Desde un collar extraordinario hasta un alfiler versátil, pasando por pulseras y joyas que capturan la luz con precisión milimétrica, la propuesta irradia un espíritu arquitectónico y moderno.
La pieza maestra: un collar transformable
En el corazón de esta cápsula se encuentra un collar transformable y audaz. Sus hileras articuladas de cubos en oro blanco y rosa ético —extraído, procesado y comercializado de manera responsable y sostenible— crean una silueta imponente.
El collar puede adaptarse al mood del momento, sumando o quitando módulos, un gesto ingenioso que conecta con el espíritu mix & match de Ice Cube.
Inspiración urbana
La cápsula incluye también una serie de pulseras y un alfiler de usos múltiples que recuperan los códigos arquitectónicos de la colección. Los cubos de distintas alturas evocan la vista de una ciudad al anochecer.
Este efecto, tan pulido como preciso, requiere una destreza excepcional: trabajar superficies irregulares y llevarlas a un acabado espejo es un arte que solo dominan algunos talleres joyeros como Chopard.
La elegancia del Art Déco
El diamante talla Asscher, característico del movimiento art déco, encuentra una nueva expresión audaz en dos creaciones destacadas.
Un anillo recupera un diseño emblemático de la colección: dos aros paralelos de oro blanco ético de 18 quilates engastado con brillantes, unidos por un diamante de 3 quilates colocado en diagonal.
Un par de pendientes integra dos solitarios talla Asscher de 1,2 quilates, sujetos por una hilera fluida de 14 cubos engastados con diamantes. El colgante puede retirarse de uno o ambos pendientes, ofreciendo versatilidad y estilo.
Esculpido por la luz
Con esta cápsula, Chopard escribe un nuevo capítulo para Ice Cube. Desde 2024, Bella Hadid —imagen de la campaña Sculpted by Light, fotografiada por Charlotte Wales— encarna la esencia de estas piezas: una conversación entre arquitectura, modernidad y expresión personal que convierte cada joya en una declaración de estilo.
Con una formación lírica y un corazón profundamente enraizado en el folclore, José Mongelós busca universalizar la música paraguaya. Inspirado por la poesía de la guarania y convencido de que nuestras melodías están a la altura de cualquier obra internacional, proyecta grabar pronto su primer disco: un homenaje auténtico y vibrante a la música de nuestra tierra.
Por Nora Vega Fotos: Alejandra Laterra
Desde que a los dos años cantó Manuelita frente a sus invitados, José Mongelós supo que el canto no sería un pasatiempo. Lo que a simple vista parece una anécdota tierna, en realidad era un niño que memorizó una gran cantidad de estrofas y sorprendió a los presentes por su afinación.
“El canto siempre fue un llamado interno, casi innato. Descubrí que la música clásica me ofrecía un camino claro, con formación y disciplina. Entendí que mi voz era un instrumento que debía entrenarse, y ahí el arte dejó de ser un hobby para convertirse en un proyecto de vida”.
El salto internacional
Formado en Asunción, Buenos Aires, Nueva York y Berlín, Mongelós habla con la tranquilidad de quien recogió enseñanzas en ciudades muy distintas. Asunción le dio el descubrimiento de la voz lírica; Buenos Aires, la base formal; Berlín, la técnica pura —“allí aprendí realmente a cantar”—; y Nueva York, el sentido del espectáculo.
“En Nueva York entendí que el arte debe ser un show completo; allí la disciplina de la ópera se fusionó con el showmanship de Broadway”, rememora, convencido de que la técnica y la puesta en escena deben caminar juntas. Para él, el rigor vocal no es un fin en sí mismo sino un puente hacia la emoción.
“La técnica debe estar al servicio de la interpretación y de la emoción”, expresa. “Busco sumar nuevos colores a mi voz, a mi arte y a mi forma de estar en el escenario. El cuerpo debe sentirse libre y, en esta etapa de mi carrera, mi objetivo es no pensar en la técnica ni en la respiración mientras canto, sino simplemente fluir y convertirme en lo que la obra necesita”.
La voz, explica, es un instrumento que involucra cuerpo y alma. Por eso, el descanso es esencial: “El silencio vocal es tan importante como el ensayo”.
José asegura que el verdadero secreto está en no separar al artista de la persona. “Mi vida personal es el combustible de mi arte. Organizo mi agenda por bloques, con tiempos definidos para la familia, el trabajo empresarial y los ensayos. Como empresario, productor y director, aprendí a delegar y a rodearme de equipos de primer nivel que comparten mis ideales”.
“El escenario que más me desafió técnicamente fue en Leipzig, Alemania, donde interpreté repertorio solista de J. S. Bach en el festival más importante del mundo dedicado a su música. Aquella presentación exigía una precisión vocal extrema. Pero, emocionalmente, el mayor desafío —y también la mayor alegría— siempre es cantar en casa, en Paraguay. Hay algo profundamente mágico en vibrar con mi gente, con mi público”.
Representar a Paraguay en escenarios internacionales le da tanto raíz como responsabilidad. Dice que en su voz lleva la historia no contada de su tierra, una sensibilidad que lo obliga a cantar “con el alma” y una estética sin artificios.
“Esta es la vibración del Paraguay, y es universal”, declara, convencido de que la guarania y la polca pueden convivir de igual a igual con cualquier obra del mundo. Ese puente entre lo local y lo global se hizo evidente en Ñomongeta, donde cantar en guaraní le tocó una fibra ancestral y le recordó que la música es también un diálogo con la memoria colectiva.
Not Opera
La búsqueda de libertad también lo llevó a crear Not Opera, un proyecto que mezcla ópera con pop, rock, jazz y música paraguaya. La idea surgió para romper rigideces y jugar en escena.
“Fue mi forma de liberarme y de llevar mi expresión operística a un lugar lúdico”, manifiesta. En ese formato, Mongelós procura que el público disfrute, que el espectáculo haga sentir, y que el repertorio local encuentre nuevas lecturas sin perder su esencia.
“Este proyecto significó un desafío enorme, pero muy divertido y, sobre todo, una forma de romper la rigidez de los géneros —y también la mía, por cierto— y que dio apertura a seguir explorando nuevos formatos de proyectos y shows”.
Su propósito es sencillo y profundo: conectar. “Me gustaría que me recuerden como el artista que movió algo adentro de las personas que me escucharon o vieron actuar”.
Esa voluntad de ser puente —entre géneros, públicos y emociones— lo define como un creador de experiencias que sigue explorando nuevas formas de llevar la vibración del Paraguay más lejos, sin perder nunca el pulso de su tierra.
El cine paraguayo vuelve a situarse en el centro de la cinematografía internacional. El Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) anunció oficialmente que NARCISO, el nuevo largometraje del director Marcelo Martinessi, tendrá su estreno mundial en la prestigiosa sección Panorama.
Desde la organización del festival destacaron que Panorama es un espacio dedicado a “descubrir lo nuevo y lo indómito”, y señalaron que NARCISO dialoga de manera crítica con su tiempo a través de una mirada singular.
La película es una producción de La Babosa Cine, liderada por los productores Sebastián Peña Escobar y el propio Marcelo Martinessi, en asociación con Belén Vierci. Se trata de una coproducción internacional sin precedentes para el país, que involucra a socios de Paraguay, Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay.
Una mirada audaz a la memoria reciente
Inspirada libremente en la novela histórica de Guido Rodríguez Alcalá y en la vida de Bernardo Aranda, la historia se sitúa en la Asunción de 1959. En un contexto marcado por la consolidación de un régimen militar, emerge la figura de Narciso Arévalos, un joven apasionado por el rock’n’roll cuya muerte prematura desencadena una trama atravesada por deseos ocultos y opresión política.
El soundtrack acompaña esta reconstrucción histórica con una selección de clásicos del rock and roll de los años 50 y piezas del repertorio popular paraguayo, entre ellas Che la Reina, Galopera y Bienvenido Hermano Extranjero.
Talento local con proyección global
El film cuenta con un sólido elenco encabezado por Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas y Aníbal Ortíz, junto a la participación especial del franco-argentino Nahuel Pérez Biscayart y la actriz española Mona Martínez. Completan el reparto Natalia Cálcena, Belén Vierci, Alberto Sánchez, Mimí Monte, Maca Candia, Liz Fernández y Florencia Boccia, entre otros.
El diseño visual y sonoro cumple un rol clave en la construcción del universo de la película. La dirección de arte estuvo a cargo de Carlo Spatuzza y Babi Targino, la fotografía del venezolano-francés Luis Arteaga, el sonido de Fernando Henna y Miguel Martins, y la música original de la compositora española Zeltia Montes, ganadora del Premio Goya en 2022.
NARCISO fue filmada íntegramente en Asunción, con escenas en más de diez locaciones y calles de la ciudad, y un equipo técnico conformado por alrededor de 60 profesionales paraguayos e internacionales. Las etapas de montaje, edición, mezcla de sonido y postproducción de imagen se desarrollaron a lo largo de más de un año en Montevideo, São Paulo, Toronto, Lisboa y París.
La producción contó con el apoyo del INAP, la Secretaría Nacional de Cultura y el Programa Ibermedia. Para su concreción artística y financiera, La Babosa Cine se asoció con las productoras Pandora Filmproduktion (Alemania), Esquina Filmes (Brasil), La Fábrica Nocturna Productions (Francia), BTEAM Prods (España), Oublaum Filmes (Portugal), Bocacha Films y Guay Films (Uruguay).
Entre montañas rojizas, formaciones rocosas milenarias y un silencio que impone respeto, AlUla emerge como uno de los destinos más fascinantes del mundo. Ubicada al noroeste de Arabia Saudita, en la región de Medina, esta antigua ciudad oasis fue, durante siglos, un punto clave en la ruta del incienso, que conectaba la India y el Golfo Pérsico con el Mediterráneo. Hoy, ese pasado vuelve a cobrar vida con una visión contemporánea que combina arqueología, arte, naturaleza y lujo sustentable.
Por Valentina del Valle Fotos: Kate Reichardt Roig y gentileza
Viajar a AlUla es adentrarse en un escenario que parece fuera del tiempo. El gobierno saudí, junto a expertos internacionales, ha impulsado una ambiciosa restauración que busca posicionar la zona como un centro cultural y turístico de nivel mundial, pero sin perder su esencia ancestral. El resultado es un destino donde el pasado dialoga con la innovación, y donde cada rincón cuenta una historia.
Old Town: Donde todo comenzó
El recorrido puede iniciar en AlUla Old Town, el corazón histórico de la ciudad. Sus callejones de adobe, sus antiguas puertas de madera y los aromas de los mercados transportan a otra época. Caminar por sus pasillos estrechos, entre muros de piedra y arena, es como volver a los días en que las caravanas atravesaban el desierto cargadas de especias y perfumes.
Desde lo alto del mirador, la vista hacia el oasis y las montañas circundantes resume la magia del lugar: una mezcla perfecta entre historia viva y paisaje inmenso.
Hegra: La joya arqueológica
A pocos kilómetros se encuentra Hegra, el primer sitio de Arabia Saudita declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Conocida también como Madain Saleh, fue la ciudad hermana de Petra, en Jordania, y guarda más de cien tumbas talladas en roca con inscripciones nabateas.
Explorar este sitio al atardecer, cuando las piedras se tiñen de tonos dorados y rosados, es una experiencia difícil de olvidar. Cada fachada es un recordatorio del ingenio y la espiritualidad de una civilización que dejó huellas imborrables en el desierto.
Maraya: Donde el arte refleja el paisaje
En contraste con la antigüedad de Hegra, Maraya representa la visión contemporánea de AlUla. Este edificio revestido por más de nueve mil metros cuadrados de espejos, el más grande del mundo, se funde literalmente con el paisaje.
En su interior, se celebran conciertos, exposiciones y eventos de arte y música de talla internacional. Más que un auditorio, Maraya es un manifiesto arquitectónico: una obra que refleja, en todos los sentidos, el diálogo entre el hombre y su entorno.
Lujo consciente: En el medio del desierto
Para quienes buscan una experiencia inmersiva sin renunciar al confort, AlUla ofrece alojamientos que redefinen el concepto de lujo.
Habitas AlUla es uno de los más emblemáticos: un resort sostenible enclavado entre formaciones rocosas que parece fundirse con el entorno. Cada detalle, desde los materiales naturales hasta las experiencias sensoriales, invita a reconectar con la naturaleza y con uno mismo.
Muy cerca, Habitas Caravan propone una experiencia distinta pero igual de especial con una colección de caravanas boutique equipadas con todas las comodidades, ideales para quienes desean vivir el espíritu nómada del desierto con estilo.
Otra joya del alojamiento en la región es Banyan Tree AlUla, un refugio de inspiración beduina que combina arquitectura minimalista con vistas al icónico Elephant Rock, una de las formaciones más fotografiadas de Arabia Saudita. Este enorme monolito con forma de elefante parece custodiar el desierto y, al caer la tarde, se ilumina con tonos dorados que lo convierten en un espectáculo natural imponente.
Más allá de los paisajes, AlUla conquista por su energía. Las experiencias van desde caminatas por el Oasis Heritage Trail, hasta rutas de senderismo, ciclismo, escalada o travesías en globo aerostático. Cada actividad permite descubrir una nueva faceta del lugar, que combina aventura, historia y contemplación.
En los últimos años, AlUla ha sabido equilibrar desarrollo y preservación. Con una infraestructura turística de lujo en expansión, el destino se prepara para recibir a millones de visitantes, pero siempre bajo una filosofía de sostenibilidad y respeto por su legado cultural.
Viajar a AlUla es una invitación a redescubrir el desierto desde otra mirada; no como un espacio vacío, sino como un territorio lleno de vida, arte e historia. Un lugar donde cada amanecer parece una revelación, y donde el pasado y el futuro conviven en una armonía tan perfecta como el reflejo del sol sobre las arenas del Hejaz.
De las pasarelas al mundo digital y empresarial, Yei Park, nuestro personaje de tapa, construye su camino con estilo, autenticidad y visión. Entre viajes, proyectos de moda, belleza y su nuevo espacio The Town, se destaca como referente de elegancia y experiencia en nuestro país.
Desde sus primeros pasos en el modelaje, Yei Park comprendió que la moda no es solo apariencia, sino disciplina, pasión y autenticidad. Recuerda con cariño esa etapa:
“Empecé muy chica y todo era nuevo para mí. Lo que más me marcó fue aprender que, incluso siendo tan joven, la constancia y la responsabilidad hacen toda la diferencia”.
Aquella asimilación sigue guiando cada decisión en su carrera y ha definido el rumbo de su evolución profesional.
Con el tiempo, Yei encontró un enfoque más profundo en su rol como modelo y figura pública. Inicialmente enfocada en hacerlo bien, hoy su prioridad es transmitir quién es realmente. La industria le enseñó paciencia, criterio y cómo cuidar su imagen desde un lugar auténtico, y más allá de la perfección, aprendió a equilibrar lo profesional y lo personal.
Esa autenticidad también la llevó a expandirse al mundo digital. Su identidad como influencer se construyó de manera natural: compartir moda, belleza y lifestyle de forma cercana, con el objetivo de inspirar a otras mujeres a empoderarse.
“Desde el inicio disfruté compartir lo que me inspira, mi propósito siempre fue aportar contenido que ayude a otras mujeres a sentirse más seguras y, sobre todo, ellas mismas”, explica.
Su vínculo con marcas internacionales
Trabajar con marcas de lujo consolidó su carrera internacional. Su colaboración con Dior, iniciada en 2020, marcó un antes y un después en su desarrollo profesional. La relación con la firma francesa no solo potenció su visibilidad, sino que también le permitió profesionalizarse aún más.
“Dior me ayudó a crecer y siento que, de alguna manera, me formaron. Ser parte del universo Dior es un honor que valoro todos los días”, comparte.
Para Yei, representar una marca premium implica transmitir autenticidad, elegancia y coherencia: valores que también guían su visión empresarial y su forma de abordar nuevos proyectos.
Emprender con The Town
Prefiere piezas atemporales que cuenten algo sin exagerar y que reflejen la esencia de la mujer moderna que busca verse bien sin perder su identidad. Cada elección responde a un mismo eje: comunicar belleza, orden y experiencia.
Esa coherencia también se refleja plenamente en The Town, su más reciente emprendimiento. Más que un centro comercial, se trata de un espacio pensado con sensibilidad y detalle, donde la estética y la experiencia conviven en armonía.
Cada elemento, desde la arquitectura hasta la selección de marcas y la oferta gastronómica, fue cuidadosamente curado para inspirar y generar un recorrido único para quienes lo visitan.
“Busqué unir lo que las personas buscan al consumir y lo que las marcas necesitan para crecer en un proyecto que represente mi visión”, comenta.
Proyectado en colaboración con su esposo, The Town refleja su pasión por el diseño, la estética y la experiencia, y se ha convertido en un espacio donde cada visita es distinta y memorable.
La mirada de Yei se plasma en el proyecto: femenino, elegante y minimalista, inspirado en viajes, arquitectura y naturaleza.
La gestión de múltiples facetas —modelo, influencer y empresaria— exige organización, pero Yei mantiene la coherencia unificando sus proyectos bajo una misma perspectiva. Los viajes internacionales, en particular, amplían su conocimiento estético, alimentan su creatividad y le permiten observar cómo se expresan otras culturas, lo que se refleja tanto en su estilo como en la manera de comunicar.
Además de sus logros profesionales, Yei prioriza su vida personal y se proyecta en un futuro cercano como madre. Con cada paso, demuestra que estilo, visión y autenticidad no son solo aspiraciones, sino la base de una carrera que inspira, deja huella y redefine lo que significa ser una referente contemporánea de sofisticación y experiencias.