Nacido de noche, la segunda muestra de arte individual del artista Luis Aguirre, está compuesta por obras que van desde la pintura hasta la ilustración, realizadas entre los años 2016 y 2018.
Nacido de noche es exhibida de manera digital bajo la cuenta @nacidodenoche de Instagram, la plataforma onlineelegida por el artista para dar a conocer su trabajo pictórico por tiempo ilimitado. Mientras, la caja titulada Todo va a estar bien, que contiene 70 ilustraciones y forma parte de la colección, está físicamente expuesta desde el jueves 29 de noviembre en El Café Literario (Mcal. Estigarribia 456), donde permanecerá habilitada hasta finales de diciembre. Todas las obras están a la venta a través de la cuenta de Instagram.
“Nacido de noche es una bitácora emocional, y, sobre todo, visual de un momento de mucha mutación y redención. Logró captar casi accidentalmente lo que hoy defino como nada menos que un despertar espiritual”, explica Aguirre, quien anteriormente participó de dos exposiciones colectivas; Sportsillustrator (2009) y Telenfant Terribles (2010), en galería Planta Alta. En el 2015, debutó individualmente con Solzimer, en Hepner Galería de Arte.
Aguirre cuenta, asimismo, con más de 20 años de realizaciones y colaboraciones como escritor, director y actor. Este año protagonizó la película Leal, solo hay una forma de vivir, de la productora HEi Films. Sus intervenciones como director pueden verse gratuitamente en el sitio www.antagonista77.com.
Todo va a estar bien se halla disponible únicamente en Instagram, bajo la cuenta @nacidodenoche; mientras que la exhibición física de las ilustraciones seguirá durante todo el mes de diciembre
La actriz Lali González llevó a las tablas su primer Monólogo Show llamado “Primeriza”, basado en las vivencias de su primer embarazo. La actriz presenta este espectáculo con su característico humor exponiendo las aventuras y crudas realidades de una mujer en la dulce espera, con mitos y tabúes con los que fácilmente el público se sentirá identificado.
El show se presenta en la sala del cine Villamorra durante el mes de diciembre.
Funciones:
* jueves 13, viernes 14, sábado 15 a las 21 hs y domingo 16 a las 20 hs
Entradas en venta en la boletería del cine Villamorra . Anticipadas 60 mil , Precio normal: 75 mil
Presentados por: Omo, Baby Dove y Hola bebe
Todas tenemos un vestido especial guardado. Tal vez sea el de nuestra boda o debut, envuelto en papel azul y prolijamente colocado en una caja, o tal vez sea el primero que hayamos usado para ir a un quince. El mismo que, a pesar de que ya no nos entra, no nos da el corazón para darlo a alguien más o venderlo, porque entre sus costuras encierra demasiados recuerdos. Es que, innegablemente, los vestidos viejos nos transportan en el tiempo, nos conducen a circunstancias indelebles.
Por Valeria Gallarini
Y tal como en la esfera personal, esta situación también se traslada al mundo de la historia de la moda. Existen trajes que forman una parte especial de este acervo, así como también del mundo cinematográfico. Nos remiten a instantes inmortales de la moda, despiertan nuestra nostalgia, e incluso, pueden llegar a de nir una época. Recordemos algunos que hicieron historia en la pantalla grande.
Uno de los vestidos más inolvidables del séptimo arte fue aquel blanco plisado que llevó la eterna Marilyn Monroe en el filme de 1955 La tentación vive arriba. Probablemente, cada vez que alguien evoca a la rubia actriz, la envuelve en este icónico vestido, mientras flotan a su alrededor capas de gasa, dejando al descubierto sus sensuales piernas al sobrepasar una reja de ventilación. Esta pieza de escote halter fue diseñada por William Travilla, quien atesoró la original en sus archivos. Tras su muerte, el icónico vestido pasó a integrar la colección de Debbie Reynolds y, posteriormente, en el 2011, fue vendido en una subasta pública en la que alcanzó la increíble suma de 5,6 millones de dólares.
Un clásico en todos nuestros guardarropas es el little black dress (LBD), pero el más paradigmático de ellos es el que lució la elegantísima Audrey Hepburn en la película de 1961 Breakfast at Ti any’s y que fuera diseñado por el mismísimo genio de Hubert de Givenchy. La interpretación de Holly Golightly no solo definió la carrera de esta belga de los años dorados de Hollywood, sino también la convirtió en un ícono de la moda.
El cine nos ha legado un sinnúmero de vestidos icónicos, como aquel celestito de Dorothy en El mago de Oz, el verde gracioso que Scarlett O’Hara confeccionó con sus cortinas en Lo que el viento se llevó, el traje del cisne negro de Natalie Portman en Black swan, la elegantísima creación verde de Keira Knightley en Atonement, el traje de novia con tocado de plumas azules de Carrie Bradshaw en Sex and the city, o el sensual atuendo negro con guantes largos de Rita Hayworth en Gilda y absolutamente todos los que se enfundó Satine en Moulin Rouge.
Pero no solo es en la gran pantalla donde nacen los vestidos icónicos; muchos se vuelven icónicos tras su paso por la alfombra roja, más aún si quien los viste regresa a casa con una estatuilla.
Jamás podríamos olvidar el fabuloso vestido blanco y negro vintage de Valentino con el que acudió Julia Roberts a los Óscar en el 2001, cuando obtuvo el premio a mejor actriz por Erin Brokovich. Curiosamente, este formaba parte de una colección de 1982 que el autor había concebido inspirándose en las estrellas del cine. Tampoco podremos olvidar la nube de tafeta rosada de Ralph Lauren que eligió Gwyneth Paltrow para la gala de los Óscar cuando, en 1999, recogió el galardón por Shakespeare enamorado. Esta tenida originó una oleada rosa en el mundo de la moda, que duraría más de dos años.
Inolvidables el audaz traje negro transparente de Bob Mackie con el que Cher alzó el Óscar en 1988, la pieza de Elie Saab con apliques orales en el torso por la que se decantó Halle Berry, y el ultraestiloso vestido negro que eligió Nicole Kidman para recibir su primer Óscar en el 2003. Recientemente, Lupita Nyong’o deslumbraría ataviada en un celeste de Prada al conquistar la estatuilla en el 2014 y Jennifer Lawrence se desplomaría en un fabuloso Dior blanco al hacer lo propio en el 2013.
Mas no solo recordamos los vestidos que se han calzado personas de carne y hueso. Hay un caso muy especial: al personaje animado Jessica Rabbit le perteneció uno de los vestidos más provocativos. Escotadísimo, ceñido y con un profundo tajo en rojo luminoso protagoniza, sin lugar a dudas, un numerito casi tan sensual e icónico como el que eternizara Marilyn.
También hay vestuarios completos que generan impacto en el mundo de la moda, instaurando tendencias, inspirando estilismos y maravillándonos una y otra vez con su encanto en cada repaso que damos a las películas. En estos largometrajes, cuya indumentaria juega un papel fundamental, en términos de contextualización temporal de los espectadores, resulta muy difícil limitarnos a un solo traje. Tal es el caso de realizaciones cinematográ cas de época, como Cleopatra, My fair lady, Alta sociedad, Moulin Rouge, María Antonieta, Elizabeth, Orgullo y prejuicio, Evita, Chicago y El gran Gatsby.
El cine constituye, incuestionablemente, un canal importantísimo para la moda, que alimenta constantemente su fantasía, mientras se nutre de ella para crear personajes, caracterizar actores y transportarnos a momentos históricos pretéritos, a mundos de fantasía o arrojarnos al futuro.
Joyería Armele organizó una gran gala show, en la que presentó a la sociedad paraguaya la marca de joyas de lujo Brumani. La colección llegó al país acompañada de un desfile, en el que se conjugaron la elegancia de las prendas de Javier Saiach y las delicadas piezas.
Por Gisselle Jara | Fotos gentileza
Desde Brasil, llegó Eduardo Bruner, propietario de la firma Brumani, quien asistió al evento realizado en el salón La Galería, lugar elegido para mostrar las prendas de la marca. Aprovechamos su estadía y conversamos con él para conocer más sobre la historia de esta empresa.
¿Cómo surgió Brumani?
Mis hermanos y yo nacimos en una familia dueña de una fábrica de joyas. Tenemos una tradición familiar en joyería de más de cincuenta años; somos nietos de inmigrantes italianos y alemanes que llegaron a Brasil, a mediados de siglo XX. Con los años, supimos absorber toda la cultura, la tradición y el saber hacer europeo, combinándolos con la viveza y la espontaneidad del alma brasileña. Así, en el 2005, nació la marca Brumani.
¿Cuál es el espíritu de la casa?
El espíritu de Brumani sigue una estética que combina lo clásico con lo contemporáneo, con un diseño lleno de frescura, que valora el movimiento de las formas y la femineidad de la mujer. La marca trae toda la fuerza de un país rico en belleza, color y emoción, es la traducción de ese estado de ánimo del alma brasileña, es la explosión de la alegría de vivir. Tiene un concepto estético con fuerte identidad y personalidad, con una combinación de colores inusuales.
“Vemos a Paraguay como un mercado muy prometedor, en desarrollo y con una sociedad muy activa. Las mujeres paraguayas están muy orientadas a la moda, valoran el diseño, y están conectadas con todo lo que sucede en el mundo. Por lo tanto, es un mercado de vanguardia”.
¿Cuál es la clave de Brumani para el éxito que ha alcanzado?
Brumani es una marca joven y llena de energía, pero que lleva una tradición familiar en joyería. Pienso que la clave para nuestro éxito está en mezclar de forma única los elementos de la moda en joyería. Además, ofrecemos joyas para el día a día.
¿Qué tipo de materiales utiliza y de dónde provienen?
Todas nuestras joyas se hacen en oro 18 quilates y con gemas naturales. Muchas de ellas son brasileñas, ya que Brasil es el mayor productor mundial de gemas coloridas, como el agua marina, la turmalina y el topacio.
¿Cómo es el proceso creativo de cada colección?
La esencia de las coleciones de Brumani, más allá de las tendencias, es dejarse influenciar por los atributos del alma brasileña. En este proceso creativo, Brumani desarrolla productos que traen consigo y se inspiran en la musicalidad, el espíritu colorido y la magia del carnaval, el universo femenino, el mundo de las artes y la exuberancia de la naturaleza, gracias al cruce de culturas y de la globalización.
¿Cómo nació la relación con Armele?
Siempre buscamos estar en las mejores joyerías de cada país. En Paraguay, no podía ser diferente, Armele es la joyería más importante de este país. Con mucho placer, anunciamos que nuestra marca está representada por Armele, que tiene una historia de tradición, profesionalismo y calidad en el mercado paraguayo, además de ser una familia espectacular.
¿Qué tipo de joyas encontraremos en Asunción?
En la joyería Armele se pueden encontrar las piezas más conocidas de la marca, los best sellers, los mismos que se encuentran en los 32 países donde la marca está presente. Son joyas de distintos rangos de precio y que pueden ser usadas en diversos momentos.
¿Cómo se sienten al ingresar a nuestro mercado?
Nos sentimos orgullosos de poder llevar más belleza y feminidad a la mujer paraguaya, que tanto aprecia todo lo que es bello. Para nosotros, el objetivo de una joya es resaltar la belleza de una mujer, dejarla más femenina, alegre y feliz.
Con su estilo urbano y sporty, supo cómo modernizar las colecciones masculinas de casas de moda centenarias, interpretando a la perfección lo que el hombre de hoy quiere y necesita, y redefiniendo el concepto del lujo. En esta nota, lo que hay que saber sobre el actual director creativo de la división para hombres de Dior.
Por Gina Gaona | Fotos Gentileza
Através de la historia, el Reino Unido fue cuna de verdaderos genios de la moda, que uno tras otro, se fueron catapultando como íconos mundiales. Vivienne Westwood, Paul smith, stella McCartney, Alexander McQueen, Christopher Bailey, John Galliano… podemos enumerar a muchos más. Y Kim Jones es uno de los diseñadores que en los últimos años han escrito su nombre en mayúsculas en esta lista, gracias a su talento y originalidad.
A Jones, lo distingue su capacidad de dotar de aire fresco y darle su toque personal a las emblemáticas firmas para las que trabaja, renovándolas sin perder en el camino la esencia de estas ni lo que representan. Además, tiene una gran habilidad de captar el espíritu de cada época.
Con frecuencia, el trabajo creativo está fuertemente vinculado con la historia personal de quien lo lleva a cabo y esta no es la excepción. A causa de la profesión de hidrogeólogo de su papá, creció recorriendo el mundo, nutriéndose de diferentes culturas, lo que constantemente se ve reflejado en sus colecciones. “Criarte en África, convivir con lagartos, serpientes y elefantes o que te persigan los babuinos, es algo que nunca se olvida”, dijo a The New York Times hace unos años.
Se formó en la prestigiosa escuela londinense de arte y diseño Central Saint Martins, y sus primeros pasos ya fueron prometedores. Siendo tan solo un estudiante, Kim logró llamar la atención de John Galliano, quien compró gran parte de la colección que diseñó para su graduación. “Fue todo un acontecimiento, supongo, pero por entonces no me di cuenta. Solo estaba enfadado porque quería quedarme con una de las chaquetas que se llevó; fue muy difícil de hacer y me fastidiaba no conservarla”, manifestó Jones a The Guardian.
Visionario e influyente, Kim realmente sabe cómo marcar tendencia. En algunas ocasiones, elementos de sus trabajos anteriores aparecieron en colecciones de otras marcas; lo cual, el diseñador toma como un halago.
En el 2006 y el 2009, Jones fue reconocido como diseñador de moda masculina del año por el British Fashion Council.
A la conquista de la industria
Su talento comenzó a desplegarse en Londres, su ciudad natal y una de las principales capitales de la moda masculina. Colección tras colección, fue capaz de constituirse en una autoridad en materia de ropa casual para hombres.
Debutó en el London Fashion Week en el 2003 con su marca homónima, la que ya dejaba notar la inclinación por una estética urbana. Seis años más tarde, dejó a un lado el proyecto para hacerse cargo de la dirección creativa de la marca británica de lujo Dunhill, posición que ocupó durante tres años.
En el 2011, Louis Vuitton le ofreció la dirección artística de su línea para hombres, desde la cual fue capaz de cerrar la brecha entre el lujo del emblema y la impronta deportiva y más relajada de la moda masculina actual. Tras siete años de exitosa colaboración, se despidió una vez presentada su última colección. “Su capacidad para marcar tendencias es impecable, y su talento y determinación han asegurado una posición sólida de Louis Vuitton como firma líder en la moda masculina de hoy”, expresó Michael Burke, presidente de la casa, en el comunicado de prensa en el que anunciaba la partida del diseñador.
Luego de dejar Vuitton, se tomó un par de meses de merecido descanso y el a su espíritu viajero, se embarcó en un recorrido por las Maldivas, California, Londres y Tokio.
El hombre de Dior Homme
En marzo de este año, empezó a escribir un nuevo capítulo en su carrera como director creativo de Dior Homme, después de que Kris Van Assche abandonara la marca.
Celebró su debut en el Paris Fashion Week presentando la primera colección para la firma, en la que se vieron conjugadas la identidad de la casa francesa y su predilección por el streetwear, siempre presente en sus creaciones.
La propuesta tuvo al calzado como uno de sus protagonistas, sobre todo las zapatillas deportivas, de las cuales el diseñador se declara apasionado y que colecciona, incluso.
El modisto jugó con la superposición de prendas y se adueñó de elementos femeninos creando piezas ligeras, con hombros redondeados y líneas depuradas. Las flores, a las que Dior amaba y relacionaba con la mujer, se hicieron presentes en la puesta en escena y en la ropa, con gabardinas de vinilo e impermeables transparentes.