Cada vez estamos más atentos a lo que usamos en la piel, leemos ingredientes, seguimos rutinas y buscamos marcas que mezclen ciencia, estilo y resultados reales. En ese mood aterriza SVR, una marca francesa de dermocosmética con foco en salud real de la piel, presente en más de 70 países y una de las favoritas en Europa.
Nacida en Francia, SVR tiene una filosofía clara: fórmulas de alta concentración, eficacia comprobada y texturas que se sienten bien desde el primer uso. Lo que la hace especial es su enfoque en necesidades reales de la piel sensibilidad, acné, manchas, deshidratación, pieles muy secas o incluso atópicas. Y sí, también piensa en el sol spoiler alert: sus protectores son de otro nivel.
Además, en los últimos años, SVR ha reforzado su compromiso con una dermocosmética más responsable, trabajando en fórmulas con menos ingredientes controversiales innecesarios, envases más sostenibles y una comunicación transparente sobre activos y concentraciones, desarrollando fórmulas testadas frente a disruptores endocrinos, con ecotoxicidad reducida, muchas de ellas inclusive aptas para recién nacidos, madres lactantes y hasta embarazadas, siempre con acompañamiento médico. Todo sin renunciar a su sello distintivo: resultados visibles y medibles.
Una marca con historia
La historia empieza en Ault, Francia en 1902. Simone Véret, farmacéutica y mujer fuertemente comprometida, preparaba formulaciones en la trastienda de su farmacia. ¡Pero no unas formulaciones cualesquiera!. Apasionada por la manipulación, aposto por ingredientes activos como la niacinamida y otras combinaciones que rápidamente dejaron entrever un poder curativo para sus clientes. Su farmacia, ubicada justo al lado de la playa, nunca estaba vacía.
Los veraneantes se enjabonaban con sus fórmulas de protección solar antes de ir a la playa, y aquellos que habian estado al sol durante demasiado tiempo usaban sus fórmulas calmantes. Robert veret, su esposo, fue testigo de estos pequeños milagros a diario y la animó a lanzar su propia marca… ¡Y así nació SVR!
Cinco esenciales para lograr el efecto healthy skin
1. Limpieza que cuida
El primer paso de cualquier rutina es limpiar, pero hacerlo bien. SVR apuesta por limpiadores suaves que respetan la barrera cutánea, algo clave en climas como el de Paraguay. Sus fórmulas eliminan impurezas, exceso de sebo y restos de maquillaje sin dejar sensación tirante. El resultado es una piel fresca, equilibrada y lista para recibir los tratamientos.
2. Tratamiento anti-imperfecciones
Para quienes luchan con granitos, puntos negros o textura irregular, SVR tiene soluciones específicas que tratan sin irritar. Acá no se trata de secar la piel, sino de ayudarla a regularse. Ingredientes activos bien dosificados, fórmulas dermatológicamente probadas y resultados visibles con uso constante. Ideales para pieles mixtas o con tendencia acneica que buscan un look más clean & confident.
3. Hidratación intensa, cero pesadez
Uno de los highlights de la marca son sus hidratantes. Desde texturas ultra livianas hasta cremas más nutritivas, SVR entiende que hidratar no es solo poner crema, sino devolver confort y elasticidad. Perfectas para el día a día, se absorben rápido y funcionan increible bajo maquillaje.
4. Reparación para pieles sensibles
Si tu piel se enoja facil, este paso es clave. SVR desarrollo productos pensados para calmar, reparar y proteger pieles sensibilizadas, ya sea por tratamientos, sol, cambios de clima o estrés. Son esos productos que salvás en tu neceser y usás cuando todo falla. Encontra esa sensacion de piel calmada hidratada y protegida, que se nota desde el primer uso y mejora con la costancia.
5. Protector solar, estrella de la marca
No hay rutina completa sin SPF, y acá, SVR se luce. Sus protectores ofrecen alta proteccion contra rayos UVA, UVB, luz visible e incluso infrarrojos, con texturas modernas que no dejan rastro blanco. Son cómodos, livianos y fáciles de reaplicar. Básicamente el tipo de protector que sí da ganas de usar todos los días.
Más allá de los productos, lo interesante de la llegada de SVR a Paraguay es lo que representa: una nueva forma de entender el cuidado de la piel. Menos filtros, más realidad. Menos exageración, más cencia. Esta marca francesa llega vara acompañar rutinas reales, pieles reales y estilos de vida reales.Y eso, hoy, es el verdadero lujo.
Vivir entre y con las flores es el punto de partida de esta propuesta creativa donde el diseño y la emoción se manifiestan de forma natural. En esta nota, Celia Canillas, fundadora de La Floresta, nos cuenta sobre la evolución de esta marca que esta en constante movimiento y anticipa su próximo capítulo: la apertura de un nuevo local en La Cuadrita.
La Floresta no nació como una florería tradicional. Surgió más bien, de una necesidad intima: la de crear. Cecilia venía de más de una década de trabajo en agencias de publicidad y experiencia en branding, un recorrido que le dio herramientas estratégicas y una mirada afinada sobre la construcción de identidad. Pero fue recién cuando esas ganas de emprender se cruzaron con la posibilidad de experimentar con flores en su propia casa… que algo empezó a florecer de verdad.
“Crear y visualizar la marca fue divertido, desafiante y muy motivador, recuerda. En ese momento, La Floresta era apenas una prueba, sin reglas ni expectativas. Pero, Cecilia siguió su corazonada: eligió flores, colores y composiciones que le gustaban a ella, sin intentar imponer tendencias. Lo inesperado fue que ese gesto tan personal empezó a gustarle a mucha personas.
Con el tiempo, un comentario se volvió recurrente: “Me decían que mis flores no parecían de acá”. Su selección cromática, las variedades y la forma de presentar los arreglos abrieron un universo nuevo dentro el diseño floral de nuestro país. “Hoy me animo a decir ‘simplemente’, pero en su momento fue algo clave y hasta inconsciente”. Entendió entonces que el camino para destacarse era construir una identidad propia y sostenerla en el tiempo. Aquello que comenzó como un acierto se transformó en propósito.
Desde el inicio, su foco estuvo puesto en el diseño. Para Cecilia trabajar con flores es crear formas, dialogar con el color y asumir que lo aparentemente sencillo y natural es, muchas veces, lo mas difícil de lograr. “Mi búsqueda siempre estuvo en lo no tradicional”, dice, y confiesa que cuando su trabajo empezó a ser leído como arte, sintió que se abría un territorio sonado: el de las instalaciones, las muestras y las piezas florales únicas, efímeras e irrepetibles.
Con los años, La Floresta creció, aunque no necesariamente en tamaño. El equipo sigue siendo reducido, pero los proyecto, campañas y colaboraciones se volvieron cada vez más ambiciosos. Hoy, muchas marcas llegan buscando una mirada creativa. La propuesta evoluciono sin perder su esencia. Existen diseños que ya son clásicos de la casa y conviven con las tres grandes colecciones anuales Enamorados, Madre y Primavera, acompañadas por piezas permanentes del catalogo que dialogan con un publico que se renueva y descubre la marca por primera vez.
Flores que cuentan historias
La inspiración aparece en todas partes. Cecila observa, se detiene en los detalles y encuentra referencias en la naturaleza, la moda, el arte y la poesta. La musica suele marcar el pulso ae campañas y colecciones, mientras que disciplinas como la literatura, el diseño de interiores, la arquitectura y el cine expanden su universo creativo.
El público también creció junto a La Floresta. Hay clientes que comenzaron regalando flores para un aniversario, siguieron con un pedido de matrimonio, un ramo de novia y, años después, una coronita de bautismo. Historias que se entrelazan con flores y convierten a la marca en testigo silencioso de momentos importantes.
Esa conexión emocional explica por qué muchos no llegan solo buscando flores, sino una experiencia. Conviven quienes necesitan una solución práctica con quienes buscan regalar con intención y generar un vinculo real a través de un arreglo pensado especialmente para alguien. “Nos dedican su tiempo y atención, y se la devolvemos en flores”, resume Cecilia. El objetivo es que se enamoren del acto de regalar y regresen por las emociones que despierta.
La atención personalizada es uno de los sellos del proyecto. Cada proceso creativo comienza con una charla: conocer la historia y el motivo detrás del pedido. A veces se trata de una co-creación; otras, de un voto de confianza absoluto. En ambos casos, el desafío es el mismo: sorprender con piezas únicas.
Los ramos de novia ocupan un lugar especial. Son el punto donde el diseño se vuelve intimo. El objetivo es que la novia se vea reflejada, cómoda y fiel a su estilo. “Si ella se luce, nos lucimos todos”, afirma.
Además, La Floresta invita a incorporar flores en lo cotidiano. A través de un plan de suscripción mensual, propone un ritual: convivir con algo vivo, cuidarlo, disfrutarlo y soltarlo. Cada semana, un mix distinto de flores y paletas acompaña hogares y oficinas, transformando los espacios desde lo simple.
Un nuevo capitulo en la cuadrita
Una nueva apertura es la gran apuesta de La Floresta para 2026 y representa un desafío tanto personal como profesional. “Estar en La Cuadrita es sinónimo de creamiento por la fusión que propone: cultura, gastronomía y vida social, en medio de la ciudad en movimiento y rodeada de verde” expresa Cecilia.
La propuesta será sumar más vida con flores, color y nuevas experiencias como talleres y acciones especiales
“La identidad se mantiene intacta, con la ilusión de seguir creciendo. No queremos olvidarnos de nuestros inicios, pero creemos en el cambio constante para ir hacia donde las flores y las oportunidades nos lleven”, concluye.
En los últimos años, el ayuno ha dejado de ser una práctica asociada únicamente a tradiciones religiosas o culturales para convertirse en una estrategia respaldada por la ciencia metabólica. Esta herramienta ancestral puede tener un impacto profundo en la salud celular, la regulación hormonal y la prevención de enfermedades metabólicas.
El ayuno, en términos simples, consiste en restringir la ingesta de alimentos durante un periodo determinado. Sin embargo, su efecto va mucho más allá de comer menos. Cuando el cuerpo permanece varias horas sin recibir energía externa, comienza una transicion metabólica: disminuyen los niveles de insulina, se activan mecanismos de movilización de grasa y se estimula la producción de cuerpos cetónicos como fuente alternativa de energia.
¿Qué es la autofagia?
Uno de los procesos más estudiados es la autofagia, un mecanismo natural de limpieza celular. Durante el ayuno,el organismo recicla componentes celulares dañados o envejecidos, promoviendo una renovación interna que ha sido asociada con mayor longevidad y mejor funcion melabolica.Este fenómeno ha despertado gran interés en la investigación científica actual.
Además, el ayuno contribuye a mejorar la sensibilidad a esta hormona clave en la regulación de la glucosa. En un contexto donde la resistencia a la insulina y el sindrome metabolico afectan a una gran parte de la población, esta práctica puede representar una estrategia complementaria en el abordaje nutricional. Al reducir los picos frecuentes de glucosa, el cuerpo recupera parte de su flexibilidad metabolica.
Ayuno y salud cerebral
Otro punto clave es la relación entre ayuno y salud cerebral. Al aumentar la producción de cuerpos cetónicas como combustible, el cerebro dispone de una fuente energética eficiente que puede favorecer la claridad mental y la concentración. Diversos estudios sugieren que este cambio metabólico podría tener efectos neuro protectores.
El ayuno no debe entenderse como una dieta restrictiva extrema, sino como una herramienta estratégica que puede adaptarse a distintos estilos de vida. Existen múltiples protocolos, desde ayunos intermitentes de 12 o 16 horas hasta esquemas más prolongados bajo supervisión profesional. La individualización es fundamental.
¿Quién puede hacerlo?
Es importante resaltar que no todas las personas son candidatas ideales para esta práctica. Mujeres embarazadas, personas con trastornos de la conducta alimentaria niños y pacientes con determinadas patologías deben evaluarse cuidadosamente antes de implementar cualquier protocolo de ayuno. La supervision profesional es clave para evitar riesgos innecesarios.
Más alla de la perdida de peso que suele ser el motivo mas popular, el verdadero potencial del ayuno radica en su impacto hormonal y celular. El equilbrio entre insulina, glucagon y hormona de crecimiento cambia significativamente durante los períodos sin ingesta, generando un entorno metabolico que favorece la reparación del cuerpo y la utilización de reservas energéticas.
También es importante comprender que el éxito del ayuno no depende únicamente de las horas sin comer, sino de la calidad nutricional durante la ventana de alimentación. Una ingesta rica en proteínas de calidad, grasas saludables incluyendo fuentes naturales de grasas saturadas de buena calidad y vegetales de bajo índice glucémico potencia los beneficios metabólicos y evita deficiencias.
En un mundo caracterizado por la disponibilidad constante de alimentos y el picoteo permanente, el ayuno propone recuperar los ciclos naturales de alimentación y descanso digestivo. Está alternancia entre abundancia y pausa metabólica parece estar alineada con la biologia humana ancestral.
El ayuno es mucho más que una tendencia. Sus efectos abarcan desde la regulación hormonal hasta la activación de procesos de reparación celular. Como toda herramienta terapéutica, requiere criterio, personalización y acompañamiento profesional. Utilizado de manera adecuada, puede convertirse en un aliado estratégico para optimizar la salud metabólica, mejorar la energía y promover un envejecimiento más saludable.
En un universo donde el pasado y el presente dialogan con naturalidad, una antigua fábrica reinventada invita a vivir una experiencia sensorial, histórica y contemporánea al mismo tiempo. Así es Factoría Hotel: un espacio donde cada ambiente construye una narrativa propia, donde los objetos revocan recuerdos y la arquitectura entre ladrillos, madera y luz se transforma en una auténtica poesía.
En una ciudad que vibra entre tradicion y modernidad, Factoría hotel se consolido como un destino en si mismo. No es solo un lugar para hospedarse: es una narrativa arquitectónica que invita a detener el tiempo. Rodrigo Quevedo, gerente del hotel, comparte la historia y la esencia de este hotel que funciona desde 2015 en Asuncion. Factoría Hotel conecta a los espíritus curiosos: al viajero que busca significado sobre prisa, que quiere quedarse un momento mas en el bar, descubrir historias en cada objeto, o dejar que la luz de la tarde despierte algo adentro. Se siente en casa aquel que viaja por placer con mirada atenta, el explorador cultural y los amantes del diseño apasionados por la autenticidad. Nace de un sueño audaz: transformar una visión arquitectónica y narrativa en un espacio que fuese un destino antes que un simple hotel. Inaugurado en 2015 bajo el nombre La Alondra Hotel Factoría, fue concedido por un grupo de empresarios argentinos que apostaron por una hotelería distinta en Asunción.
“Nuestros pasajeros varían desde el corporativo que viaja con un objetivo comercial y necesita un espacio acorde y superior a sus necesidades; a cuerpos diplomáticos que requieren espacios a la altura de sus expectativas, o estrellas internacionales del mundo artistico que demandan total privacidad”, detalla Quevedo. La meta es clara: que cada uno pueda considerar a Factoría Hotel “su casa en nuestro país”, contribuyendo así a fortalecer la marca país.
Habitaciones con identidad propia
El hotel cuenta con 17 habitaciones cuidadosamente diseñadas, cada una con personalidad y amplitud.
Algunas ofrecen vistas al jardín; otras, techos abovedados o terrazas privadas que permiten contemplar la ciudad desde otra perspectiva.
En el primer piso se encuentra El Puente, un sector de descanso destinado únicamente para los huéspedes donde pueden desconectar en un entorno cómodo y sofisticado, perfecto para reuniones informales, trabajar más cómodamente o simplemente leer un buen libro. El nombre no es casual. “Una factoría es un lugar donde se crea, se transforma, se produce valor. Eso hace parte de Factoría: transformar momentos en recuerdos”, afirma el gerente.
En sus baldosas, vigas y luminarias hay guiños a la manufactura y a la historia, integrados en cada experiencia. Si hubiera que elegir un rincón que sintetice el espíritu de Factoría Hotel, muchos coinciden en la biblioteca: un refugio de conversación pausada donde “el tiempo se diluye y nace la memorable experiencia”.
Un pequeno museo en movimiento
La esencia del hotel toma inspiración en la industrialización temprana y en objetos recuperados que se exhiben como piezas de museo. Libros antiguos, tinteros, colecciones de botellas, instrumentos musicales y hasta un antiguo uniforme militar real del ejército argentino forman parte de este universo.
“Cada pieza activa un recuerdo, una época, una memoria entrañable”, señala Quevedo. El estilo podría definirse como “neo-clásico industrial elegante; un diálogo entre ladrillo, madera, hierro y luz calida, donde lo vintage convive con el diseño contemporáneo”. El equilbrio entre lo industrial y lo acogedor se logra a traves de la materia y la luz. “Materiales nobles que evocan fuerza, suavizados por luz natural y texturas”.
Aquí, la luz es narrativa: modela formas, despierta colores y crea atmósteras que se sienten como páginas de un libro.
Eventos con estilo
Este hotel se ha convertido en escenario de eventos sociales y corporativos de perfil selecto. Sus espacios están diseñados para encuentros intimos de 20 personas hasta celebraciones de 200 invitados.
Se destacan la Sala Roja, con mesa imperal rustica e industria y cava privada, y el salon de Ofelia, iluminado por ventanale que dejan filtrar la luz natural entre las ramas del jardín. En eventos de mayor concurrencia, los sectores pueden integrars para transformar toda la planta en un único gran espacio.
“Ingresar al edificio es viajar en el tiempo y vivir el presente”, resume Quevedo. Sofisticación y sencillez conviven en ambientes pensados tanto para el ocio como para el encuentro de negocios.
Gastronomia regional
El corazón culinario es el Restaurante Ofelia donde el chef paraguayo Isaías Duarte lidera una propuesta de cocina de autor basada en ingredientes regionales y de entorno. La experiencia gastronomica busca fusionar historia y modernidad en cada plato.
Entre los imperdibles, se destaca el Vori Vori de la casa, reiterpretado con sello propio. Ademas el hotel desarrolló una carta de tragos de autor acompañada por una consultoría premium diseñada para sorprender tanto a huéspedes como a comensales.
Cada detalle parece responder a la misma intención: convertir la estadía en relato. Que el aire le cuente el pasado, que el silencio le invite a explorar y que las texturas le prometan comfort sin prisas. Esa puerta es el umbral de un viaje interior y exterior, donde cada estancia es una página abierta.
En el corazón del Club Náutico San Bernardino, con el lago como escenario y los atardeceres como ritual cotidiano, Pétalo de Estrellas se consolidó una vez más como uno de los espacios gastronómicos y sociales más memorables del verano.
Este no es un restaurante tradicional. Es un parador gastronómico donde el clima, el entorno y el ritmo de la temporada marcan la experiencia. El proyecto pertenece a Paru familia, y su director, Juan Carlos Guerrero, habla de este lugar como una extensión emocional de su historia personal y la de sus hermanas, así como también de la historia colectiva de San Ber.
La inspiración no surge de una tendencia sino de una memoria compartida: “La idea de encuentro, de quedarse a mirar cómo cae el sol y dejar que la noche llegue sin apuro”. Esa pausa cada vez más escasa es el verdadero corazón del concepto.
“Pétalo de Estrellas nace por el amor eterno a San Ber, que nos acompaña a los tres desde la infancia”, resume. “Es nuestro proyecto estacional de Paru Familia, pensado específicamente para dialogar con el lago, el verano y la vida social del Club Náutico San Bernardino”.
Funciona durante el verano, Semana Santa, invierno y la temporada de peregrinación, renovándose en pequeños detalles sin perder su esencia. Cada temporada se reinventa, pero mantiene intacto su espíritu”.
Símbolos y recuerdos
En cuanto al nombre, éste encierra una poética particular. “Pétalo de Estrellas une dos amores que viven en nuestros recuerdos: el pétalo y la estrella”, detalla. “El pétalo es la rosa que mira desde abajo a las estrellas, que nos cuidan desde arriba”.
Más allá de lo estético, el proyecto tiene una raíz profundamente emocional. “Es un restaurante que tiene muchos sentimientos encontrados, por eso transmite tanto y nos conecta con nuestra vida entera”. Hay símbolos escondidos en el espacio, pequeños mensajes para quienes conocen la historia. “Es un tributo a nuestros cuatro abuelos, que hoy son nuestra gran inspiración”.
Platos que dialogan con el entorno
La propuesta gastronómica acompaña esa filosofía. “Es una cocina de parador, simple y generosa, pensada para compartir, con técnica y producto”. En la carta conviven la cocina caliente, el sushi, el fuego y platos clásicos reinterpretados, siempre al servicio del momento.
Los ingredientes protagonistas están claros: pescados y mariscos como camarones, pulpo y salmón; productos frescos y de estación: parilla con ojo de bife, mollejas y provoleta; cítricos, hierbas y cremas suaves. También hay arroces, coco y curry como en el risotto, frituras bien hechas, masas y quesos que remiten al espíritu de un verdadero parador de verano.
No se buscan platos complejos visualmente, sino bien ejecutados, honestos y coherentes con el contexto. Algunos resumen la esencia del lugar. “Las rabas y los camarones fritos expresan el alma de un viaje de verano al mar”, dice Guerrero. “El ceviche clásico de salmón lo probamos por primera vez en Uruguay”. Y el cierre es pura nostalgia: “El frutti cream es memoria viva de los veranos en San Bernardino”.
El paisaje como parte del relato
La ubicación no es un detalle más. “El Náutico no es solo una locación: es parte del relato”, afirma Juanca. El lago, el reflejo del cielo, el movimiento constante de la gente y la vida social alrededor construyen una experiencia que sería imposible de replicar en otro sitio.
Los detalles acompañan ese clima sin imponerse. La iluminación, la música, el ritmo del servicio y el trato cercano fluyen de manera natural. Y hay un énfasis especial en el equipo humano: “Un gran equipo que hace un esfuerzo enorme viajando todos los días de Asunción a San Bernardino para cuidar cada detalle.
El parador convoca a generaciones distintas que comparten el mismo espacio con naturalidad, creando un clima relajado y auténtico, donde familia, amigos y visitantes de todas las edades se sienten parte.
Pétalo de Estrellas no persigue modas. “No buscamos una cocina de tendencias, buscamos expresar sentimientos y emociones”. El mayor desafío fue interno: “Creer en nosotros, animarnos a mostrar algo tan personal y hacerlo para todos”, resaltó Juanca. A futuro. La visión es clara y contundente: “No buscamos crecer, buscamos transformarnos en un clásico eterno en esta ciudad que tanto amamos”.