Oro Bruto presenta “Cosas del Fuol”, una colección inspirada en el fútbol, la identidad y el Paraguay de los años de oro

Oro Bruto presenta “Cosas del Fuol”, una colección inspirada en el fútbol, la identidad y el Paraguay de los años de oro

La marca paraguaya Oro Bruto presentó Paraguay Fan Collection — “Cosas del Fuol”, una colección que toma al fútbol como punto de partida para construir una mirada propia sobre la identidad local, la nostalgia y los imaginarios que atraviesan al Paraguay contemporáneo.

Lejos de una propuesta deportiva tradicional, la colección no busca representar a la selección nacional ni funcionar como merchandising oficial. En cambio, plantea una interpretación libre del fútbol como fenómeno cultural, emocional y social.

Detrás de Oro Bruto están Lucas We, a cargo de la dirección de arte y comunicación, y Pao Serafini, responsable del diseño de indumentaria y la logística general. Juntos lideraron el desarrollo de una de las colecciones más ambiciosas de la marca hasta la fecha.

Una colección construida desde el proceso

El proyecto comenzó a desarrollarse en febrero de este año y reúne más de 25 piezas. Como marca independiente, Oro Bruto atravesó distintos desafíos productivos durante el proceso, apostando a una búsqueda constante de calidad y atención al detalle.

Cada prenda surge de una serie de decisiones, pruebas y ajustes que forman parte de la identidad de la marca, caracterizada por encontrar valor en aquello que muchas veces pasa desapercibido: la calle, las historias cotidianas y los códigos culturales locales.

El fútbol como excusa

Más que hablar del deporte profesional, “Cosas del Fuol” utiliza el fútbol como una excusa para explorar ideas relacionadas con la memoria, la imaginación y el deseo colectivo.

La propuesta toma referencias de la estética de los años noventa, los códigos urbanos y la llamada época dorada del fútbol paraguayo. También incorpora elementos vinculados a la nostalgia y a los recuerdos reconstruidos desde la emoción.

La colección no pretende documentar una realidad específica, sino reinterpretarla desde una mirada creativa.

Un Paraguay imaginado

La campaña fue realizada en el histórico Gran Hotel del Paraguay y fotografiada por Guti González.

La elección del escenario responde a la visión de país que propone la colección: un Paraguay atravesado por mitos, historias y contrastes; elegante y áspero al mismo tiempo.

Más que retratar el país tal como es, la campaña busca construir una versión soñada del Paraguay, donde la identidad local se mezcla con la ficción, la memoria y la aspiración.

Una marca que apuesta por contar historias

Desde sus inicios, Oro Bruto se ha posicionado como una marca urbana que trabaja la identidad paraguaya desde una perspectiva contemporánea.

Su enfoque combina ilustración, referencias culturales, observación de lo cotidiano y una constante búsqueda por reinterpretar elementos propios de la cultura local.

Con “Cosas del Fuol”, la marca reafirma esa visión a través de una colección que toma al fútbol como lenguaje para hablar de algo más amplio: la manera en que los paraguayos recuerdan, imaginan y construyen sus propias historias.


Fotos: Guti González

Coachella: un faro de la cultura contemporánea

Coachella: un faro de la cultura contemporánea

Lo que comenzó como un festival de música independiente en el desierto de California se transformó, con los años, en un verdadero fenómeno cultural. Coachella dejó de ser únicamente un espacio para conciertos y se consolidó como un referente que dicta tendencias en moda, estilo de vida y entretenimiento a nivel global.

Por Valentina del Valle Rodil

Parte de su poder radica en la visibilidad que alcanzan los asistentes y artistas. Celebridades, modelos y figuras públicas convierten sus apariciones en material mediático que se reproduce de inmediato en redes sociales. Cada outfit, cada peinado o accesorio tiene potencial de convertirse en tendencia. Figuras como Zendaya, Hailey Bieber y Kendall Jenner han demostrado cómo la presencia en Coachella puede proyectar una imagen, consolidar una marca personal y, al mismo tiempo, influir en la moda global.

Pero no solo los asistentes crean tendencia; el propio festival funciona como laboratorio cultural. Las marcas más influyentes del lujo y la moda han comprendido que estar presentes va más allá de la exposición: implica participar en la construcción de narrativas. Desde colaboraciones con diseñadores emergentes hasta experiencias exclusivas en espacios curados, Coachella se convirtió en un escenario donde la estética y la identidad de marca se proyectan de manera estratégica, generando influencia que trasciende las semanas del evento.

Del desierto al mundo

El impacto de Coachella se observa principalmente en la música. Artistas que actúan en sus escenarios no solo presentan conciertos; lanzan carreras globales, consolidan estilos y, en ocasiones, redefinen su propuesta artística. El festival funciona como un catalizador: el público global observa, consume y replica tendencias que surgen directamente de los escenarios. De esta manera, el festival se convierte en un barómetro de lo que la cultura popular está por adoptar.

A esto se suma su efecto en la moda y el lifestyle. Los looks del festival no responden únicamente a preferencias personales; se anticipan a lo que aparecerá en campañas y redes sociales durante los meses siguientes. Coachella ayuda a definir códigos visuales que luego se traducen en tendencias, en la identidad estética de influencers y en la narrativa de las plataformas digitales.

Más allá de la música, el festival logró posicionarse como un referente que conecta disciplinas: entretenimiento, moda y cultura se integran en un mismo espacio, creando un ecosistema donde cada elemento es relevante. La experiencia no se limita al disfrute de conciertos, sino que se extiende a la percepción de lo que es tendencia, aspiracional y culturalmente significativo.

En definitiva, Coachella ha dejado de ser un simple festival para convertirse en un motor cultural. Su relevancia no se centra únicamente en los artistas que convoca, sino en su capacidad de dictar tendencias, definir estéticas y consolidar identidades. Hoy, lo que ocurre en el desierto californiano no se queda allí: viaja, se replica y moldea la cultura contemporánea, estableciendo un nuevo estándar de influencia global.

La leptina: el verdadero regulador de tu metabolismo

La leptina: el verdadero regulador de tu metabolismo

Durante años, se ha instalado una creencia tan simplista sobre el metabolismo: que el peso depende únicamente de las calorías que consumimos frente a las que gastamos. Bajo esta lógica, si una persona aumenta de peso, la explicación parecería ser simplemente que está comiendo demasiado o moviéndose poco. Sin embargo, la experiencia de millones de personas demuestra que el cuerpo humano no funciona como una calculadora.

Por la nutricionista Guadalupe Barriocanal

Si llevás años probando dietas, contando calorías y culpándote por no conseguir resultados, hay algo que tenés que saber: el problema no sos vos. El peso corporal depende de un sistema complejo regulado por hormonas, ritmos circadianos y el estado energético de nuestras células.

Cuando este sistema se altera, el metabolismo no se vuelve lento. En realidad, se desregula. Y una de las piezas clave de este sistema es la leptina, una hormona que ha transformado la manera en que entendemos la regulación del peso corporal.

La verdadera función de la leptina

La leptina fue descubierta en la década de 1990 y, desde entonces, se ha convertido en uno de los elementos centrales para comprender cómo el cuerpo regula el hambre, el gasto energético y el almacenamiento de grasa.

Aunque muchas veces se la presenta como la hormona de la saciedad, su función es mucho más amplia. La leptina actúa como una señal que informa al cerebro sobre el estado energético del organismo. Es producida principalmente por el tejido adiposo y viaja a través de la sangre hasta el cerebro, donde comunica cuánta energía tiene disponible el cuerpo.

Cuando los niveles de leptina funcionan bien, el cerebro recibe el mensaje de que existe suficiente energía almacenada. Esto desencadena una serie de respuestas fisiológicas: aumenta el gasto energético, se activa la termogénesis —la producción de calor corporal— y disminuye el apetito. En otras palabras, la leptina ayuda a mantener el equilibrio metabólico.

Sin embargo, en muchos casos, el problema no es la falta de leptina, sino algo mucho más frecuente: la resistencia a la leptina.

Cuando el cerebro deja de escuchar

La resistencia a la leptina ocurre cuando el cerebro deja de responder adecuadamente a la señal hormonal. Es como si el cuerpo estuviera enviando un mensaje claro, pero el receptor estuviera sordo. La hormona está presente, pero el cerebro no la interpreta correctamente.

Cuando esto sucede, el organismo actúa como si estuviera en un estado de escasez energética, incluso cuando existen suficientes reservas. Como consecuencia, se producen alteraciones metabólicas: aumenta el apetito, disminuye el gasto energético y el cuerpo se vuelve más eficiente almacenando grasa.

Entre los factores que contribuyen a esta resistencia podemos mencionar:

  1. Comer durante la noche
  2. La exposición a luz artificial nocturna

Esto se debe a que nuestro metabolismo está profundamente sincronizado con los ritmos circadianos, es decir, con los ciclos naturales de luz y oscuridad.

Mucho más que control del apetito

La leptina participa en la regulación del gasto energético, pero también influye en funciones esenciales como la fertilidad, la masa muscular, la salud ósea y el funcionamiento del cerebro.

En el sistema nervioso, la leptina desempeña un rol neuroprotector. Investigaciones recientes han demostrado que contribuye a mejorar la plasticidad sináptica —la capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí— y favorece procesos relacionados con la memoria, especialmente en el hipocampo, una región clave del cerebro.

La buena noticia es que la señal de leptina puede recuperarse mediante intervenciones simples y sin costo alguno, que respeten la biología humana. Entre las estrategias más importantes se encuentran: exponerse a la luz natural durante la mañana, evitar la exposición excesiva a luz artificial durante la noche, reducir la luz azul antes de dormir y evitar las comidas nocturnas.

Estos hábitos ayudan a sincronizar nuevamente los ritmos circadianos y permiten que el cerebro vuelva a interpretar correctamente las señales metabólicas.

Comprender el papel de la leptina cambia la forma en que entendemos el metabolismo. La pregunta ya no es únicamente qué estamos comiendo, sino también cuándo lo estamos haciendo.

Porque, al final, el metabolismo no depende de las calorías. Depende de las señales que regulan cómo el cuerpo usa esa energía.

Nuestro organismo evolucionó para comer durante el día y descansar durante la noche. Cuando estos ritmos se alteran de forma crónica, las señales hormonales que regulan el metabolismo también se desorganizan.


Guadalupe Barriocanal
MSc. en Dietética y Nutrición Humana
Consultorio Clínica Esencial
Augusto Roa Bastos Nº425 c/España
(0984) 404 000
gbarriocanalnutricion@gmail.com

Law Roach: el arquitecto de la imagen que transformó el estilismo en narrativa

Law Roach: el arquitecto de la imagen que transformó el estilismo en narrativa

Para Law Roach, el estilo no es solo estética, es intención. Y cuando esa intención es clara, puede convertirse en lenguaje. Más que un estilista, Law Roach es —como él mismo se define— un arquitecto de imagen, alguien que no solo viste para impactar, sino que construye identidades.

Por Kate Reichardt Roig

Su historia comienza lejos de los circuitos tradicionales de la moda. Nacido en el Southside de Chicago, Law Roach no siguió el camino clásico de pasantías o asistencias editoriales. Su entrada fue intuitiva y autodidacta: comenzó como vintage broker, buscando, coleccionando y entendiendo piezas del pasado. Ese entrenamiento —aprender a leer la historia de una prenda— se convertiría en la base de todo su trabajo.

Con el tiempo, esa sensibilidad lo llevó a Nueva York, donde abrió su boutique Deliciously Vintage Harlem. Allí, empezó a construir su mirada con una forma de entender la moda no desde la tendencia, sino desde la curaduría. Y fue precisamente esto lo que definió su carrera.

A diferencia de muchos estilistas, Roach creó su propio ecosistema. Construyó relaciones directas con marcas y clientes, formando una red que hoy incluye a algunas de las figuras más influyentes de la cultura contemporánea: Zendaya, Kerry Washington, Hunter Schafer, Lewis Hamilton, entre otros. Pero es con la primera donde su visión alcanza una dimensión única.

SU CONSAGRACIÓN EN LA INDUSTRIA

El dúo de Zendaya y Law Roach no solo generó looks memorables, sino que redefinió el rol del estilismo en la cultura pop y el mundo del entretenimiento. En los press tours de películas como Dune o Challengers, cada aparición se convierte en una declaración llena de narrativa. Cada silueta, textura y referencia de las prendas de la actriz dialoga con el universo del proyecto. El vestuario deja de ser acompañamiento y se transforma en extensión del personaje.

Parte de ese impacto reside en una de las mayores fortalezas de Law Roach: su dominio de los fashion archives. El estilista tiene una habilidad excepcional para encontrar piezas vintage —de casas históricas y momentos específicos de la moda— y recontextualizarlas en el presente. Es elegir el look correcto en el momento exacto.

Pero más allá del espectáculo, existe la autenticidad. Las personalidades que viste no parecen disfrazadas; parecen más ellas mismas que nunca. Como ha señalado en diversas entrevistas, su trabajo consiste en ayudar a sus clientes a verse con claridad, a proyectar una versión elevada pero honesta de sí mismos. Esa es la diferencia entre un look viral y un momento icónico.

MÁS ALLÁ DEL ESTILISMO

Su influencia no tardó en ser reconocida por la industria. En 2021, fue nombrado el estilista más poderoso del año y, poco después, recibió el primer premio al estilista otorgado por el Council of Fashion Designers of America (CFDA), marcando un precedente en un sector históricamente invisible. A esto se suma su rol como director creativo en colaboraciones como Tommy x Zendaya, donde llevó su visión más allá del styling hacia el diseño.

También expandió su presencia cultural como jurado en Legendary, el reality de voguing —una danza moderna inspirada en las poses de modelos de la revista Vogue— de HBO Max, conectando la moda con otras expresiones de identidad y performance.

Hoy, Law Roach no solo define cómo se ven las celebridades, sino cómo se construye relevancia visual en una era saturada de imágenes. Entiende que el verdadero impacto no está en la acumulación, sino en la elección. Precisamente esa claridad es la que define su firma.

“El dúo de Zendaya y Law Roach redefinió el rol del estilismo en la cultura pop y el mundo del entretenimiento. En los press tours de películas como Dune o Challengers, cada aparición se convierte en una declaración llena de narrativa”.

Henk Bleeker: Menonitas, al sur de Durango

Henk Bleeker: Menonitas, al sur de Durango

Cabello rubio sobre ropa oscura. Coches reemplazados por caballos y carruajes. Los menonitas en Paraguay se aferraron a las tradiciones vigentes cuando se asentaron en Paraguay hace cien años, poco después de la devastadora Primera Guerra Mundial. El fotógrafo neerlandés Henk Bleeker buscó vestigios de la historia frisia en los trópicos.

Por Laura Biagioni
Retrato del artista: Yaiza Gaona

Los menonitas suelen vivir en colonias aisladas, separados del resto de la población. El fotógrafo Henk Bleeker visitó dos colonias: Nuevo Durango, ubicada en Curuguaty, y la Colonia Madelón, ubicada aproximadamente a 250 kilómetros de la ciudad de Filadelfia, en el Chaco Paraguayo.

Los colonos descienden de comunidades menonitas establecidas en Durango, México, y sus creencias derivan de la filosofía de Menno Simons, nacido en Witmarsum, Países Bajos, alrededor de 1496, un sacerdote católico frisón conocido como un destacado reformador anabaptista.

Un vistazo al mundo cerrado de los menonitas en Paraguay

Aunque los menonitas —al igual que sus correligionarios, los amish en Estados Unidos— son conocidos por ser conservadores y cerrados, Henk Bleeker se familiarizó con la comunidad. Allí, fotografió un mundo que parece inalterado desde hace siglos. Esto dio lugar a una exposición de una veintena de fotografías que muestran un retrato de un mundo idílico donde naturaleza, fe y tradiciones se entrelazan.

No es sorprendente que su herencia frisona le haya abierto puertas. Aunque los menonitas viven y trabajan en todo el mundo, sus raíces se encuentran en la ciudad frisia de Witmarsum, Países Bajos.

“Además, ayuda poder llegar muy lejos con un poco de frisón y alemán. Así, el hielo se rompe rápidamente, porque les hablás en su propio idioma”, afirma Henk.

Dualismo

Henk Bleeker se interesa por las subculturas que están desapareciendo lentamente y piden ser capturadas. Este reportaje completa este acervo.

Aunque se aferra a sus propias normas y valores, la cultura menonita se encuentra bajo presión con una colonia estrictamente cerrada. El mundo que el fotógrafo encontró parece seguir siendo el mismo que cuando se establecieron en Paraguay hace 100 años. Casi como un plató de cine, con miradas furtivas: curiosas, pero también con un poco de sospecha. Se sintió como retroceder en el tiempo.

A pesar de esta aparente inmutabilidad, las grietas en el tejido menonita son visibles para ojos atentos como los de Bleeker. En estas colonias, la juventud enfrenta dilemas ineludibles. Algunos jóvenes optan por la vida moderna, otros emigran a Canadá o Estados Unidos, donde comunidades menonitas más progresistas ofrecen alternativas al aislamiento radical.

Bleeker capturó esta tensión en retratos sutiles. “No es solo nostalgia”, explica el fotógrafo, “es un testimonio de resiliencia. Sus valores pacifistas, su rechazo al consumismo, siguen vigentes en un mundo caótico. Pero ¿cuánto resistirán a las redes sociales y la globalización?”.

Las fotos de Bleeker no solo muestran belleza estética, sino que invitan a la reflexión. “Es como ver mi historia en espejos distorsionados por el trópico. Cabello rubio, ojos claros, pero bajo un sol implacable. Un recordatorio de que las tradiciones viajan más lejos de lo que imaginamos”.

La muestra cierra con una promesa. Las fotos no se quedarán en Asunción. Bleeker planea llevarlas a Países Bajos, a galerías en Leeuwarden y Witmarsum. Así, el Chaco paraguayo dialogará con Frisia, uniendo siglos y continentes en un clic eterno.