POR FLORENCIA MEDINA | FOTOS: BECCA SKINNER, LUJÁN AGUSTI & JAMES BRICKELL
Rolex y National Geographic distinguieron a dos apasionados divulgadores científicos: Pablo García Borboroglu, investigador de la vida salvaje y conservacionista, y Bertie Gregory, premiado cineasta, fotógrafo y presentador del reino natural. Gracias a historias nunca antes contadas en su nueva docuserie Secreto de los Pingüinos, ambos fueron nombrados Exploradores del Año 2025.
Cada año, Rolex y National Geographic distinguen a los exploradores que aportan una mirada crítica sobre desafíos importantes que enfrenta el planeta y que inspiran acciones para un futuro más sostenible.
El premio forma parte de la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, que apoya a personas y organizaciones que, con la ciencia, crean soluciones para restablecer el equilibrio de nuestros ecosistemas y protegen a la Tierra para generaciones futuras.
Este año, los galardonados fueron Pablo “Popi” Borboroglu y Bertie Gregory quienes, con diferentes caminos recorridos en la vida, unieron sus conocimientos: Pablo, con su familiaridad con las aves, y Gregory, con su don de narrador, para enseñar y mostrar la vida de los pingüinos en la serie El Secreto de los Pingüinos.
Con la producción ejecutiva de James Cameron, Explorador de National Geographic y Testimonial de Rolex, el material —disponible en Disney+— revela los comportamientos dentro de las colonias de estas carismáticas aves y evidencia cómo sus hogares se encuentran bajo amenaza.
DÉCADAS DEDICADAS A LA CONSERVACIÓN
Pablo García Borboroglu, biólogo argentino que desde hace 36 años trabaja en la conservación marina, fundó Global Penguin Society, desde donde contribuyó a la protección de más de 13 millones de hectáreas de hábitats marinos y costeros, beneficiando al menos a 2.5 millones de pingüinos.
El investigador menciona cómo estos premios legitiman el trabajo que vienen realizando con la organización, que ya trabaja con 18 diferentes especies de pingüinos.
“Uno de nuestros retos es conquistar nuevos círculos; no siempre hablamos con gente que ya cree en la conservación. Tenemos que llegar a quienes no saben lo suficiente, tal vez no están interesados o a las personas que toman las decisiones. Este reconocimiento nos permitió tener más visibilidad”, agregó Borboroglu.
Bertie Gregory, quien de niño estaba obsesionado con espiar animales y entender mejor sus asombrosas vidas, descubrió que con una cámara podía compartir ese interés con el mundo.
Hoy es un galardonado cineasta, fotógrafo y explorador de National Geographic, reconocido a nivel mundial por captar a los animales en sus entornos extremos, con ocho proyectos presentados, entre ellos Wild Life, Resurrection Island y Jaguars vs. Croc.
El premio forma parte de la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, que apoya a personas y organizaciones que, con la ciencia, crean soluciones para restablecer el equilibrio de nuestros ecosistemas y protegen a la Tierra para generaciones futuras.
Gregory reconoce que el mayor reto es abrir los ojos de la gente —legisladores, empresarios y público general— sobre la importancia de la conservación.
“Cuanto antes, tenemos que encontrar la manera de comunicarnos con todo el mundo y convencer a la gente de que cuidar el mundo natural es algo que tenemos que hacer para ayudarnos a nosotros mismos, y no solo a la naturaleza”, comentó el cineasta.
Con un mismo fin, el de compartir sobre el conservadurismo, estos dos líderes en sus respectivos campos se unieron para enseñar sobre el día a día de los pingüinos, las adversidades a las que se enfrentan y cómo, incluso contra todo pronóstico, se enfrentan a bestias gigantes con coraje.
“Hay unas 10 millones de especies en la Tierra, y su futuro depende de una sola: la nuestra. La mayor lección en mi viaje por la conservación es que la perseverancia es poder. Nunca hay que rendirse, nunca hay que dejar de creer en el poder de proteger lo que nos importa, porque cuando juntos nos enfrentamos a las bestias gigantes con valentía, podemos forjar el futuro”, culminó García Borboroglu.
Giulabella ocupa un lugar especial en el rubro de la papelería personal: un espacio donde diseño y emoción se entrelazan, donde cada tarjeta y cada caja están pensadas para reflejar la identidad de quien las recibe. Esta marca, que en el 2025 celebra sus cinco años en el mercado, no solo personaliza papel: le da vida a los momentos íntimos y cotidianos a través de detalles cargados de amor.
Por Nora Vega | Fotos Ale Laterra y Leo de Blas
En un mundo dominado por lo digital, la papelería adquiere un significado especial. Ya no es solo un soporte funcional, es un objeto cultural que transmite dedicación, estética y personalidad. Escribir a mano o diseñar una tarjeta requiere tiempo, y ese tiempo es el verdadero lujo hoy. En este sentido, Giulabella funciona como un contrapunto: reivindica la pausa, la importancia del detalle y la permanencia de lo tangible frente a la fugacidad de lo virtual.
En pleno 2020, cuando el mundo se detuvo y el rubro de la papelería social parecía en pausa, nació Giulabella. En aquel tiempo, sus primeras creaciones viajaban en sobres cerrados que llevaban un rayo de alegría en plena distancia social. Desde entonces, la marca creció con la misma ilusión del primer día, agradecida por cada palabra escrita, cada gesto compartido y cada cliente que confió en Adriana Sorrentino y en su hija, Giullana Meza.
Trabajar juntas es un privilegio. “Es unir dos escuelas: la de 1976 y la de 2020”, dicen. Adriana, reconocida en el mundo del diseño y la papelería, aporta experiencia, compromiso, la búsqueda constante de calidad, además de su sello atemporal. Giuliana suma frescura, creatividad y una mirada contemporánea que combina elementos de formas únicas.
De esa fusión nacen estampados, paletas de colores y combinaciones inesperadas que definen el estilo de Giulabella: una marca donde la tradición e innovación conviven en equilibrio.
“Nos complementamos en todo. Mi mamá siempre me transmitió que una idea puede potenciar a otra y transformarse en algo grande. Eso hacemos cada día”, dice Giuliana.
PAPELES, TENDENCIAS Y DETALLES CON PERSONALIDAD
Giulabella no surge de un pedido de cliente, sino del corazón de sus creadoras. Cada diseño refleja vivencias personales, recuerdos y gestos íntimos que, casi sin proponérselo, terminan cautivando a otros. La esencia de sus papeles se reconoce al instante: combinaciones inesperadas y atractivas que se volvieron parte de su identidad.
La mayoría de los papeles son importados, aunque también trabajan con materia prima nacional, incluyendo papeles artesanales hechos en Paraguay. “Cada caja comienza con el gusto personal del cliente. Nos cuentan sus colores favoritos, sus iniciales, lo que los identifica. A veces nos piden combinaciones que parecen imposibles, pero ahí está la magia: logramos que todo encaje, siempre con el sello Giulabella”, cuenta Adriana.
En estos cinco años han diseñado más de mil cajas personalizadas. El secreto: ellas se aseguran de tratarlas como si fueran para ellas mismas. “Un simple papel con tu nombre debe expresar quién sos, tus gustos y tu estilo. El que lo recibe debe conocerte un poco más, por los colores, la tipografía o hasta por la forma en que firmás”, describe Giuli.
UNA MARCA CON ALMA PROPIA
Giulabella es el apodo que la abuela de Giuliana le dio y que encierra toda la ternura y el espíritu familiar que laten en cada diseño. “Queremos que cada producto hable de nuestra esencia. Que quien lo reciba sienta que está pensado especialmente para él o ella”, destacan.
Los sets y las cajas de papelería personal son los protagonistas desde el inicio, aunque ya cuentan con nuevas líneas. El objetivo, más allá del diseño, es transmitir armonía, cuidado estético y buen gusto.
El gran objetivo para los próximos años es abrir la primera tienda Giulabella: un espacio lleno de diseño y detalles personales, pensado para vivir la marca con todos los sentidos.
También planean lanzar líneas en colaboración con otras marcas y dar el salto internacional: “Ya enviamos productos fuera del país y ver cómo la gente los valora nos impulsa a soñar en grande”, expresó Adriana.
DISEÑO INTERNO Y TÉCNICAS MIXTAS
Todo el desarrollo creativo se hace internamente. En algunos casos puntuales colaboran con ilustradoras, pero la conceptualización, diseño y ejecución final llevan siempre el sello Giulabella y Adriana Sorrentino. Combinan técnicas digitales con procesos artesanales, lo que permite mantener viva la esencia del oficio.
Para Giuli, la inspiración surge de lo que las rodea. “Personalmente encuentro un refugio creativo en la lectura de libros y revistas de diseño. Muchas ideas nacen ahí y después se transforman en proyectos reales”.
LA PAPELERÍA COMO LUJO CONSCIENTE
Tener papelería personal es poseer una extensión de la identidad: cada tarjeta o sobre habla del cuidado que ponemos en nuestros gestos. “Es una manera silenciosa y elegante de decir quién sos, cómo te relacionás con los demás y cómo querés ser recordado”.
Además, la papelería influye en la organización, la productividad y hasta el estado de ánimo. “Cada persona decide cómo usarla: para enviar una carta, acompañar un regalo, dar las gracias o marcar un momento especial. Siempre refleja cariño y refuerza la idea de que lo personal es valioso”.
“Mis favoritos son los papeles de carta”, confiesa Giuliana. “Nacen de mi pasión por escribir y por regalar palabras. Mi mamá siempre cuenta que, cuando era chica, intercambiaba papeles perfumados con mis amigas y todavía conservo muchos de esos tesoros. Para mí, escribir es dejar algo que perdura: un gesto íntimo que revive recuerdos una y otra vez”.
En la historia contemporánea de la moda, pocas figuras brillan con la consistencia y sobriedad de Giorgio Armani. Tras su reciente partida, desde Level celebramos su legado, tejido con hilos de sutileza, convicción estética y control absoluto. Su aporte a la industria de la moda y el lujo marcará su paso en la historia como una vida dedicada a la artesanía, al estilo y a una visión marcada por un perfeccionismo intrínseco.
Desde sus inicios, Armani practicó la filosofía estética del menos es más, con la eliminación de adornos superfluos, la atención al movimiento natural del cuerpo y la fusión de códigos femeninos y masculinos en una elegancia fluida.
Los orígenes de una visión
Giorgio Armani nació el 11 de julio de 1934 en Piacenza, al norte de Italia, en una familia humilde. Vivió la dureza de la guerra y, en uno de los episodios más dramáticos de su infancia, perdió temporalmente la visión al jugar con proyectiles sin detonar.
Estudió Medicina en la Universidad de Milán, aunque abandonó la carrera tras un breve período en el ejército. Pronto comprendió que su verdadera vocación no estaba en los hospitales, sino en la estética y la forma.
Sus primeros pasos los dio como vitrinista y vendedor en La Rinascente, el gran emporio milanés donde aprendió a leer el lenguaje de la moda. Décadas más tarde, una imagen suya —arreglando personalmente un maniquí en una de sus boutiques— se volvió viral, convirtiéndose en un gesto íntimo que revelaba la esencia de su legado: esa devoción inquebrantable por el detalle que lo acompañó hasta el final.
La creación de un ideal estético
En una de las vueltas de la vida, conoció al arquitecto y empresario Sergio Galeotti en los años sesenta, quien no solo sería su socio en los negocios, sino también su compañero de vida. Galeotti fue fundamental para convencerlo de emprender su propia casa de moda, aportando capital y confianza.
En 1975, con recursos modestos, Armani y Galeotti fundaron Giorgio Armani S.p.A. en Milán y, apenas un año después, presentaron su primera colección ready-to-wear. Poco después, Hollywood se convirtió en su mejor escaparate.
Diane Keaton vistió de Armani en Annie Hall (1977), y dos años más tarde el diseñador firmó el vestuario de American Gigolo (1980), protagonizada por Richard Gere. Aquella silueta impecable —relajada, sensual y perfectamente medida— no solo definió una era del cine, sino que catapultó el nombre de Armani a la escena internacional.
Uno de sus legados más importantes fue la transformación del traje, al despojarlo de su rigidez tradicional para dotarlo de una nueva fluidez. Lo convirtió en símbolo de poder silencioso y elegancia atemporal, capaz de empoderar a hombres y mujeres por igual.
Los reconocimientos no tardaron en llegar. En 1983, el Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) lo distinguió como Mejor Diseñador Internacional, y en 2008 recibió la Legión de Honor francesa, consagrando una trayectoria que ya trascendía fronteras y redefinía el lenguaje del estilo contemporáneo.
Control estético y financiero
En 1985, la muerte de Sergio Galeotti fue un golpe profundo para el diseñador. Armani siempre reconoció que aquel hecho lo obligó a replantearse su vida y su compañía. A partir de esa pérdida, tomó el mando completo —estético y financiero— del grupo, que siempre mantuvo privado, resistiendo fusiones o capital externo.
Con el tiempo, diversificó su universo hacia los muebles con Armani/Casa (lanzado en 2000), además de hospitalidad y otras expresiones del lujo.
El valor de su compañía se estima en miles de millones de euros, y durante toda su vida él se mantuvo como único accionista del grupo, una rareza en un sector dominado por gigantescos conglomerados globales. Sus líneas diversificadas —ropa, cosmética, muebles y hoteles— construyeron un modelo integrado de lifestyle coherente con su estética y visión personal.
Celebrar la vida de Giorgio Armani es reconocer que, en un mundo saturado de voces y exceso, él optó por la elegancia, la precisión discreta y el control riguroso de su universo creativo.
Estilo, ética y minimalismo para la eternidad
Armani dejó un mundo minimalista con raíces profundas. En su filosofía corporativa promovió la integridad, la protección del medioambiente, la diversidad y la responsabilidad hacia la comunidad.
En 2016, creó la Giorgio Armani Foundation, destinada a preservar su visión, garantizar la gobernanza estable del grupo y promover iniciativas de interés público.
Su perfeccionismo era legendario: prácticamente ningún detalle escapaba a su mirada —desde el tono exacto de los colores hasta el peso del papel del material promocional. Aun en los últimos meses, cuando su salud decayó, continuó supervisando las colecciones y coordinando eventos de celebración del 50° aniversario de la marca.
Su partida, anunciada el 4 de septiembre de 2025, a los 91 años, fue descrita por la empresa como pacífica, rodeado de sus seres queridos. La noticia sorprendió al mundo justo cuando su casa de moda preparaba la celebración de sus cinco décadas.
Hoy, celebrar la vida de Giorgio Armani es reconocer que —en un mundo saturado de voces y exceso— él optó por la elegancia, la precisión discreta y el control riguroso de su universo creativo.
Fue un creador que enseñó que la máxima distinción no es lo que se ve, sino lo que permanece bajo la mirada.
En su última entrevista, a finales de agosto de 2025, confesó:
“Mi mayor debilidad es que quiero controlar todo. Mi mayor fuerza es creer en mis ideas y la obstinación para llevarlas adelante.”
En un mercado que demanda cada vez más experiencias auténticas y memorables, Etherea Producciones llega para redefinir lo que significa un show en vivo. La nueva marca, creada por Mica Robinson y Vale Rugilo, se lanza oficialmente al mercado con una propuesta que fusiona baile, música, moda, performance y dirección artística para construir espectáculos premium donde cada detalle cuenta.
Etherea nace del deseo de elevar el entretenimiento y ofrecer algo que en Paraguay todavía no existía con este nivel de producción: shows artísticos que mezclan estética visual, emoción y narrativa escénica. Su objetivo es transformar momentos en experiencias sensoriales que conecten con el público y permanezcan en la memoria mucho después de que termine el evento.
El concepto de “construir universos visuales” define a la perfección el espíritu de la marca. Cada show tiene su propio mundo: una atmósfera que se crea desde el vestuario y la iluminación hasta el movimiento y la música. Todo se piensa para que el espectador sienta que entra en una historia, aunque dure apenas unos minutos.
Detrás de cada espectáculo hay un proceso creativo meticuloso. Todo empieza con una emoción o una idea, que luego se traduce en una narrativa visual. A partir de ahí, el trabajo se vuelve colectivo: bailarines, diseñadores, técnicos y artistas unen fuerzas para lograr una puesta en escena impecable. El resultado final es una experiencia que combina arte, energía y una producción de alto nivel.
Más que entretenimiento, Etherea busca generar una conexión emocional. La presencia de un show en un evento cambia la energía del ambiente, aportando identidad, coherencia visual y momentos inolvidables. Cada propuesta es personalizada según la temática o el concepto del cliente, lo que convierte cada presentación en una obra única.
La versatilidad también es uno de sus sellos. Etherea trabaja con eventos sociales, corporativos e infantiles, adaptando su esencia a distintos públicos sin perder la identidad artística que los caracteriza. Desde una boda elegante hasta un lanzamiento de marca o una fiesta temática, el enfoque siempre está en provocar sensaciones: asombro, elegancia, fantasía o conexión.
Lo que distingue a Etherea dentro del rubro es su búsqueda de excelencia. Cada performance se diseña desde cero, con una introducción especialmente producida para dar coherencia a la historia que se quiere contar. El nivel de detalle en la producción, el cuidado estético y la calidad artística son los pilares que posicionan a la marca como una propuesta premium en el universo del entretenimiento nacional.
El escenario paraguayo, según sus creadoras, está viviendo un momento de expansión y creatividad. El público busca experiencias que emocionen, y las marcas apuestan a producciones que reflejen identidad y sensibilidad artística. En ese contexto, Etherea llega para aportar innovación y elevar los estándares del sector.
Inspiradas por la respuesta del público y la posibilidad de integrar arte y espectáculo en contextos tan diversos, Mica y Vale siguen creando nuevas propuestas que desafían los límites de la imaginación. Etherea es, ante todo, una invitación a soñar con los ojos abiertos: un universo visual que convierte cada evento en una experiencia única.
Centro Legrand nace con un propósito claro: ser un espacio integral de medicina estética donde la belleza natural se resalta de manera armoniosa, uniendo siempre estética, salud y bienestar.
Al frente de la clínica está Andrea Pompa, directora, cosmiatra y cosmetóloga, quien destaca que cada paciente es único y merece un plan a medida:
“Lo más importante para nosotros es que cada persona encuentre un tratamiento adaptado a sus objetivos y necesidades, y que viva una experiencia integral, acompañada de profesionales y tecnología de vanguardia.”
En el área facial, Legrand ofrece aparatología avanzada para mejorar firmeza, textura y luminosidad; protocolos de inyectables como toxina botulínica, rellenos o bioestimuladores; y limpiezas y tratamientos dermocosméticos diseñados según cada tipo de piel.
En el área corporal, la clínica dispone de equipos de última generación para reducir grasa localizada, celulitis y flacidez. También ofrece masajes personalizados —desde relajantes hasta drenantes— y un servicio de depilación láser con resultados seguros y duraderos.
Visión holística
Más allá de la tecnología y los tratamientos, lo que distingue a Legrand es su enfoque integral. Cada paso está pensado para que los pacientes no solo obtengan resultados visibles, sino que también se sientan mejor consigo mismos.
Como resume Andrea, Centro Legrand es ese lugar donde la estética se une con el bienestar, para que cada persona pueda verse y sentirse mejor.
Con un equipo especializado y una atención personalizada, Centro Legrand se posiciona como un espacio de confianza, innovación y resultados naturales en medicina estética.