celebró su fashion weekend y cerró la segunda jornada con el desfile de Caburé, del diseñador Hugo Vázquez. La colección que desfiló el domingo 3 de septiembre se denomina Malva e imita a una naturaleza veraniega de la cual Vázquez extrajo las formas y los colores que plasmó con telas plenas, transparencias y pedrería bordada. La prenda emblema de la temporada, la túnica, hizo su aparición en un contexto más lujoso y estilizado, un traje de noche fresco por definición.
«Me inspiré en los colores de la selva, en cómo la mezcla de tonos logra una armonía perfecta. Se diferencia de las anteriores porque las prendas son muy atemporales; románticas, pero sexys», comentó Hugo Vázquez. El resultado es único dentro de la marca, pero parte de ella en la fidelidad a su estilo tan bien conocido por todos.
Hugo se caracteriza por diseñar para mujeres empoderadas de su femineidad: «Mi idea al diseñar para mis clientas siempre es intentar buscar que sean el centro de atención, a quien todos miren y que, por sobre todo, se sientan cómodas». Para complementar un look Caburé, unos buenos anillos nunca están de más, a criterio del creador.
La marca existe desde el 2010 y desde entonces se presenta a cada edición del AFW, siendo este su desfile número 18 de forma ininterrumpida. Sobre su trabajo, Hugo comentó que «disfruto diseñar para las mujeres y lograr hacerlas sentir seguras de sí mismas. Una mujer que se siente bien con lo que lleva puesto es quien realmente hace lucir al vestido, no al revés».
A continuación, nuestros looks favoritos del desfile.