La Sedería: Tejidos con historia

La Sedería: Tejidos con historia

Por Nora Vega | Fotos: Alejandra Laterra

Cada pieza de La Sedería es mucho más que un simple retazo de tela; es el inicio de una historia, un diseño y una creación destinada a perdurar en el tiempo, pasando de generación en generación. En esta nota, Valen Acevedo nos abre las puertas de este espacio que, desde 2012, marcó un antes y un después en el mundo textil de Paraguay.

Ubicada en el barrio Villa Morra, La Sedería nació con una idea clara: ofrecer telas exclusivas, importadas y pensadas para mujeres que buscan destacarse. Un homenaje a la elegancia femenina y a ese deseo de vestir con intención en momentos especiales.

Más que textiles, son piezas únicas. La propuesta de La Sedería se sostiene sobre dos pilares: exclusividad y calidad. En el local se encuentran telas importadas de alta gama, desde géneros bordados con pedrería hasta propuestas prêt-à-porter pensadas para todo tipo de eventos.

Se destacan una variedad de textiles que incluye tules, crepes, gasas, organzas, linos, shantung, satines, randas, flecos, plumas y apliques. “Nuestra pieza central es la línea exclusiva de tules bordados, una colección que no se encuentra en otro lugar y que permite crear prendas únicas”, dijo Valen Acevedo.

Cada género que entra en la tienda es elegido con sumo cuidado. “Nuestras colecciones son importadas, principalmente de Asia y Medio Oriente, regiones con una tradición textil riquísima. No es solo materia prima: cada tela es un punto de partida, el inicio de una creación que lleva historia, forma y sentimiento”, agregó la co-propietaria.

Volver al slow fashion

En un mundo donde todo parece acelerado, Valen defiende la pausa: “Creemos firmemente en el movimiento del slow fashion. Elegir una tela y mandarla a confeccionar es un proceso de empoderamiento. Es una declaración de intenciones: optar por una prenda que no solo calza perfecta, sino que cuenta una historia. Nos encanta ser parte de ese viaje creativo que le da propósito a un diseño”.

La Sedería hoy es el destino favorito de diseñadoras, novias y mujeres sofisticadas que valoran los detalles. “Aquellas que valoran la calidad, la exclusividad y el proceso manual; que les encanta perderse entre texturas, porque entienden que cada tela tiene alma”.

Cada una de las piezas de La Sedería es un lienzo para la expresión. Un satín evoca lujo y fluidez, ideal para caídas elegantes. Un tul bordado habla de romanticismo y artesanía, transformando cualquier diseño en una obra de arte. Una organza sugiere ligereza y sofisticación, mientras que un crepé ofrece estructura y versatilidad.

Y cuando llega el momento de elegir, Valen es clara: “Lo más importante es la conexión personal que se crea con la tela. La textura, la caída y el color deben resonar con la visión y la ocasión para la que se destina. En La Sedería, acompañamos este proceso, ayudando a visualizar cómo la tela se transformará en la creación de sus sueños. Es un equilibrio perfecto entre funcionalidad y creatividad”.

En cuanto a tendencias, los encajes —con su delicadeza y transparencia— siguen siendo un furor, mientras que los metalizados aportan un aire moderno a cualquier look. Y, por supuesto, no hay que olvidarse de los clásicos prints florales y el infaltable animal print que nunca pasan de moda.

Un futuro con más inspiración

Este año está lleno de novedades emocionantes. “Estamos en proceso de rebranding y también próximos a lanzar nuestra página web, la cual facilitará la visualización de nuestras colecciones. Además, el mes pasado comenzamos con la serie Entretelas, un proyecto que dará una mirada íntima al proceso creativo de las diseñadoras que nos eligen”, contó Valen.

El gran sueño de La Sedería empieza a tomar forma, porque ya están trabajando en la apertura de un espacio que ofrecerá una selección de telas aún más irresistible. Este nuevo punto de encuentro tendrá varios niveles y ambientes como una cafetería, que hará de cada visita un momento especial.

Será un verdadero santuario para las diseñadoras, donde la inspiración se respirará en cada rincón y las ideas cobrarán vida sin límites.

Lía Colombino: Entre la palabra, el arte y la gestión cultural

Lía Colombino: Entre la palabra, el arte y la gestión cultural

POR VALENTINA DEL VALLE | FOTOS ALEJANDRA LATERRA

En el panorama cultural paraguayo, pocos nombres resuenan con la fuerza y la constancia de Lía Colombino. Museóloga, escritora, investigadora, editora y docente, su trayectoria se teje entre la palabra y las artes visuales, entre la gestión institucional y el acompañamiento creativo a generaciones de jóvenes. Con más de dos décadas de trabajo sostenido, Lía encarna a la perfección lo que significa ser una mente creativa: alguien que piensa, construye y transforma desde la cultura.

Su historia comienza en un entorno donde los libros, los proyectos de arquitectura y las obras de arte eran parte natural de la vida cotidiana. “Escribo desde que aprendí a escribir, inventaba cuentos antes incluso de saber escribir”, recuerda. Esa pasión inicial se profundizó en espacios de aprendizaje como el Taller de Expresión Infantil (TEI), donde, de la mano de referentes como Maricha Heisecke y Olga Blinder, comprendió que la creatividad no era solo un ejercicio de expresión, sino una manera de pensar fuera de los moldes.

Lía se formó como museóloga en la Universidad de Valladolid en 2002 y complementó ese recorrido con experiencias intensas en Buenos Aires: talleres de escritura, seminarios críticos y una vida rodeada de cine, literatura y encuentros con maestros como Ticio Escobar, que marcaron su manera de comprender el arte y la cultura. Desde entonces, su trabajo ha sido un entramado de roles que se alimentan entre sí: la edición como forma de ordenar y dar sentido, la escritura como núcleo vital y la gestión cultural como práctica para sostener espacios.

Una figura multidisciplinaria

Aunque reconoce que no tuvo que abrirse paso en el ámbito cultural, Lía señala: “Soy una privilegiada; lo que cuesta es sostener los espacios”. Su labor ha sido clave en la construcción de instituciones y proyectos que hoy son referentes. En el Centro de Artes Visuales/Museo del Barro se desempeña como directora del Museo de Arte Indígena, mientras que actualmente también lidera el Instituto Superior de Arte Dra. Olga Blinder de la FADA-UNA, enfrentando los desafíos de una educación atravesada por tensiones políticas.

Su vínculo con la escritura es transversal: dirige talleres desde el año 2000, acompaña a personas que buscan expresarse o publicar, edita libros, textos institucionales y curatoriales, y sigue trabajando en su tesis doctoral en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires. “La palabra ocupa un lugar central en mi vida y en mi trabajo”, afirma.

Los museos, para ella, son espacios donde el visitante se expone a que algo ocurra; lugares que transforman la experiencia y reconfiguran el presente. Esa perspectiva, nutrida por lecturas críticas y por su propia práctica, atraviesa todo lo que hace.

Su paso por esta revista también dejó huella. “En Level tuve la oportunidad de crear la revista desde cero. Me permitió, además, la profesionalización en el ámbito de la redacción, que no es poco: vivir de lo que sabés hacer”, señala.

Hoy, entre la gestión institucional, los proyectos editoriales y su investigación académica, Lía Colombino sigue aportando a la construcción de un ecosistema cultural que entiende lo artístico no como un lujo, sino como una dimensión inseparable de la ciudadanía. Su camino confirma que la creatividad, cuando se sostiene con disciplina y compromiso, puede ser motor de comunidad, pensamiento y futuro.

Adriana Morro: comunicar desde la autenticidad

Adriana Morro: comunicar desde la autenticidad

Por Valentina del Valle | Fotos: Ale Laterra

Desde pequeña, Adri Morro aprendió a observar la comunicación con atención. En su casa, los diarios se compartían como un ritual: sus padres elegían distintas secciones y ella se quedaba siempre con Arte y Espectáculos. Leía reseñas de películas, decidía qué obras de teatro ver y se sumergía en las revistas que su mamá coleccionaba. Allí nació su amor por el periodismo escrito.

“Las relaciones públicas vinieron después, sin querer, como algo que me salía naturalmente y como otra forma de comunicar que también me apasiona”, recuerda.

Sus inicios marcaron una trayectoria que hoy combina la escritura, la edición de contenidos y la dirección de su propia agencia de PR, Adri Morro Prensa + Contenidos. Animarse a emprender fue un punto de inflexión: no solo implicó tomar la decisión, sino también formarse en áreas nuevas —administración, contabilidad, gestión de equipos— que le permitieron construir una visión integral de su trabajo y de cómo la comunicación puede transformar proyectos.

Su filosofía se sostiene en un principio innegociable: la verdad.

“Decir siempre la verdad y mantener la objetividad” es su regla fundamental, tanto para clientes como para audiencias. Para Adri, las tendencias cambian, pero hay algo que nunca pierde vigencia: la necesidad de comunicar desde lo genuino.

Su carrera también estuvo marcada por un paso decisivo por Level, donde ingresó gracias a la recomendación de Lia Colombino. Después de años editando una revista de turismo a bordo de una aerolínea, Level le permitió reinventarse: trabajar desde casa, equilibrar su vida familiar y avanzar en proyectos personales.

Allí aprendió de colaboradores y periodistas como Nora Vega, quien la llevó a ser más cuidadosa y respetuosa con la voz de cada redactor. Del área comercial, con Rocío Báez y Pati Saldívar, entendió cómo equilibrar lo periodístico y lo comercial. Y con Elías Saba, director de la revista, incorporó herramientas de liderazgo, escucha activa y valoración del talento del equipo.

El desafío de emprender

Doce años después de haber fundado su agencia, Adri reconoce que este camino le dejó una enseñanza esencial: la importancia del autocuidado. Integrarse a la Asociación de Emprendedores de Paraguay (Asepy) le permitió conectar con colegas, compartir experiencias y verse como parte de un ecosistema más amplio. “Asumirme como emprendedora fue un paso importante para mí”, afirma.

Hoy, lo que la motiva es acompañar a personas y organizaciones a acercarse a sus audiencias con autenticidad. Se reconoce como alguien que siempre estará comunicando, aunque no descarta abrir nuevos espacios donde compartir lo aprendido.

Para Adri, la comunicación es más que un oficio: es una forma de vida, la posibilidad de conectar, contar historias y dar voz a aquello que merece ser escuchado.

Valeria Gallarini: Auténtica y Audaz

Valeria Gallarini: Auténtica y Audaz

Desde sus primeros pasos, Valeria Gallarini entendió la moda como un lenguaje. No era simplemente indumentaria ni tendencia: era una manera de expresarse, de contar historias a través de imágenes y narrativas visuales.

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Por Valentina del Valle – Fotos: Alejandra Laterra

Su sensibilidad estética se formó en la infancia, alimentada por las revistas que llegaban a su casa familiar: Vogue, Elle, Grazia. En esas páginas descubrió un universo donde podía transformar su mirada en un discurso visual.

Nunca olvidó la primera vez que vio publicada una producción suya:

“Ese momento de reconocer mi visión materializada fue profundamente inspirador.”

La esencia y el juego creativo

Con el tiempo, esa pasión por la moda la llevó también hacia otro universo que la desafiaba y le hablaba con la misma fuerza: el arte contemporáneo. Así nació su galería en Asunción, BGN / ARTE, un espacio pensado para generar encuentro, diálogo y proyección para artistas locales.

“Abrir la galería fue como abrir la puerta a un espacio soñado. Fue lanzarme con entusiasmo a un mundo que sentía mío desde la infancia.”

Ese paso significó un reto enorme, pero también la posibilidad de unir dos mundos que, aunque distintos, conviven de manera natural en su vida.

La moda —dice— le enseñó velocidad y adaptación; el arte, pausa y profundidad.

“Lo maravilloso es que se retroalimentan. Aprender a equilibrarlos es el reto, pero también la belleza.”

Su estilo, tanto en la moda como en el arte, está marcado por la autenticidad y el juego creativo. No se define como curadora, pero sí como alguien que busca generar experiencias que sorprendan, que narren una historia y que conecten con quienes las viven.

“Cuando produzco moda pienso en narrativas; cuando preparo una muestra pienso en experiencias. En el fondo, es la misma búsqueda, solo cambia el medio.”

Hoy observa con entusiasmo el movimiento de la moda paraguaya: un campo donde percibe talento, intención y ganas de profesionalización, aunque aún falte estructura para sostener una proyección internacional.

Su paso por Level también marcó un hito en su trayectoria. Como productora de moda de la revista, vivió la adrenalina de un espacio donde “pasaban cosas”, donde la moda se respiraba con intensidad.

“Me enseñó a mirar la moda como un fenómeno cultural, no solo estético. Cada detalle construye un mensaje, y esa mirada me acompaña hasta hoy.”

Valeria transita con naturalidad entre sets de moda y salas de exposición. Su trabajo responde siempre a la misma inquietud:

crear universos narrativos que conmuevan, sorprendan y conecten.

Entre la moda y el arte, Valeria Gallarini sigue construyendo un lenguaje propio: auténtico, audaz y profundamente sensible.

 

Patricia Eulerich: diseño con alma y esencia

Patricia Eulerich: diseño con alma y esencia

 

Por Valentina del Valle | Fotos: Loli Ferrés

Hablar de diseño gráfico en Paraguay sin mencionar a Patricia Eulerich sería imposible. Su historia se teje desde la infancia, entre papeles, tintas y tipografías. “Yo nací y me crié en una imprenta. El primer día de vacaciones ya estaba ahí trabajando”, recuerda. Ese contacto temprano con el proceso de impresión le dio una base sólida que más tarde se transformaría en un lenguaje creativo propio.

El camino, sin embargo, no fue sencillo. En los años en que decidió formarse, Paraguay no ofrecía estudios en diseño gráfico. Patricia viajó a Curitiba y Buenos Aires para especializarse y, más tarde, se convirtió en la primera egresada de la carrera en la Universidad Católica de Asunción. “Tampoco había computadoras. Todo lo hacía a mano, era un trabajo minucioso y artesanal”, señala sobre sus comienzos.

Una mirada visionaria

Con el tiempo, no solo abrió camino en un rubro que en sus inicios no era valorado por las empresas, sino que contribuyó a instalar la importancia de la imagen en la construcción de identidad. “Yo estaba ofreciendo algo abstracto. Los clientes no invertían tiempo ni dinero en su imagen hasta que otros tomaban la iniciativa con los cambios”, explica.

Se identifica con un estilo simple, limpio y vanguardista, pero para Patricia lo fundamental es comprender la esencia del cliente o de la marca con la que trabaja y traducirla a un lenguaje visual contundente. “Me gustan los diseños limpios, de líneas simples, porque le dan claridad al resultado final”, asegura.

Además del diseño gráfico, exploró la intersección entre arte y artesanía paraguaya con la creación de OILE, la primera tienda en el país que fusionó estas disciplinas. Ese espacio fue testigo de la evolución del diseño local, que hoy, según ella, vive un momento de mayor libertad. “Por fin le dieron la importancia que tiene. Veo mucho diseño y no solo gráfico, sino en todas sus áreas”, celebra.

A pesar de los avances, Patricia mantiene una postura crítica sobre los desafíos actuales, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial. “Da la impresión de que cualquiera puede diseñar, pero el resultado nunca va a tener el alma de lo pensado, estudiado y trabajado desde el sentir humano. Eso es único”, reflexiona.

Hoy, de regreso a Paraguay tras una experiencia de casi cinco años fuera del país, se encuentra en un proceso de reconexión con el mercado y con su faceta más personal. Collage, fotografía, acuarela y escritura forman parte de su experimentación constante. “No abandonar lo que amo y que es mi esencia: jugar y experimentar. Ese es mi mayor desafío”, admite.

Con gratitud, también recuerda sus inicios en Level, cuando fue convocada por Elías Saba y Rocío Báez para dar forma al equipo creativo. “Siempre quise diseñar en una revista. Armar el grupo y sentar las bases de Level fue un honor y un sueño cumplido”, confiesa.

Su mensaje para quienes recién comienzan resume la filosofía que la acompaña desde siempre: observar. “Todo queda grabado en nosotros y se convierte en insumo. En lo más simple y sencillo están las mejores cosas escondidas”, afirma.