Kurt Geiger llega a Paraguay: La marca de lujo más colorida de Londres aterriza en Asunción

Kurt Geiger llega a Paraguay: La marca de lujo más colorida de Londres aterriza en Asunción

Desde Londres, la icónica firma de accesorios y calzados Kurt Geiger aterriza en el país con una propuesta que desafía la idea clásica del lujo a través de una estética creativa, libre y llena de color. Este desembarco consolida al país como parte del circuito global de lujo contemporáneo.

Con su inconfundible combinación de creatividad, confianza y estilo británico contemporáneo, Kurt Geiger llega oficialmente a Paraguay, aportando una nueva perspectiva al creciente panorama del lujo en el país.

Fundada en Londres en 1963, Kurt Geiger abrió su primera tienda en la icónica Bond Street antes de convertirse en un destino de accesorios reconocido a nivel mundial. Hoy, la marca es celebrada en capitales de la moda como Londres, París, Nueva York y Los Ángeles, y cuenta con una fiel comunidad internacional de seguidores atraídos por su lenguaje de diseño distintivo y su audaz enfoque de la autoexpresión.

En el corazón de Kurt Geiger se encuentra la convicción de que la moda debe ser alegre, individual y auténticamente expresiva. Inspirada por la energía y diversidad de Londres, la marca se ha hecho conocida por su vibrante uso del color, sus siluetas llamativas, su craftsmanship de alto nivel y su emblemático águila distintiva, símbolo de fuerza, libertad y resiliencia.

Sus colecciones de bolsos, calzados y accesorios han sido adoptadas por algunas de las personalidades más influyentes del mundo, entre ellas Paris Hilton, Kylie Jenner, Jennifer Lopez, Rihanna, Beyoncé, Gigi Hadid, Hailey Bieber y Eva Longoria, consolidando su posición como una de las marcas favoritas del lujo moderno.

Más que un nuevo destino comercial, la llegada de Kurt Geiger representa un momento emocionante para la escena de la moda en Paraguay. A medida que los consumidores buscan cada vez más marcas que reflejen su personalidad e individualidad, Kurt Geiger ofrece una propuesta diferente: lujo con carácter, confianza y creatividad en su esencia.

La nueva tienda captura el espíritu de Londres al tiempo que crea un vínculo con la comunidad local. El espacio celebra la creatividad, la cultura y la individualidad que definen tanto a la ciudad donde nació la marca como a las personas que la llevan.

Los accesorios de Kurt Geiger están diseñados para ser mucho más que el toque final de un look. Desde las texturas en los bolsos hasta los calzados con gran personalidad, cada pieza se crea para elevar el estilo cotidiano y fomentar la autoexpresión.

Combinando la sofisticación británica con una energía contemporánea, las colecciones promueven una nueva visión del lujo: vibrante, optimista y profundamente personal.

Con su llegada a Paraguay, Kurt Geiger continúa su expansión internacional mientras reafirma una filosofía sencilla que ha guiado a la marca durante más de seis décadas: empoderar a las personas para que expresen quiénes son realmente a través del diseño.

Alba Benítez Cattebeke: Liderazgo femenino en el deporte paraguayo

Alba Benítez Cattebeke: Liderazgo femenino en el deporte paraguayo

En un ámbito históricamente dominado por hombres, Alba Benítez Cattebeke se ha consolidado como la única mujer que integra actualmente el Consejo Ejecutivo de la Asociación Paraguaya de Fútbol. Desde allí impulsa procesos vinculados a la gestión, la transparencia y el fortalecimiento institucional del deporte paraguayo. Su rol no es simbólico: es activo, técnico y profundamente transformador. A continuación, te contamos sobre ella.

El rol de Alba dentro de la Asociación Paraguaya de Fútbol está vinculado a áreas estratégicas de administración, cumplimiento y gestión de proyectos institucionales. También es vicepresidenta de la Federación Paraguaya de Tenis de Mesa, miembro de la Federación de Deportes Ecuestres del Paraguay e integrante del comité ejecutivo del Comité Olímpico Paraguayo.

“Me gustaría dejar una huella vinculada a la profesionalización, la transparencia y el fortalecimiento institucional dentro del deporte paraguayo”, así empieza a contarnos su historia.

La motivación que impulsa a Alba encuentra sus raíces en la figura de su padre, el General de División César Roosevelt Benítez Molinas, militar de caballería y campeón sudamericano de equitación.

“De él heredamos la disciplina, la vocación de servicio, la cultura del trabajo y el deporte como parte fundamental de nuestra formación”.

Ella es mamá de dos hijos: Valeria Sofía y Arnaldo Agustín, apasionados también por el deporte ecuestre.

En su recorrido profesional, combina formación técnica, gestión pública y una visión estratégica del deporte como herramienta de desarrollo institucional. Es licenciada en Contabilidad y Auditoría, con un máster en Desarrollo Emprendedor e Innovación, especialista en Administración Gubernamental, Gestión Deportiva y Proyectos, además de contar con formación en compliance y desarrollo institucional.

Su trayectoria no se define por cargos, sino por la continuidad, el compromiso y su evolución profesional.

“Mi camino comenzó primero desde el área social, trabajando en la Secretaría de Acción Social”, recuerda.

Luego, continuó en la Secretaría Nacional de Deportes, donde descubrió una nueva dimensión de su vocación.

De la pasión a la profesión

“En la Secretaría Nacional de Deportes conocí el mundo de las federaciones deportivas y me apasioné todavía más por la gestión y el desarrollo institucional vinculados al ámbito deportivo”.

Ese fue un punto de inflexión: el deporte dejó de ser una pasión personal para convertirse en un proyecto profesional de vida.

El salto hacia el Comité Olímpico Paraguayo consolidó su crecimiento dentro de la dirigencia deportiva, abriéndole espacio en un ecosistema donde la toma de decisiones y la planificación estratégica son claves. Allí comenzó a construir una mirada más integral del deporte como sistema, más allá de la competencia.

Alba sostiene que el liderazgo no tiene género.

“Como mujer, mamá, profesional y dirigente deportiva, trato siempre de transmitir que sí se puede equilibrar todo. Creo profundamente que la capacidad, la disciplina y la preparación son mucho más importantes que el género”.

“Gran parte de mi carrera estuvo orientada al fortalecimiento institucional y a la administración pública, participando en proyectos estratégicos desarrollados conjuntamente con organismos internacionales y entidades multilaterales, adquiriendo experiencia en áreas administrativas, financieras, de control, planificación y gestión”, resalta.

Rompiendo paradigmas

Alba pone en evidencia una dimensión fundamental: el liderazgo femenino en espacios de poder deportivo. Su presencia dentro de la APF no es solo una posición individual, sino parte de una transformación más amplia que va incorporando nuevas voces en la gestión institucional del deporte paraguayo.

En un entorno donde históricamente predominó lo masculino, su experiencia refleja un cambio de paradigma: mujeres que no solo participan, sino que lideran, gestionan y toman decisiones estratégicas. Su trayectoria demuestra que el conocimiento técnico, la formación académica y la experiencia en el sector público pueden converger en el deporte de alto nivel institucional.

Ese valor, heredado y cultivado, aparece como columna vertebral de su identidad profesional y personal. No como discurso, sino como práctica sostenida en el tiempo.

Su historia no es solo la de una profesional en la APF. Es la de una mujer que convirtió la formación, el trabajo constante y la vocación de servicio en una plataforma para transformar el espacio donde hoy actúa. Y que, desde allí, sigue abriendo camino para otras mujeres.

“Quiero seguir creciendo, aprendiendo y liderando proyectos que realmente transformen realidades y abran caminos para las nuevas generaciones. Me gustaría que toda la experiencia adquirida a lo largo de estos años pueda servir también para inspirar, acompañar y demostrar que sí se pueden construir instituciones más profesionales, humanas y organizadas dentro del deporte y de las instituciones”.

Boarding Pass, más cerca del pasajero en cada viaje

Boarding Pass, más cerca del pasajero en cada viaje

Boarding Pass continúa fortaleciendo su compromiso con los viajeros con la apertura de un nuevo Centro de Atención al Cliente en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. Disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, este espacio brindará asistencia presencial tanto a pasajeros en partida como en llegada, ofreciendo acompañamiento durante cada etapa del viaje.

Más que un punto de información, el nuevo centro funcionará como una extensión del servicio de Boarding Pass dentro del aeropuerto, con un equipo especializado preparado para orientar, resolver consultas y brindar respuestas ágiles ante cualquier eventualidad, en coordinación permanente con la oficina central.

La inauguración coincide con un año especial para la compañía, que celebra 30 años de trayectoria bajo una filosofía basada en la cercanía, la innovación y la atención personalizada. Con esta iniciativa, Boarding Pass reafirma su propósito de acompañar a cada pasajero antes, durante y después de su viaje, elevando la experiencia de atención con un servicio accesible, eficiente y disponible en todo momento.

Macarena Candia

Macarena Candia

Su nombre comenzó a sonar con más fuerza gracias a Narciso, una de las producciones paraguayas más comentadas del momento, pero detrás de este presente existe una historia construida con años de formación, búsqueda artística y una convicción que nació mucho antes de los sets de filmación. Conversamos con Macarena Candia, una actriz que está escribiendo su propio capítulo en el cine paraguayo.

Actriz, bailarina, coreógrafa, diseñadora de vestuario y una de las figuras emergentes más interesantes de la escena audiovisual paraguaya, Macarena atraviesa una etapa en la que todo parece confluir: una película premiada internacionalmente, una carrera en ascenso y la experiencia transformadora de convertirse en madre por primera vez. Todo al mismo tiempo.

“Es un sueño cumplido”, dice sobre la etapa profesional que está viviendo.

La frase resume una realidad que muchas veces permanece invisible. Detrás de cada actriz, hay años de preparación, audiciones y perseverancia. En el caso de Macarena, el arte apareció primero a través de la danza, disciplina en la que desarrolló una sensibilidad que hoy continúa definiendo su trabajo frente a las cámaras.

Artista desde la cuna, desde muy chica, supo que quería actuar.

“Empecé con la danza y terminé mi carrera, pero siempre sentí que mi cuerpo me pedía hacer actuación”, recuerda.

Quizás por eso sus personajes suelen construirse desde una mirada muy física y emocional. Antes que memorizar diálogos, le interesa comprender el universo interno de quienes interpreta.

Lo que más disfruta de su profesión no es únicamente actuar, sino la posibilidad de habitar otras realidades.

“La posibilidad de vivir muchas vidas en una sola, el desafío de entender a un personaje, de sumergirme en su universo, de empatizar, descubrir y jugar con eso”, explica.

Macarena apuesta por algo más profundo: la observación. Para ella, actuar implica entender a las personas, incluso aquellas que piensan o sienten de forma completamente diferente.

“Gracias a la actuación una persona se vuelve más empática con el ser humano. Es como investigar la mente y, a partir de ahí, es inevitable tener otra mirada ante la vida”.

El universo de Narciso

Cuando recibió el guión de Narciso, supo inmediatamente que estaba frente a un proyecto especial. No solo por la historia, sino por la dimensión artística y emocional que exigía.

“Sentí que iba a ser algo demasiado grande e interesante, que iba a ser desafiante. Fue una mezcla de miedo y emoción absoluta”.

Ese vértigo inicial terminó convirtiéndose en uno de los motores del proceso creativo. Como ocurre con los personajes que dejan huella, el suyo le planteó preguntas inesperadas. Lo curioso fue que, en varios aspectos, se parecía a ella misma, según nos contó. Pero, lejos de facilitar el trabajo, esa cercanía la obligó a profundizar aún más en la construcción del personaje.

“El personaje tenía una energía muy parecida a la mía y poder proponer desde otro lugar fue un verdadero desafío. Lo rico de un personaje es encontrar pequeñas cosas que hacen que vibre desde otro lugar, incluso cuando se parece a vos”.

La experiencia también le permitió compartir con actores de distintas generaciones, algo que considera uno de los grandes valores de la producción audiovisual paraguaya actual.

“Fue de las experiencias más enriquecedoras. Poder estar cerca de gente con tanta trayectoria te invita a ponerte al nivel y también a aprender. En Paraguay hay muchísimo talento en todas las generaciones”.

Un cine que crece

Más allá de la trama, hay un aspecto de su personaje que a Macarena le interesó especialmente destacar: su libertad.

“Me gustaría que puedan ver que ese tipo de mujeres existían antes también. No importa cuánto tiempo pase o en qué momento se encontraba nuestro país, siempre existieron mujeres que se animaban a disfrutar en libertad de la vida, de su sexualidad y de su personalidad”.

Esta reflexión conecta además con una inquietud más amplia sobre las historias que todavía faltan relatar en Paraguay.

“Tenemos muchísimo por contar. Recién estamos empezando. Me parece importante poner en pantalla el papel de la mujer paraguaya, no solo en época de las guerras, que casi nada se contó aún, sino también en la actualidad”.

En la escena local, Macarena destaca especialmente la sensibilidad cinematográfica de Marcelo Martinessi.

“Admiro muchísimo la mirada de Martinessi, creo que es increíble su forma de encarar el cine”, dice.

Y entre las nuevas generaciones, mencionó a su marido, Jorge Fernández.

“El día que se descubra su luz, creo que va a ser imparable”, asegura.

Y entre las actrices paraguayas, resaltó el talento y la fuerza interpretativa de Guada Lobo.

El capítulo que está viviendo

Si algo caracteriza a esta nueva generación de artistas es su capacidad para moverse entre múltiples facetas. En el caso de Macarena, la maternidad llegó en pleno crecimiento profesional y transformó por completo su perspectiva con la llegada de Joaquín, su hijo.

“Creo que estoy en el nudo de la película”, dice entre risas. “Estoy siendo mamá primeriza, entonces mi vida está pasando por mil cambios al mismo tiempo, redescubriéndome a la par que corro tras mis sueños profesionales”.

Mientras imagina los próximos años, esta actriz, que cuenta con una impecable presencia escénica, tiene muy claro cómo le gustaría que el público le recuerde:

“Espero que sientan que mi trabajo es honesto”, y ese es su sello personal.

El mundial en Nivaclé

El mundial en Nivaclé

Cuando juega Paraguay, el fútbol pasa a ser una excusa nacional. Una manera de sentirnos unidos como pueblo, sin distinción alguna. De ahí nace El Mundial en nivaclé, una serie artística que propone una pregunta muy simple: si la fiebre mundialista se vive en cada punto del país, ¿por qué no mirarla también desde una de sus culturas más invisibilizadas?

Haciendo diligencias en cualquier rincón de la ciudad uno se encuentra con todo tipo de demostraciones de entusiasmo por la largamente esperada presencia paraguaya en el Mundial. Ese grito contenido durante casi dos décadas se expresa con justo fervor en las calles. Incluso la formalidad de la vestimenta laboral encuentra una pausa —plenamente justificada— llevando los colores albirrojos donde antes mandaban las camisas blancas y pulcras corbatas.

Pero el país no mira sólo desde un lugar. Mira desde Asunción y también desde el Alto Chaco. Mira en español, en guaraní, y en lenguas originarias. Mira con los códigos de siempre y también con esos que normalmente no aparecen en el relato nacional.

El Mundial en nivaclé, serie presentada por BGN/ARTE y Oniria/TBWA, vive desde el trabajo de Richart Peralta, artista del pueblo nivaclé, en diálogo con la voz de Romario Ignacio, relator de fútbol de la misma comunidad. A partir de la unión entre el trazo y el relato, se permite a la aventura albirroja ser interpretada desde una tradición visual y una voz que forman parte del Paraguay, pero que muy pocas veces ocupan el centro de su conversación masiva.

En esta serie de obras originales, en proceso a lo largo del Mundial, aparece un punto de vista distinto sobre una pasión que demuestra no conocer límites geográficos ni culturales.

Cultura y herencia

El arte nivaclé que da vida a la obra de Richart no viene de una escuela formal, sino de un saber popular transmitido dentro de la comunidad. Tiene una genealogía propia, un origen cercano y familiar: la técnica del legendario Clemente Juliuz, artista que convirtió el bolígrafo en una herramienta para registrar la memoria visual de su pueblo y denunciar las injusticias a las que era sometido.

Desde escenas cotidianas hasta animales, símbolos y paisajes del Chaco, su obra concibió un lenguaje reconocible que cruzó fronteras representando a nuestro país en muestras de todo el mundo, y luego fue transmitido a otros artistas de su pueblo.

Richart, su sobrino, es uno de los que continúan hoy esa tradición. Toma una técnica heredada y la lleva hacia nuevas escenas y nuevos territorios. Compone universos donde el cuerpo, los animales, los símbolos, la multitud y la memoria conviven en una misma superficie.

Pero hay algo poderoso en esa economía de medios; sus obras parecen pedir tiempo. Obligan a mirarlas de cerca; a profundizar en los detalles y encontrar, dentro de una escena aparentemente futbolera, una forma única de reconocerse en lo vasto de la emoción popular nacional.

Romario Ignacio es quien pone la voz y el análisis a esta colección. Este relator de fútbol de su comunidad vive cada partido con la misma mezcla de ansiedad, ilusión y esperanza que atraviesa a cualquier hincha paraguayo. Su voz en nivaclé funciona como una manera poética de narrar una pasión que se revela compartida por cada habitante de nuestro territorio.

La belleza de esta serie radica en no buscar contar la máxima fiesta futbolística planetaria como una transmisión común. No persigue la jugada exacta ni la repetición del gol ni el mero resumen del partido. Fija la mirada un poco más allá. En cómo la pasión puede tocar a una comunidad. Cómo una ilusión puede extenderse sin importar las barreras culturales. Cómo una figura de la Selección puede formar parte de una tradición visual que a priori quizá no le pertenezca al fútbol, pero que puede leerlo a partir de un sentimiento genuino. Y no menos importante: en una época dominada por la velocidad, es una oda a lo que permanece.