Rapsodia presenta Hope, su nueva colección inspirada en una mujer que expresa optimismo y libertad, en búsqueda de su viaje interno. Es una propuesta alegre, con estampas, mucho color y una riqueza de texturas que definen la esencia de los diseños, sin dejar afuera la esencia de la marca.
A pesar de lo duro que fue este 2020 y de muchos proyectos postergados, la versátil Lara Tomassi nos cuenta cómo sobrellevó el confinamiento, lo que dejó atrás y lo que proyecta para el 2021. Sin duda, el año que viene tendremos muchas sorpresas de la mano de esta talentosa mujer.
POR GISSELLE JARA │ FOTO NEGIB GIHA
Este año fue muy difícil, ¿cómo lo viviste?
Fue duro, porque cuando invade la incertidumbre no se puede ver más allá. El mundo paró y ahí quedaron muchos sueños que estaban por ser realidad. Uno de mis grandes desafíos fue aceptar mis limitaciones, porque no estaba preparada emocionalmente, como por ejemplo, para decidir no llevar a plataformas digitales proyectos teatrales hermosos que estaban listos.
¿En qué proyectos estás involucrada en este momento?
Me gusta hacer que las cosas pasen. Hace unos años trabajo haciendo project management en un grupo empresarial enfocado al rubro farmacéutico. Estoy concentrada en mi trabajo de oficina, encabezando proyectos de posicionamiento y crecimiento de representaciones internacionales.
Sos tu propia mánager, ¿cómo te organizás con todas tus responsabilidades?
Me organizo por fases, según el tiempo que necesita cada cosa para ver la luz y priorizando de acuerdo con eso.
Sos una persona muy influyente en las redes sociales, ¿qué tenés en cuenta a la hora de comunicar?
Me concentro en mantener mi estilo de vida y mostrar un poco de eso de manera fresca y natural. Elijo no mirar mucho las tendencias para evitar caer en lo que está de moda. Mi participación en redes se dio de manera espontánea, por lo que quiero ser fiel a las personas que me siguen, mostrándoles lo que eligieron al momento de darme follow.
En cuanto al teatro, ¿este año tendremos alguna sorpresa?
Por mi parte, ya no. Con mis compañeros tenemos un proyecto hermoso, que estaba planificado para este año, pero lo postergamos para el 2021. Ojalá podamos concretarlo pronto, porque estamos ansiosos por volver a las tablas.
¿Qué implica ser la productora ejecutiva de una obra?
Implica mucho trabajo, compromiso, renuncias y saber que la mayoría de las puertas que vas a tocar no se van a abrir. Es duro y hay que estar preparada de antemano. La pasión es el motor para sumar como aliados a empresas, prensa, plataformas de ventas digitales, vestuario, maquillaje, escenografía y más. El sueño es ofrecer al espectador algo de primer nivel. Al final, todo vale la pena cuando la sala está llena y llegan los aplausos. Esa calidez traspasa el escenario, porque hay muchas personas que trabajamos en equipo y hacemos que sea posible la puesta.
“En el 2021 me gustaría concretar mi casamiento, que debimos posponer por el confinamiento; también llevar adelante el proyecto teatral que está esperando su momento; y seguir adelante con mis proyectos corporativos que me dan una inmensa satisfacción”.
El fotógrafo Negib Giha no solo puede presumir de una envidiable técnica y visión estética, sino también de su protagonismo en la evolución de la moda nacional.
Por Gisselle Jara │Fotos Fabiana Closs
En esta entrevista, Negib reflexiona acerca de esa transformación que coincidió con el inicio del nuevo milenio, de los diseñadores emergentes en ese momento, actores clave para la transición hacia la alta costura, y de los artistas visuales, quienes ofrecieron una nueva perspectiva de comunicación.
Como todo gran artista, Negib Giha tiene la sensibilidad a flor de piel, a la cual acompaña su cámara con la que plasma inmortales postales. Pero ¿cómo ve un fotógrafo la moda paraguaya desde su lente?
Desde tu perspectiva de artista y como protagonista de la escena local, ¿cómo viste la evolución de la moda y el lujo en Paraguay?
Desde mi punto de vista con respecto a la moda, hubo un renacer o una nueva visión que se dio en su momento con la revista Wild; no digo que antes no se haya explorado o trabajado con la moda, sino que siento que hubo un cambio, otra perspectiva, yendo más con la tendencia internacional desde un planteamiento más artístico y conceptual.
Creo que esto motivó y movilizó a jóvenes diseñadores a lanzarse de manera independiente. Fue un momento de exploración donde considero que hubo un salto importante; un antes y un después. La vara subió y el interés por crear piezas y una comunicación de calidad se notó, tanto para diseñadores, revistas (medios), productores, estilistas, fotógrafos y todos los relacionados con este rubro.
¿Te sentís parte de esa evolución?
Creo que estuve en el lugar y en el momento indicado y desde ahí pude contribuir con este crecimiento. Entre mis objetivos siempre estuvo aportar para que esta industria crezca y prospere. Me alegra que el compromiso que pongo se vea reflejado en resultados y que cada vez haya más personas que creen y apuesten a lo mismo.
¿Cuál es tu opinión acerca de la moda paraguaya?
Creo que vamos en buena dirección, veo diseñadores que están muy comprometidos con su arte y siguen explorando alternativas. Creo que debemos apuntar a consolidar nuestra identidad y nuestra cultura para lograr diferenciarnos y ofrecer algo original y más nuestro.
Actualmente, ¿en qué proyectos estás involucrado?
Tengo algunas ideas en mente; estuve colaborando con proyectos de algunos colegas y estoy cada vez más interesado en el mundo audiovisual.
“Entre mis objetivos siempre estuvo aportar para que esta industria crezca y prospere. Me alegra que el compromiso que pongo se vea reflejado en resultados y que cada vez haya más personas que creen y apuesten a lo mismo”.
Durante un año atípico para el mundo entero, el lujo va cobrando nuevos significados para todos; y nosotros no somos la excepción, ya que a lo largo de estos meses fuimos viendo diferentes perspectivas de lo que el lujo representa para cada colaborador de Level. Esta introspección personal, y a su vez colectiva, nos invitó a apreciar más lo que nos rodea, al igual que nos inspiró de una manera distinta día a día en nuestros lugares de trabajo o en nuestros espacios personales.
Y en este tiempo, por supuesto, la moda nunca estuvo lejos de nuestras miradas. La moda es una expresión de una idea única, que muchas veces se elabora con materiales seleccionados de manera artesanal para poder convertir una visión en realidad, en algo palpable. Nos inspiramos en el lujo artesanal, en aquello que es único, y celebramos esa inspiración con una artista que conjuga mágicamente el diseño con la costura generando piezas de arte puro: Florencia Soerensen y su savoir faire artesanal.
Así, en nuestra tapa vemos a una creadora que con sus propias manos desarrolla prendas excepcionales y que desde Francia nos contó historias personales a través de su musa y amiga Lara Tomassi. Lara viajó hasta Europa acompañada por Negib Giha, quien capturó la esencia de Florencia para dejarnos una tapa y una producción de moda de lujo sin precedentes.
Durante el año, también fuimos viendo cómo las grandes marcas y diseñadores encontraron sus nuevos caminos en la pandemia. Lexus conjugó la unión perfecta entre moda y vehículos de lujo gracias a la campaña Elegancia Híbrida de Lexus, que tiene a Vero Chaves como protagonista del lujo y la sofisticación de la marca. Por su parte, el consagrado diseñador Javier Saiach trajo el lujo de sus creaciones al hogar y a las ropas íntimas con Saiach Home y Saiach Intimates, demostrando la versatilidad y visión Saiach en cada elemento del diseño.
La tienda del lujo internacional Sax también se unió a nuestras páginas para contar su historia y mostrar un recorrido por sus distintos espacios y sus nuevas marcas. Nuestra edición de lujo sigue los pasos de las tendencias y los diseñadores que continúan creando prendas exclusivas inspiradas en los tiempos que hoy vivimos. Así, desde Moda Shopping, Vale Gallarini expone opciones de diseñadores locales combinadas con prendas de nuestras marcas favoritas.
Pero el lujo no se centra solo en moda. Javier Barbero nos impulsa a redireccionar nuestra energía interior para que todo suceda en armonía y equilibrio en este complejo año, y Sistema B nos invita a ser consumidores más conscientes. Por su parte, Alejandro Sciscioli recomienda vinos de calidad excepcional para disfrutarlos en cualquier momento con un reducido grupo de amigos, con la pareja o en alguna ocasión especial. También paseamos por Aqua Village, donde estará el nuevo edificio Bali IV, a orillas de la espectacular Crystal Lagoons®.
Con todo este contenido, te invitamos a dejarte llevar por unas horas y celebrar el lujo. ¡Que lo disfrutes!
En febrero pasado, antes del confinamiento por la pandemia y después de pasar unos días en Lyon (Francia), en el atelier de Florencia Soerensen, disfrutando de manera directa del arte de la alta costura, viendo de cerca la precisión en el corte, la atención al detalle y la maestría en la confección, realicé un paréntesis para conocer el lado más íntimo, más personal de esta gran artista.
Por Lara Tomassi | Fotos Negib Giha
Seguramente recordarás algún hecho de tu niñez o adolescencia que te haya empujado a darte cuenta de que la costura sería siempre parte de tu vida.
Sí, siempre jugaba a hacerles ropas a mis muñecas. Llegó la adolescencia, y debía dejar de lado esos juegos por otros intereses y actividades más acordes con mi edad. Intenté imaginarme la vida sin coser. No pude hacerlo. Decidí entonces estudiar confección. Me inscribí en el instituto de alta costura Donato Delego. Allí, confirmé mi vocación y empecé a formarme en el oficio en el que ya llevo casi 27 años.
Cuando le hacías prendas a tus muñecas, ¿cortabas tus propias ropas?
Sí, cortaba todo lo que tenía a mano: ropas de mi mamá, mías, repasadores, toallas… Solía acompañar a mi madre al atelier de la modista Mima Alcaraz, donde se hacían los vestidos
a medida. Allí siempre había una bolsa de retazos de telas esperándome. Ella me regaló mis primeros cortes de sedas naturales, de telas finas.
Después del instituto, ¿qué siguió?
Tenía 14 años, era la más chiquitita del curso, e hice mis estudios en el más absoluto secreto, solo lo sabía mi núcleo familiar. No quería que nadie supiera hasta que mi confección hubiera alcanzado un nivel que yo considerara óptimo. No quería recibir cumplidos por cortesía ni críticas por inexperiencia. Fue así que practiqué y practiqué sin parar durante siete años, hasta que consideré que mi trabajo estaba listo para ser mostrado. El curso básico duraba un año. Al terminar obtuve el título de Modista de Alta Costura, a los 15 años.
“CADA PRENDA QUE HAGO ESTÁ INSPIRADA EN UNA PERSONA, INDEPENDIENTEMENTE DEL LUGAR DE DONDE PROVENGA O DE SU GÉNERO”
¿Continuaste estudiando costura?
Tomé otros cursos por dos años más. Más adelante me recibí de licenciada en Diseño Gráfico en la UCA, e hice un paso breve por la carrera de Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte de la UNA. Después fui a Buenos Aires a estudiar al instituto Donato Delego de esa ciudad. También, hice cursos de patronaje en el instituto Strasser de Montevideo.
¿Algún diseñador que te haya gustado en esa época o te guste en la actualidad?
Diseñadores que me gusten hubo y habrá muchísimos, y eso va cambiando con los años, no podría nombrar uno que haya permanecido a través del tiempo, salvo Cristóbal Balenciaga, el más grande arquitecto de la moda que ha existido. He admirado también a Madame Grès, por su concepción escultórica de las prendas; a Christian Lacroix, por su manejo de los tejidos y del color, sus prendas parecían flotar; a Hussein Chalayan, como precursor de una moda conceptual y tecnológica. También, a Valentino por su profundo sentido de la elegancia, a Alexander McQueen y a Iris Van Herpen.
¿Identificás un momento de tu carrera en el cual te convertiste en lo que sos hoy?
Sí, cuando empecé a trabajar en moda, muchos colegas de mi generación y yo tuvimos la suerte de que en ese momento se estaba gestando un movimiento de diseño independiente, con Buenos Aires como referente principal en Sudamérica. En esos años se lanzaron en Asunción la revista Wild, el Fashion Week, la agencia UP! Model Management. Una industria con nuevas características estaba naciendo y los diseñadores jóvenes de aquel entonces nos subimos a esa ola y nuestras carreras despegaron. La mentalidad del consumidor empezó a cambiar, la relación con la moda se modernizó y la figura del diseñador como tal empezó a afianzarse.
¿Cómo llegaste a Francia?
Uno de mis sueños siempre fue vivir en Europa, y en especial, en Francia. Decidí ir detrás de mi sueño y aquí estoy, diez años después. Me mudé a Lyon y empecé de cero en otro país, pero con todo el bagaje de los años de experiencia en la moda, con una carrera y un nombre afianzados, y un currículo que avala mi trayectoria.
¿Cómo te definís hoy?
Como modista de alta costura. A pesar de que hago diseño, me defino como modista porque mi vocación, mi lenguaje y mi forma de estar en el mundo pasan por lo que puedo crear yo misma, con mis manos. No puedo, ni deseo disociarme de mis obras renunciando a la confección.
¿Cómo elegís los tejidos que vas a utilizar?
Tengo una preferencia por los materiales nobles y por las fibras naturales como la seda. Pero puedo trabajar cualquier textura, inclusive con materiales no textiles. Con cualquier material se puede lograr algo fabuloso siempre que haya coherencia entre tres factores: material, forma y función.
¿Influye en esta selección el carácter de la persona que va a llevar el diseño?
Sí. Cuando el vestido no es concebido como parte de una colección, sino para una persona en particular, claro que influye. De hecho, te diría que el carácter de la persona es el hilo conductor que sigo en mi proceso creativo.
¿Trabajás colecciones?
En el pasado sí, para los Fashion Weeks de Paraguay y de otros países, pero me siento más cómoda trabajando prendas individuales, que desde la concepción están enfocadas a una persona. Cuando diseño la prenda me baso en la persona, en sus características, en sus deseos, en la ocasión, en su imaginario, etc. Me siento enriquecida con lo que la clienta aporta. Entonces, hacer colecciones donde no puedo focalizarme en una sola persona en específico me resulta menos estimulante.
¿Dónde presentaste colecciones?
Pasarela Punta del Este, Buenos Aires Alta Moda, Miami Fashion Week y Buenos Aires Fashion Week. Desfiles en Francia como el Salón del Chocolate y editoriales para países tan lejanos como Sudáfrica.
¿Das cabida a clientas nuevas?
Sí, claro, siempre y cuando haya turnos disponibles, y distribuyo mi tiempo entre las clientas de Paraguay y las de Europa. Quiero mantener siempre el contacto directo con ellas y con lo que hago. Todas las prendas que salen de mi atelier las hago yo con ayuda de un equipo muy pequeño. Somos dos o tres personas que trabajamos muchísimas horas, a veces noches enteras para dar vida a los vestidos. Porque es ahí donde esta mi pasión, mi diversión y mi talento. Por eso, mi capacidad de tomar pedidos está limitada por un factor humano y de tiempos.
«YO TAMBIÉN ESTOY DÁNDOLE UNA PARTE DE MI VIDA. ENTONCES, ES UN ENCUENTRO DE DOS MUNDOS, NO UNA TRANSACCIÓN MERCANTIL”
¿Cuáles son las diferencias entre lo que buscan las clientas europeas y las paraguayas?
Ambas son muy elegantes pero con diferencias en cuanto
al estilo. Mis clientas en Francia prefieren prendas más minimalistas, poco o nada de ornamentos, poniendo el foco en el corte y en los materiales. La clienta paraguaya pone más atención en el detalle, y hay una clara preferencia por prendas más trabajadas, más audacia en cuanto a la selección de materiales y colores, y por supuesto con un gran sentido de la distinción y el lujo.
¿En qué estás trabajando ahora mismo?
Ahora mismo, además de los vestidos de novia y de soirée, estoy trabajando en vestuario para artes escénicas, teatro, performances, ballet, con compañías en distintas ciudades, Ginebra, Lyon, París y Asunción.
¿Salón del chocolate?
En Francia hay una cultura muy importante en la elaboración artesanal, y el chocolate es una muestra de ello, altamente valorado en Francia y toda Europa. Durante tres años seguidos realicé una colaboración creativa con el maestro chocolatero Philippe Bernachon, el más prestigioso de Lyon, para diseñar y confeccionar trajes de chocolate que se exhibieron en salones de Bruselas, Colonia, París, Dubái, Londres y más. Vestidos 100 % realizados en chocolate.
¿Alguna rutina específica para mantenerte en forma?
Hacer siempre lo que siento y dedicarme a lo que me gusta, cuidar mi alimentación con una dieta vegana, viajar mucho. Y no prestar mucha atención al que dirán.
¿Hobbies?
Siempre me gustó dibujar, pero lo había dejado y ahora retomé. También me gusta el cine de autor y dedico mucho tiempo a cuidar mis plantas.