Cine: Brenton Thwaites

Cine: Brenton Thwaites

La quinta entrega de piratas del Caribe tendrá la participación de Brenton Thwaites, quien personificará al marino Henry Turner. El actor australiano fue profeta en su tierra, donde se filmó la mayor parte de esta película. La joven estrella de Hollywood llegó a la nueva saga protagonizada por el Capitán Jack Sparrow después de haber impresionado al público en los largometrajes The Giver y Son of a Gun.

Por David Awa Duarte | Fotos y entrevista gentilezas de Filmagic

Es categórico. Johnny Depp, quien personifica al Capitán Jack Sparrow, no estará solo en el barco Perla Negra. Así mismo, el actor protagonista de esta saga estará acompañado por excelsos actores de Hollywood.

Entre los talentosos de la pantalla grande que rodaron Piratas del Caribe, la venganza de Salazar, y que se estrenará el 25 de mayo en Paraguay, se destaca la participación de Brenton Thwaites. Así, el actor pudo cumplir su sueño de estar en la película realizada por Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer Films.

El joven australiano fue elegido para el papel de Henry Turner, un marinero de la Marina Real que busca enérgicamente salvar a su padre, a quien casi no conoce, de un destino terrible.

Cumpliendo sueños

Para Thwaites, la emoción de haber sido elegido para formar parte del elenco de esta película se vio acentuada por el hecho de que todavía era un niño cuando se lanzó la película, allá por el 2003.

Es claro, el actor es fanático de la saga desde que era niño y vivía en Queensland (Australia), pero lo sorprendente es que Thwaites pudo ser profeta en su tierra, pues el mayor tiempo de rodaje de Piratas del caribe, La Venganza de Salazar se realizó en su ciudad natal. Sin embargo, no fue fácil para él la realización de la película. En realidad, casi todo el elenco puso empeño para grabar las escenas extremas.

Es que como es costumbre en Piratas del Caribe, los integrantes del elenco y del equipo de las cuatro películas anteriores se enfrentaron a condiciones climáticas extremas en todo el mundo, y esta vez, el lugar de filmación principal, la región de Gold Coast en Queensland, tuvo el máximo de humedad en 61 años debido al ciclón Marcia.

Es más, la enorme operación logística para la filmación en las islas Whitsunday, a 1400 kilómetros de la base de la producción en Gold Coast, requirió 60 camiones. Cuando el equipo y los actores filmaron escenas en la playa de las islas Whitsunday, hubo condiciones climáticas y marea inusuales, que crearon una situación en la que tanto los actores como el equipo tuvieron que salir de las lanchas de desembarco como si fuera una invasión militar, metidos en el agua hasta la cintura, el pecho o el cuello.

Brenton en Hollywood

Pero Brenton supo manejar esas situaciones adversas. Es que la experiencia favorece al actor, pues había filmado El Lago Azul que tuvo similares escenarios que esta nueva película.

Si bien Thwaites es joven (tiene 27 años), su recorrido por la actuación tiene una importante trayectoria. El hombre surgió a la fama en el 2012, cuando interpretó a Dean McMullen en la película El Lago Azul, donde compartió pantalla con Indiana Evans. A partir de ahí surgió el rodaje con Angelina Jolie y Elle Fanning en Maléfica. Así, Brenton fue escalando en Hollywood.

Aunque el australiano no escapa de las polémicas que suceden en el séptimo arte, ya que fue vinculado con varias actrices, como en el 2013, cuando se dijo que tuvo un romance con Taylor Swift. Esta relación no se pudo dar como hecho. Sin embargo, existe algo confirmado: la relación entre Brenton y Chloe Pacey, con quien tiene una niña de un año de nombre Birdie.

En el Perla Negra

Entonces, no fue complicado para Brenton subir al Perla Negra, barco insignia de Piratas del Caribe, e interpretar a Henry Turner, hijo de Will Turner, a quien le dio vida Orlando Bloom.

Brenton interpreta a un joven sensible y aguerrido en Piratas del Caribe, La Venganza de Salazar. Su meta es encontrar el tridente de Poseidón que liberará a su padre de una maldición.

Sin dudas, Brenton Thwaites junto a Johnny Depp, serán los actores que tendrán más minutos en la película.

Diccionario de moda: Tops

Diccionario de moda: Tops

Esta sección es una herramienta sencilla para que conozcas el significado de algunos términos que están vigentes actualmente en el mundo de la moda.

Por Myriam Raphael Chase

Blusa

Es una prenda similar a una camisa, puede tener o no botones. la gran diferencia con las camisas es el género y los diseños. aporta un gran toque de sofisticación, y jerarquiza, por ejemplo, usándola con un par de jeans.

Algunos diseños: asimétricas, de un hombro, con mangas tipo flauta, con alforzas, con volados o bordadas.

Algunos géneros: crepé, satén, seda, crepé elastizado, crepé de seda, poplin de seda, tul bordado, chambray y gaza de algodón.

Cómo usarla: con jeans con alguna rotura y stilettos en punta con una buena cartera.

Blusa Halter

Pieza de mujer que no cubre los hombros ni la espalda y se sujeta en la parte posterior del cuello.

Cómo usarla: una blusa halter de gasa queda perfecta con un pantalón de cuero y zapatos con punta peep toe de gamuza.

Blusa a un hombro

Prenda que deja al descubierto totalmente un hombro y un brazo.

Body

Un body es una pieza que se ajusta firmemente sobre la parte superior del cuerpo y se sujeta entre las piernas.

Cómo usarla: siempre optar por un body muy flojo, que se puede usar con una pollera tipo lápiz.

Camisa cruzada

Típicamente diseñada con un cuello v o con solapas, esta camisa tiene un lado que se envuelve sobre la parte superior del otro, con lazos a un costado. Por lo general, el tejido del que está hecha es bastante almidonado.

Cómo usarla: esta camisa se puede usar con casi todas las prendas: pantalones, polleras y todos sus derivados. con el cuello levantado queda aún más elegante.

Camisa transparente

Camisa trasparente hecha de gasa, encaje o cualquier tela trasparente, puede ser abotonada o no.

Cómo usarla: con unos jeans tipo boyfriend (nada ajustado) y stilettos con algún detalle.

Camisola tipo boho

Blusa semisuelta y muy cómoda, puede tener muchos diseños. Por lo general, tiene mangas sueltas y está hecha de algodón o muselina. Se puede usar tipo of the shoulder, con diferentes escotes y bordados.

Cómo usarla: sobre shorts de jeans y unas chatitas bien femeninas.

Crop top

El largo de esta pequeña blusa o remera termina justo en las costillas, exponiendo miles de centímetros de la panza.

Cómo usarla: con una pollera armada de cintura alta de largo midi. lo ideal es que solo se vea medio dedo de piel, así el look quedará mucho más distinguido.

Musculosa lencera

Prenda corta y sin mangas que cubre la parte superior del cuerpo con tirantes finos. Está hecha de satén o de seda y muchas incluyen el encaje como terminación.

Cómo usarla: con traje tipo smoking para hacer un mix entre lo femenino y lo masculino, sandalias de charol y unos buenos aros de perla.

Off the shoulder

Pieza por debajo de los hombros que deja ver una parte de los brazos.

Cómo usarla: con un pantalón de crepé semiancho y unas sandalias de taco no.

Bouchra Jarrar: El balance perfecto

Bouchra Jarrar: El balance perfecto

Nacida en Cannes en 1970, hija de padres marroquíes, supo desde muy pequeña que amaba la moda. Desde chiquita eligió coser en vez de jugar, pero no se percató de que la costura podría ser una profesión, hasta su adolescencia, cuando vio por primera vez un desfile de Yves Saint Laurent en la televisión. Ese evento fue una gran revelación para ella, ya que en ese preciso momento se dio cuenta de que podría dedicarse profesionalmente a eso. Lo que más amaba en el mundo.

Por Valeria Gallarini Sienra

Se graduó de la Escuela de Artes Aplicadas Duperré de París, en 1994, a los 24 años. Su primer acercamiento a la moda fue uno de sus trabajos en París, tras recibirse de la facultad: formó parte del equipo de diseño de la marca de lencería Capucine Puerari. luego, le tocaría colaborar para la creación de la línea de joyas del gran diseñador francés Jean Paul Gaultier.

En 1996, a los dos años de recibida, tendría la gran oportunidad de trabajar para Nicolas Ghesquière, el joven y brillante diseñador que, por entonces, se encontraba al frente de Balenciaga. al conocerla, Ghesquière la nombró directora de su estudio de diseño y trabajaron en conjunto con una gran afinidad.

Juntos, Jarrar y Ghesquière se embarcaron en una de las más fabulosas reinvenciones de la historia de la moda, transformando una dormida casa de la moda francesa en una de las marcas más vanguardistas del mundo. Esta unión duraría 10 años.

En Balenciaga, ella estaba a cargo tanto del estudio como del atelier. Esto quiere decir que no solo ayudaba a Nicolas Ghesquière a crear la colección, sino también colaboraba en el atelier para supervisar la realización.

En el 2006, fue atraída por el mundo de la alta costura, saliendo de Balenciaga para convertirse en la directora del atelier de alta costura de la Maison Christian Lacroix, donde se quedaría por tres años. En el 2010, alentada por el mismo diseñador, fundó su propio atelier y, en el 2013, fue aceptada como miembro de la cámara sindical de alta costura, convirtiéndose en una de las revelaciones de la alta costura parisina.

En el 2016, tendría una nueva oportunidad única, cuando fue nombrada directora creativa de la casa de moda lanvin en reemplazo del gran Alber Elbaz. Al unirse a esta importante firma de la moda, Bouchra afirmó: “Unirme a Lanvin muestra un deseo de expandir mi creación a campos de expresión más amplios. El atelier de la casa posee una extraordinaria experiencia y es mi intención traer a Lanvin la armonía y consistencia de la moda creada para mujeres, la moda de nuestros tiempos”.

A Bouchra Jarrar le inspira la vida real, lo cotidiano y el espíritu de nuestros días. El street style es una de sus mayores musas e incluso llegó a afirmar que desea que la alta costura se nutra más de lo casual y de la calle. Sus diseños son simples, cómodos, prácticos, tal vez no para soñar, pero sí factibles para imaginárselos puestos en el día a día.

Su estilo es muy minimalista, basado en las formas clásicas de los años cincuenta y sesenta. Jarrar pone mucho énfasis en la elegancia y en los materiales de lujo desde una aproximación absolutamente sencilla, pero exquisita.

La diseñadora tiene la costumbre de incluir mucha ropa de apariencia casual en sus colecciones de alta costura, elevando piezas muy básicas con materiales bordados y sumamente opulentos. Su fuerte es la sastrería, se destaca por sus abrigos, camperas y pantalones impecablemente cortados y chalecos imposiblemente chic.

Curiosamente, ella se formó en dos casas diametralmente opuestas. La primera, Balenciaga, se caracterizaba por poner destaque en el despojo más absoluto y la segunda, mientras Lacroix, por incluir absolutamente todo. Del less is more al more is more, aprendió a encontrar un balance chic y adecuado que hoy es la insignia de la casa Lanvin.

Mademoiselle Rochas: trés chic

Mademoiselle Rochas: trés chic

Eau de Parfum Mademoiselle Rochas transmite la picardía y el descaro de la joven parisina actual. De la Rue de Saint Honoré y el Canal de San Martín para el mundo, una nueva fragancia al más puro estilo francés.

La actriz Noémie Schmidt, imagen de la campaña.

El pasado lunes 5 de junio se realizó el lanzamiento de la fragancia en nuestro país, de mano de JGA SRL y con presencia de Pierre Yves Bianchi, area account supervisor de Interparfums. El evento se desarrolló en el Esplendor Asunción con la presencia de invitados especiales de la marca.

El perfume tiene un carácter chispeante gracias al acorde de frutos rojos como la grosella, la grosella negra y las moras, en contraste con la hiedra crujiente de de la hiedra del clásico jardín francés. La manzana verde caramelizada complementa a la perfección.

El corazón es una combinación de las rosas provenientes de los campos de la firma en Francia, jazmín de Egipto y violeta, flores que aportan elegancia y romance al resultado. Coronando esta fórmula encontramos al sándalo, el ámbar y el almizcle.

Así vivimos el lanzamiento de Mademoiselle Rochas:

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Gloria Ferrés: tras la lente del arte

Gloria Ferrés: tras la lente del arte

A los 18 años, Loli —como la conocemos mejor— estaba viviendo en Boston cuando su vida cambió sin que ella lo percibiera. Aunque de chica ya le gustaba ver las fotos que hacía su papá, fue allí donde conoció la fotografía como profesión por primera vez.

Por Patricia Luján Arévalos

Loli describe a su padre como aficionado a la fotografía. Con él hizo sus primeras fotos, imágenes no planeadas, espontáneas y destinadas a inmortalizar recuerdos. cuando viajó a Estados unidos a estudiar inglés, vivió en la casa de un escritor sudafricano de nombre Errol Uys.

De joven, Uys había trabajado para la National Geographic y cuando vio las fotos de Loli, le dijo que tenía buen ojo para la imagen y le encaminó a seguir estudiando. Ese acercamiento despertó en ella algo especial.

En su primer año de facultad empezó a tomar cursos de fotografía con Pedro Caballero a la par que estudiaba diseño industrial en la universidad católica de asunción. Posteriormente, cuando viajó a Italia, se adentró más en lo que se convertiría en su carrera y pasión.

No pasó mucho tiempo para que Loli combinara su talento con la cámara con otro gran interés suyo: la moda. “Cuando la Revista Wild estaba arrancando, yo veía las producciones y me parecía que había demasiada falta en la parte de iluminación. En general, veía las fotos de las revistas nacionales y me parecía que no estábamos a la altura de publicaciones internacionales”, recuerda.

Con la aparición de Wild, se abrió un abanico de posibilidades para los fotógrafos paraguayos y Ferrés, en compañía de otros profesionales locales, empezó un movimiento que revolucionó la forma en que se veía la moda.

A la par, iba surgiendo también una cepa de diseñadores nacionales que veía a la indumentaria de otra manera, tal es el caso de Florencia Soerensen, para quien Loli realizó producciones en la misma época. “Para todos los amigos que estaban en el medio, hacíamos fotos. Estábamos empezando, éramos todos pibes”, comenta entre risas. Soerensen llevaba adelante, con su amiga Karina Prieto, una marca llamada Velvet y fue para esta empresa uno de los primeros trabajos de Loli antes de mudarse a Italia, en conjunto con su socia Laura Mandelik.

Profesionalmente, fue el hecho de viajar a Europa el que hizo un antes y un después en su carrera: “Me marcó mucho vivir en Italia. Me abrió los ojos a una fotografía mucho más técnica poder presenciar el trabajo de otra gente a una escala mucho más profesional”. En Milán estudió en una de las escuelas más prestigiosas de la ciudad, la John Kaverdash Accademia Di Fotogrfia, y al terminar sus cursos, se convirtió en asistente de la institución, puesto que conservó durante un año.

“Al terminar mi año como asistente, empecé a trabajar con la empresa Studio Lazzari como fashion reporter. Cubríamos des les en París, Londres, Nueva York, Milán, Tokyo y Barcelona. Yo me encargaba de cubrir Milán, donde era la encargada de edición y postproducción”, cuenta Loli. Entre sus prestigiosos clientes figuraban Harper’s Bazaar, las Vogue de distintos países y Marie Claire.

De esta manera, Loli recorrió el mundo como parte de un equipo de fotógrafos dedicados a tomar las más hermosas fotografías de pasarela para prestigiosas publicaciones del rubro: “Empezaban las semanas de la moda y no parábamos. Nueva York y la siguiente, Londres, después Milán, París… ¡son dos meses durante los cuales no parás! ¡No tenés vida, no tenés domingos! Descansábamos un mes y ya empezábamos de vuelta”.

De Studio Lazzari pasó a trabajar con el equipo interno de fotógrafos de Armani, donde siguió entrenando su mirada y criterio fashionista. “Esa fue mi mejor escuela”, reconoce Ferrés.

“Para ser fotógrafo de moda, lo importante es que te guste. No es algo muy distinto a las demás ramas de la fotografía”, dice Ferrés, y agrega: “Lo más lindo es encontrar la sinergia a la que se puede llegar trabajando en equipo y lograr transmitir algo cuando el equipo es bueno. como fotógrafa, puedo poner todo de mi parte, pero en este rubro están siempre el editor, el productor, la modelo. Es un grupo que, cuando es profesional, alcanza resultados geniales”.

Para ella, el único aspecto negativo de su profesión es la falta de seriedad en cuanto a fechas y organización. “Odio cuando tengo marcada una producción hace dos meses y ese día, a las nueve de la mañana, me llaman a decir que alguien se levantó de mal humor y ya no quiere hacer las fotos, pasa para cuatro días después, pero vos ya perdiste esa fecha que podrías haber dado a otra persona. Esto, para mí, es tiempo y es dinero”, puntualiza.

“Hay una falta de estructura todavía y esto pasa acá más que en ningún otro lugar del mundo porque no nos hacemos valer como profesionales. si uno llegara a cobrar penalización por ese tipo de cosas, no creo que la gente siga siendo informal”, agrega. A su criterio, la fotografía de moda requiere un conocimiento técnico especial para alcanzar resultados óptimos y esta especialización todavía no alcanza el nivel de reconocimiento ideal para el nivel que exige.

Para Loli, la belleza que puede llegar a capturar una lente es infinita, más allá de ser un concepto personal: “Yo puedo creer que lo bello es la luz y otro, que lo bello es un pantalón. Es algo muy personal y da gusto trabajar en lo que uno ama”.

Más allá de ser una fotógrafa de moda, se podría decir que Loli es una realizadora de deseos: “Cuando era más chica, hacía solamente moda. hoy por hoy me considero una fotógrafa casi estrictamente comercial porque busco lograr exactamente lo que el cliente me pide, busco llenar la felicidad de la persona que me quiere contratar para que yo guarde un momento”.

(0984) 979 000

gloriaferres@yahoo.com

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