Rolex – Oyster Perpetual Datejust

Rolex – Oyster Perpetual Datejust

Como un sol cuyos rayos iluminan el crepúsculo, la esfera del nuevo Oyster Perpetual Datejust 31 regala a la vista una comunión entre luces y sombras. Esta esfera roja sombreada presenta una sutil transición entre el fuego del centro y la negra noche del contorno. Un juego de claroscuros realzado por el brillo de los diamantes engastados en el bisel y la esfera.

Luces y sombras

Rolex presenta una modalidad inédita del Datejust 31 en oro amarillo de 18 quilates, que se distingue por una esfera rojo sombreado.

Es la primera vez, desde el regreso de las esferas sombreadas al catálogo de la marca en 2019, que una de estas esferas en degradé concéntrico se viste de este tono ardiente. Coloreadas mediante técnica PVD (Physical Vapour Deposition, depósito físico en fase vapor) desde aquel año y reservadas entonces para el Day-Date, se caracterizan por una superficie cuyo color del centro se va oscureciendo hasta llegar al negro en el contorno.

Engalanada con diez diamantes a modo de marcadores de las horas, la esfera rojo sombreado se acompaña, en la modalidad presentada, de un bisel engastado con 46 diamantes talla brillante y un brazalete President con cierre invisible Crownclasp.

El Datejust 31 está equipado con el calibre 2236, un movimiento a la vanguardia de la tecnología relojera, que le permite mostrar la fecha además de las horas, los minutos y los segundos.

Como todos los relojes Rolex, el Oyster Perpetual Datejust  31 cuenta con la certificación de Cronómetro Superlativo, que garantiza su excelente rendimiento en la muñeca.

Un estilo atemporal

El Datejust es el arquetipo del reloj clásico según Rolex, tanto por su estética atemporal como por sus funcionalidades. Cuando se presenta en 1945, es el primer reloj de pulsera cronómetro, automático y hermético que indica la fecha en una ventana insertada en la esfera situada en la posición de las 3 h, lo que cristaliza todas las innovaciones aportadas hasta entonces por Rolex al reloj de pulsera moderno. Este elegante reloj ha trascendido el paso de los años con sus códigos inmutables y definitivamente reconocibles, evoluciona sin cesar al ritmo de los avances técnicos y estéticos desarrollados por Rolex.

 

Caja Oyster, símbolo de hermeticidad

Ejemplo de solidez y elegancia, la caja Oyster del Datejust  31, de 31  mm de diámetro, garantiza una hermeticidad de hasta 100 metros de profundidad. La carrura de la modalidad presentada se trabaja a partir de un bloque macizo de oro amarillo de 18  quilates. El fondo, con un fino sistema de acanalado, está herméticamente enroscado con ayuda de una herramienta especial de la que disponen los relojeros autorizados. La corona de cuerda Twinlock, provista de un sistema de doble hermeticidad, se enrosca firmemente a la caja. El cristal, coronado por la lente Cyclops en la posición de las 3 h para una mejor lectura de la fecha, está realizado en zafiro prácticamente imposible de rayar y presenta un tratamiento antirreflejos. Totalmente hermética, la caja Oyster protege de forma óptima el movimiento que alberga en su interior

Calibre 2236

El Datejust 31 está equipado con el calibre 2236, un movimiento completamente desarrollado y manufacturado por Rolex, presentado en 2014 e integrado en el modelo a partir de 2018. Este movimiento mecánico de cuerda automática, concentrado de tecnología, presenta un elevado rendimiento, especialmente en materia de precisión, autonomía, comodidad de uso y fiabilidad.

El calibre 2236 consta de la espiral Syloxi, fabricada por la marca y patentada. La geometría de esta espiral de silicio, también patentada, garantiza la regularidad de la marcha en todas las posiciones. El movimiento dispone, además, de una rueda de escape paramagnética en níquel-fósforo. El oscilador está montado sobre amortiguadores de golpes Paraflex de alto rendimiento, desarrollados por Rolex y patentados, que ofrecen al movimiento una mayor resistencia a los golpes.

El calibre 2236 lleva un sistema de cuerda automática por rotor Perpetual y cuenta con una reserva de marcha de aproximadamente 55 horas.

 

 

 

 

Brazalete President

La nueva modalidad del Datejust  31, fabricada en oro amarillo de 18  quilates, luce un brazalete President. Creado especialmente para el lanzamiento del prestigioso Oyster Perpetual Day-Date en 1956, este brazalete de tres elementos, fabricado exclusivamente en oro de 18 quilates o en platino 950, todavía hoy se reserva al Day-Date, así como al Datejust en metal precioso.

El brazalete President, dotado de un elegante cierre desplegable invisible Crownclasp, incorpora en el interior de sus eslabones inserciones de cerámica —diseñadas por Rolex y patentadas— para aumentar su fluidez de uso y su longevidad.

Certificación de Cronómetro Superlativo

Como todos los relojes Rolex, el Oyster Perpetual Datejust 31 cuenta con la certificación de Cronómetro Superlativo redefinida por Rolex en 2015. Esta denominación atestigua que cada reloj que sale de los talleres de la marca ha superado con éxito una serie de pruebas llevadas a cabo por Rolex en sus laboratorios internos y con arreglo a sus propios criterios, que siguen a la certificación oficial del movimiento por parte del Control Oficial Suizo de Cronómetros (COSC). Las pruebas de certificación internas se efectúan al conjunto del reloj, una vez encajado el movimiento, con el fin de garantizar su rendimiento superlativo en la muñeca en materia de precisión, hermeticidad, cuerda automática y autonomía. La precisión de un Cronómetro Superlativo Rolex es del orden de –2/+2 segundos al día (la desviación de marcha tolerada por la marca para un reloj terminado es mucho menor que la admitida por el COSC para la certificación oficial del movimiento por sí solo).

El estatus de Cronómetro Superlativo se simboliza mediante el sello verde que incluyen todos los relojes Rolex y que va acompañado de una garantía internacional de cinco años.

Brenda Szklarkiervicz

Brenda Szklarkiervicz

Brenda Szklarkiervicz convirtió su pasión por la moda en una carrera exitosa llena de historias por contar. Para ella, el modelaje significa expresar emociones y conectar con el mundo. En esta nota, la chica de nuestra tapa, nos cuenta cómo ha enfrentado los retos de una industria exigente, su pasión por los viajes y su visión de un futuro que fusiona moda, salud y empoderamiento. A Brenda siempre le fascinó la moda y el arte de contar historias a través de una imagen. “Desde muy pequeña, me llamaba la atención la elegancia de las pasarelas y el poder de una buena fotografía.

Sin embargo, fue en mis primeras sesiones de fotos cuando realmente descubrí que esto era lo mío. Ahí entendí que el modelaje no es solo posar o caminar, sino una forma de expresión. En ese momento supe que quería dedicarme a esto”, comenzó contando.

El modelaje es una industria hermosa, pero también exigente. El mayor desafío con el que se encontró ella fue aprender a manejar la presión y mantenerse fiel a sí misma en un mundo donde siempre hay opiniones sobre cómo uno se debería ver o ser. “También, viajar constantemente puede ser agotador, pero al final, cada desafío me ha hecho más fuerte y me ha permitido crecer, tanto personal como profesionalmente”, subrayó.

Antes de un desfile o sesión de fotos, tiene un ritual infalible. Primero, se toma un momento para respirar profundo y visualizar la energía que quiere proyectar. Su piel es una prioridad absoluta, por lo que sigue al pie de la letra su rutina de skincare para asegurar un glow impecable. Y, por supuesto, la música es clave: siempre prepara playlists con canciones que la llenen de energía y la pongan en el mood perfecto para brillar frente a la cámara.

Su armario es una combinación perfecta de sofisticación y frescura. Brenda se destaca por combinar prendas clásicas con un giro moderno, siempre manteniendo una esencia elegante y natural. “A veces apuesto por el minimalismo, otras me dejo llevar por un toque más arriesgado, pero siempre fiel a la moda que hace sentir segura sin esfuerzo”.

Cada diseñador con el que ha trabajado ha dejado una huella importante en la modelo y hay firmas que realmente la inspiran. Admira a aquellos que logran fusionar arte y moda de manera única, creando piezas que trascienden el tiempo. También le fascinan las marcas que celebran la individualidad y redefinen la belleza en todas sus formas, sin reglas ni etiquetas, solo pura expresión.

Autenticidad y disciplina

Brenda reconoce que cada paso en su carrera es especial. Definitivamente hay momentos que marcan un antes y un después. “Hacer mi primera portada o caminar en un desfile internacional importante fueron experiencias inolvidables en mi carrera”, cuenta. Para ella, el modelaje no es solo belleza, es actitud, perseverancia y autenticidad. Hay que trabajar duro, cuidar la disciplina y, sobre todo, disfrutar el proceso.

El equilibrio es clave, por eso aprovecha al máximo su tiempo libre para estar con su familia, amigos y su novio. La organización y el autocuidado son esenciales para no perderse en el ritmo acelerado de la industria. ¿Su secreto? Se enfoca en un estilo de vida saludable, entrena regularmente, sigue una alimentación balanceada y duerme lo suficiente. “Creo que la salud mental es fundamental, así que me tomo momentos para relajarme, meditar y rodearme de gente positiva”, agregó.

Son muchas las marcas con las que sueña trabajar, pero si tuviera que elegir, desfilar para Bottega Veneta sería un sueño hecho realidad. “Su visión de la moda es simplemente fascinante: cada pieza es una declaración, un arte en movimiento, una historia que cobra vida sobre la pasarela”, explicó.

“Me gustaría dejar mi huella en la industria y usar mi experiencia para inspirar a otras personas. También me interesa explorar otros aspectos de la moda, como la creación de contenido o el emprendimiento en este mundo. En el futuro, me gustaría desarrollar proyectos que fusionen moda, salud y empoderamiento, creando iniciativas que inspiren y transformen», finalizó

Marrakech, una experiencia sensorial

Marrakech, una experiencia sensorial

Visitar Marrakech es una exploración sensorial en donde los olores, colores, texturas y sabores se fusionan a la perfección, ofreciéndote una excelente introducción a este destino. Una escena fascinante que te transporta a un rincón de África con sutiles matices franceses

Por Srita Mendez

Esta ciudad es un lienzo de colores y texturas, con los tonos ocres de la Medina, ubicada en el centro y dueña de un encanto inigualable. Sus vibrantes colores se reflejan en cada objeto de deseo que un turista puede encontrar mientras se pierde en sus calles.  Dentro de la Medina, se encuentran los zocos, el corazón artesanal de la ciudad. Estos mercadillos son un festín para los sentidos, donde regatear es una tradición imprescindible. Entre los llamados al rezo, el bullicio de los vendedores, los aromas a incienso y la riqueza de texturas textiles, alfombras tejidas a mano, cerámicas de Fez con patrones únicos, prendas y zapatos de cuero, lámparas doradas caladas a mano, cada pieza es única e irrepetible. Sin duda, algunos de los mejores suvenires que puedes llevarte.

Mientras seguís explorando este laberinto, te sorprenderá la fusión arquitectónica perfecta de la ciudad. Marruecos es el único país en el mundo que cuenta con los riads, alojamientos boutique característicos, ubicados en antiguas casas tradicionales de la élite francesa y marroquí de la época colonial. Estas viviendas, que pertenecieron a comerciantes y familias adineradas, han sido restauradas y transformadas en hoteles exclusivos, conservando su arquitectura original con patios interiores, fuentes y detalles artesanales únicos.

Más allá de la Medina, la ciudad sigue desplegando su magia. Un punto imperdible es el museo y casa de Yves Saint Laurent, el legendario diseñador que encontró en Marrakech una fuente inagotable de inspiración. El Jardín Majorelle, con su característico azul Francia intenso, contrasta con los tonos ocres de la ciudad y el verde exuberante de la vegetación que lo rodea. Este oasis es una visita obligada para conocer la vida del diseñador, admirar bocetos y creaciones, y descubrir su conexión con la cultura marroquí. Además, el patio de Majorelle es un lugar encantador para disfrutar de un almuerzo en un ambiente fresco y relajante.

La mejor época para recorrer la ciudad es en primavera – entre marzo y mayo, y otoño – entre septiembre y noviembre, cuando el clima es más templado y agradable. En octubre, se transforma en un epicentro de creatividad con la Bienal de Marrakech, un evento artístico internacional que reúne talento de todo el mundo.

Sin duda, Marrakech es un destino fascinante por descubrir.

El Bosque De Victor Beckelmann, una nueva mirada a San Bernardino y Altos

El Bosque De Victor Beckelmann, una nueva mirada a San Bernardino y Altos

Esta reciente serie de obras aborda una de las grandes pasiones del artista: la ciudad de San Bernardino, donde tiene una hermosa propiedad familiar que es casi un segundo hogar para el artista y su entorno cercano.

Por Valeria Gallarini Sienra Fotos Gentileza

El fotógrafo y artista Víctor Beckelmann nace en Asunción el 6 de agosto de 1972. Realizó estudios del taller de línea y color, en el Centro de Estudios Brasileños, con Luís Alberto Boh; Curso de Historia del Arte, en el Centro de Estudios Brasileños, con Miguel Ángel Fernández y Javier Rodríguez Alcalá; Curso básico, Intermedio y Profesional de Fotografía, en el Instituto de la Imagen con Mario Franco; Curso-Taller Preservación del Patrimonio Histórico Cultural, Centro Juan de Salazar, Decid, Cooperación Europea. Así también, participó en muestras colectivas e individuales en diversos países. Su obra forma parte de varias colecciones privadas y públicas.

Sus creaciones están disponibles en la galería BGN / ARTE y, desde el 2019, viene uniendo su pasión por la fotografía y la arquitectura con la serie Puertas de Asunción, que no solo da un giro muy interesante a su trabajo, sino que también representa el puntapié inicial para la incorporación de nuevas tecnologías digitales a su producción gráfica, experimentando con la realidad aumentada, la realidad virtual y la inteligencia artificial, convirtiéndose en el primer artista paraguayo en incursionar en este campo.

Con esta nueva serie, Victor busca representar la cotidianeidad que le ofrecen las imágenes de dos ciudades: San Bernardino y Altos. “En mi obra siempre hay una mirada muy particular del patrimonio cultural, así como la autenticidad de cada lugar. Esta conjunción hace que la misma técnica utilizada parezca distintita ante el paisaje tan particular de estas ciudades. La trama que se forma con las imágenes fotográficas manipuladas gracias a las herramientas de la IA, en cierta forma se asemeja a los patrones del tradicional bordado del Ao Po’i, que estoy usando como soporte para esta serie.”

Hay un hilo conductor entre esta nueva propuesta con las presentadas anteriormente. El artista continúa con las repeticiones de imágenes consecutivamente, utilizando como excusa la arquitectura para crear nuevas formas y nuevos universos donde el arte posibilita que todo se transforme y adquiera una nueva individualidad

El arte y la tecnología

Por supuesto que, como artista, Beckelmann sigue apostando por la tecnología como una herramienta contemporánea con la cual podemos y debemos interactuar. Por ello, su obra utiliza Inteligencia Artificial (IA), Realidad Aumentada (RA) y otras innovaciones tecnológicas. Estas vivencias para el espectador suman una dimensionalidad adicional a las tradicionales maneras en las que experimentamos el arte.

El artista, a través de sus paisajes inventados, impresos en Ao po’i o en papel 100% de algodón, expone parte de nuestro rico patrimonio cultural y natural que teme se pierda. Un verdadero manifestó de conservación que nos lleva a meditar sobre nuestro contexto, sobre el mundo que habitamos pero que a la vez olvidamos.

Para la realización de la serie, el artista recurrió a la curadora Silvana Domínguez y, bajo su acompañamiento, fue desarrollando esta nueva colección de trabajos. Es así que, viendo los distintos diseños creados en base a patrones matemáticos, a repeticiones y duplicaciones de imágenes, se fueron formando tramas parecidas al bordado del Ao Po’i, tejido fino paraguayo. Las obras se van formando con ese entramado de fotos superpuestas como si fueren hilos de bordar sobre un tejido tradicionalmente empleado en los bastidores.  Así surge una conexión entre los patrones de la imagen repetida digitalmente y la repetición de los patrones del bordado.

“Creo que, como artista, lo que más me preocupa es que veo como tan rápidamente las cosas, los valores y las realidades van cambiando y más rápido aun en lo tecnológico. Podríamos decir que somos seres que interactuamos, consciente o inconscientemente, con la tecnología y esta, a su vez, nos impone su forma de pensar, haciéndonos creer que vivimos una falsa libertad. Igualmente, me aterra cómo permitimos y destruimos nuestro ecosistema y, así también, nuestra calidad de vida, de aire, de cielo y de verdes”. Así Beckelmann explica lo que le preocupa como ser sensible.

Con su Bosque, Víctor Beckelmann hace también un llamado especial al espectador a reflexionar sobre los bosques que nos rodean, su finalidad, su belleza y su destino.