La Escuela, una perspectiva diferente

La Escuela, una perspectiva diferente

Con innovadores métodos de enseñanza y una visión más centrada en el arte, La Escuela no es instituto común y corriente de fotografía, su foco principal es ser un espacio donde los participantes exploren el medio fotográfico fuera de las reglas que dicta el mercado.

Por Magalí Fleitas | Fotos Gentileza

El mundo de la fotografía es inmenso, encontramos en él diferentes ecosistemas y una infinidad de perspectivas con su propio significado. La Escuela es un instituto de fotografía que nace a finales del 2018, que tiene como premisa vincular a la fotografía con la expresión, de ahí nace la intención de habilitar un espacio de experimentación y exploración fotográfica con énfasis en el desarrollo de proyectos individuales y colectivos.

La propuesta con relación a las clases es hacerlas lo más participativas y horizontales posibles. Eso se traduce en un espacio físico, donde no hay sillas ni pupitres, sino colchonetas en el piso formando un círculo donde todos pueden verse.

Todos los cursos cuentan con tres momentos: revisión de trabajos, de las tareas o consignas didácticas que se realizan fuera de clase; desarrollo del contenido teórico y prácticas con respecto al contenido desarrollado. “Para La Escuela, la fotografía impresa, esa que escapa de los vorágines tiempos de las redes sociales, es sumamente importante.

En esta línea, contamos con una biblioteca que es de acceso exclusivo para los participantes de los cursos. Ahí disponemos de materiales didácticos utilizados en las clases, como fotolibros, libros objetos, teoría de la imagen y del arte”, agregó Willi Duarte, co-fundador del espacio de formación.

Comentó que su intención desde el inicio fue ofrecer un espacio donde los participantes exploren el medio fotográfico fuera de las reglas de la imagen-mercancía. No porque creen que esté mal ganar dinero con la fotografía, sino porque antes de La Escuela ya existían otros institutos que también dictan cursos de fotografía, pero lo hacen más relacionado con el servicio fotográfico: fotografía de productos, cobertura de eventos, entre otros.

Técnicas

“Desde La Escuela proponemos vincular la técnica y el lenguaje fotográfico como medio de expresión personal y desarrollar series fotográficas, donde el participante trabaje temas que le convoquen, desde denuncias sociales hasta motivos personales, como el tributo a un ser querido que ya no está”, explicó.

En ese sentido, el curso —sobre todo, desde el segundo nivel— acompaña al participante a pasar por todas las instancias de una serie fotográfica: desde la conceptualización del tema, la realización de las fotografías con la posibilidad de diferentes abordajes y, por último, a editar la serie, que tiene que ver con los criterios de selección de las fotografías finales.

Willi señaló que no es posible guionar ese proceso. Entonces lo que se hace es ir buscando las estrategias visuales que más encajen para que el proyecto sea lo más efectivo posible, trazando guías de trabajos con diferentes acercamientos expresivos, desde el arte de los fotógrafos a la fotografía de los artistas.

Contenido

La propuesta de La Escuela se divide en tres cursos: Nivel 1 Inicial, de técnica y lenguaje fotográfico; Nivel 2 Medio, de iluminación en estudio y narrativas fotográficas; y el Nivel 3 Avanzado, de iluminación en exteriores y realización de un boceto de fotolibro.

Aparte de fotografía, se desarrollan talleres de Photoshop y edición fotográfica; de Adobe Premiere Pro, edición de videos; Cianotipia, que son técnicas de revelado alternativo; Fotobordado, resignificar imágenes a través de intervención manual; y De la técnica al contenido, reflexiones en torno a la fotografía.

Durante estos cuatro años pasaron más de 550 personas por los diferentes cursos y talleres de La Escuela. “Uno de nuestros ejes transversales es que el participante vincule el mundo fotográfico y sus infinitas posibilidades como medio de expresión personal y a partir de ahí, colocar la fotografía como vía de acceso a un montón de temas relacionados con tensiones sociales, además de trabajar cuestiones personales y privadas que, puestas ante una mirada contemporánea, adquieren una dimensión público-política”, refirió.

Actividades

Las actividades intramuros son las exposiciones como clausura de cada curso y el ciclo de cine al aire libre, mientras que las actividades extramuros son las fotocaminatas en Asunción y Gran Asunción. Además una de las actividades favoritas y sello de La Escuela son los fotocampings en el interior del país. Finalmente, en La Escuela también disponen del espacio Hechakuaa, una sala de exposiciones itinerante, donde se muestran proyectos individuales del alumnado, así como también trabajos de otros fotógrafos. En la última muestra, además de la exposición, se lanzó un fanzine en la biblioteca de La Escuela.

“Uno de nuestros ejes transversales es que el participante vincule el mundo fotográfico y sus infinitas posibilidades como medio de expresión personal”.

 

Hernán Miranda, La Otra Realidad

Hernán Miranda, La Otra Realidad

Concepcionero de nacimiento y radicado desde el 2006 en Estados Unidos, Hernán Miranda es un artista de larguísima trayectoria. Desarrolló el dibujo en su primera etapa como medio de expresión artística, después incursionó en el óleo trabajando con una paleta monocromática, atraído por el paisaje urbano.

Por Valeria Gallarini Sienra | Fotos Gentileza

El artista Hernán Miranda trabaja en varias técnicas, siempre manejando la luz como elemento principal de sus obras, atraído por el empleo del claroscuro. Crea la serie Bi Realismos, que consiste en integrar en armonía estética lo real con lo virtual, actuando sobre el soporte con diseño industrial o simplemente interactuando con el soporte con la obra. Esta nueva técnica —cuya ejecución está basada en el oficio de la pintura clásica, pero con una propuesta más atrevida— le permitió incursionar en varios proyectos de tendencia más modernista en sendas exhibiciones en Estados Unidos, Asia y Europa.

A partir de 1993 hasta 1997, Hernán fue profesor de pintura al óleo en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Asunción, también en 1993 logró una representación con galerías de Nueva York y Washington D. C. En 1998 realiza la obra Santísima Trinidad, que sería el altar principal de Queen of Apostles Catholic Church de Alexandria, Virginia, Estados Unidos.

Hernán Miranda escoge elementos cotidianos en sus obras para comunicarse con el espectador a través de afectos y efectos. Trabajando en el aspecto ilusionista de la imagen, busca estar siempre más cerca de los códigos de la pintura que del efecto fotográfico.

Ha realizado más de 53 exhibiciones individuales y más de 450 colectivas de sus obras en galerías de arte, museos y centros culturales de Argentina, Brasil, China, Colombia, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Paraguay, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Taiwán y Uruguay.

“La otra realidad es el resultado de la manera de procesar con más énfasis y criterio analítico todo lo que vemos. La realidad que vemos es de acuerdo a cómo somos”.

Sus obras son un espejo de la realidad, como si se estuviera viendo a esta a través de una fotografía; sin embargo, el alma del artista siempre deja su impronta en la obra, con ciertos detalles cargados de expresión que van más allá de lo aparentemente realista. Cotidianeidades, mesas que sostienen frutas y pinceles, cuerpos que transmiten emociones como si estuvieran danzando una danza estática en el lienzo. El pincel de Hernán nos hace ver las cosas no solo como son, sino verlas como somos.

¿Qué fue lo que te acercó al arte?

Yo creo que fundamentalmente influyó mi carácter introvertido, era muy tímido y eso me hizo ser muy observador. No sé realmente en qué momento comencé a dibujar, porque siempre estaba haciendo garabatos.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Toda obra es un poco el autorretrato del artista, porque se alimenta de todo lo que le rodea. El proceso cognitivo de todos los sentidos, uno lo guarda en su imaginario para luego manifestarlo en su obra.

¿Cuál considerás que es el aporte de la pintura realista en el contexto del arte contemporáneo?

El realismo contemporáneo está basado en el oficio de la pintura clásica, pero mucho más pragmático. Lógicamente comprometida con el universo contemporáneo, manejando códigos diferentes y muy personales.

“El arte es una filosofía de vida, no solamente se manifiesta en el contexto visual, pues su concepción siempre tiene un soporte filosófico y otro técnico”.

¿Qué cambios produjo la pandemia?

Definitivamente a todos nos obligó a reinventarnos, cerré mi estudio y talleres de enseñanza. Se hacían los talleres online y más todavía la producción de tutoriales para academias de arte; esto me abrió el espectro de temáticas, así como también la limitación de modelos, entonces aparecieron nuevas propuestas.

¿A qué se debe el título de tu reciente muestra La otra realidad?

Esta pandemia hizo que por sobre todo miremos primero nuestro interior y nuestra relación con nuestro entorno, descubrir la belleza de lo cotidiano y lo efímero de muchas cosas. La otra realidad es el resultado de la manera de procesar con más énfasis y criterio analítico todo lo que vemos. “La realidad que vemos es de acuerdo a cómo somos”.

¿Por qué el uso de nuestros encajes típicos en tu obra?

Los encajes no solo aportan su identidad cultural, sino además produce un efecto de estimulación visual, como arte óptico. El encaje ju es el que más te brinda movimiento, variedad y dinámica en la composición.

¿Cuándo sentís que tu obra está terminada?

Trato de no entregar la obra apenas termino, intento en lo posible darle un tiempo para volver a verla y si es necesario hacer algún retoque o veladura. Como la pintura es el resultado también de lo emocional, muchas veces te quedás con las dudas de las muchas variantes que pueda tener una obra.

¿Cuáles fueron las influencias en tus obras?

En los bodegones, mucha influencia de Sánchez Cotán y Giorgio Morandi; en la luz, muchas pinturas de la escuela tenebrista; pero últimamente, estoy pintando con una luz más abierta. Me mantengo siempre en contacto con grandes artistas, de manera que siempre voy introduciendo en mi universo influencias que puedan aportar a la obra.

¿Qué es el arte para vos?

El arte es una filosofía de vida, no solamente se manifiesta en el contexto visual, pues su concepción siempre tiene un soporte filosófico y otro técnico. La búsqueda del artista es un poco una utopía, pues uno va creando un objetivo, como un horizonte, y a medida que avanzamos… el horizonte está distante, pero esto es bueno, ya que te obliga a seguir en movimiento.

Hernán ha realizado más de 53 exhibiciones individuales y más de 450 colectivas de sus obras en galerías de arte, museos y centros culturales de todo el mundo, incluyendo China, España, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón.

 

Vinos, de todo el mundo y calidad exponencial

Vinos, de todo el mundo y calidad exponencial

Llegó el fresco y con él, las ganas de realizar esos descorches que tanto entusiasman a los wine lovers: vinos tintos de gran cuerpo, taninos altos y un buen nivel de alcohol. Sí, de esos que alegran el espíritu y engalanan las copas.

Por Alejandro Sciscioli | Fotos Gentileza

Etiquetas con esas características hay muchas en el mercado, pero a continuación iré destacando algunas que sí o sí deben estar en tu cava.

Así, me atrevo a hacer memoria y recordar la selección de etiquetas que Distribuidora Gloria presentó en la reciente Expo Vino, en especial, las descorchadas durante la noche del avant-première. Definitivamente, estos vinos tienen que ser parte, ya que todos cumplen la premisa del artículo.

Primero quisiera mencionar al espectacular Cabernet Sauvignon de Knights Valley, elaborado por Beringer, en California, Estados Unidos. En él se aúnan la fineza de los grandes blends de Burdeos con el brío americano, dando vida a un vino realmente imperdible.

En ese mismo camino de potencia, vale tener presente a la australiana Penfolds con su magnífico St. Henri Shiraz, goloso, concentrado y muy intenso.

De Chile, en fila, quisiera recomendar cuatro grandes exponentes. Primero me pongo de pie para aplaudir a los maravillosos red blends Seña y Don Maximiano, ambos ensamblajes tintos al estilo Burdeos con base de Cabernet Sauvignon, larga guarda en roble y placer asegurado en el paladar. Luego quisiera destacar a los tremendos Errázuriz KAI Carménère y Ventisquero Pangea Syrah… distintos, concentrados, inolvidables.

Un listado de esta índole estaría incompleto si faltara algo de Argentina y, por ello, pongo la lupa sobre Iscay Syrah Viognier, elaborado en Mendoza, al estilo del norte del Ródano, Francia. Es muy complejo, con gran presencia de fruta madura, especiado y sensual. Ideal para descorchar cualquier noche de invierno.

Sigo recurriendo a los apuntes para recordar dos vinazos de la DOCa (Denominación de Origen Calificada) española Rioja: Beronia Gran Reserva y Ramón Bilbao Mirto, grandes exponentes del vino ibérico, ambos encorpados y varoniles, pero muy elegantes a la vez. Al probarlos te darás cuenta de que son todo lo que siempre quisiste saber sensorialmente sobre Rioja, pero no te atrevías a preguntar. Para cerrar, también me gustaría mencionar otros vinos que me sedujeron durante las noches tradicionales de la Expo Vino, y que se merecen un espacio en este reporte.

De menor a mayor intensidad

Beringer Main Vine Chardonnay, de California; Errázuriz Aconcagua Costa Chardonnay, de Chile; Tío Pepe Palomino Fino, buenísimo Jerez de España; Matua Rosé, de Nueva Zelanda; Adobe Salvaje, un Syrah orgánico y vegano de Chile; Piccini Sasso al Poggio, de la Toscana, en Italia; Trapiche Medalla Malbec, de Mendoza, Argentina; Mora Negra, Malbec y Bonarda de San Juan, Argentina; Ventisquero Vértice, Syrah y Carménère de Apalta, Chile; Penfolds Max Cabernet Sauvignon, buenísimo y muy diferente vino australiano; 19 Crimes The Warden, ensamblaje tinto australiano, también elaborado por Penfolds; y Ramón Bilbao Reserva, otro gran exponente de vitivinícola de Rioja, España.

Tempos Vega Sicilia cumple 40 años, y lo celebra con una nueva bodega

Tempos Vega Sicilia cumple 40 años, y lo celebra con una nueva bodega

En esta nota te invitamos a descubrir toda la magia y encanto que encierra la bodega de vinos más grande de España y una de las que tienen mayor reconocimiento a nivel internacional: Tempos Vega Sicilia. En Paraguay, de la mano de Monalisa, podés disfrutar de sus diferentes propuestas, presentes en más de 150 países del mundo.

Por Nora Vega | Fotos Gentileza

La historia de Bodegas Vega Sicilia nace en 1982 cuando Vega Sicilia pasó a formar parte de la familia Álvarez, a la que se han ido sumando año tras año el resto de las empresas. Poco a poco, esta bodega ha ido creciendo de manera sólida, elaborando vinos desde distintas zonas vitivinícolas y con una gran expansión al resto del mundo.

“Desde entonces y hasta ahora, con más de 40 años de esfuerzo y dedicación, se ha ido produciendo un crecimiento firme con la incorporación de vinos elaborados en distintas zonas vitivinícolas, el acercamiento de nuevos consumidores por todo el mundo y el asentamiento de las bases para un futuro prometedor y lleno de éxitos”, relató Antonio Menéndez, quien en abril de 2019 fue nombrado director general del grupo.

Menéndez mencionó que en la actualidad el grupo está formado por cinco empresas: Bodegas Vega Sicilia SA, Bodegas y Viñedos Alión SA, Bodegas y Viñedos Pintia SA, Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia SA y Tokaj-Oremus Kft. “Las cuatro primeras en España y la quinta en Hungría”, aclaró.

Respeto a la tierra y a la tradición

“El vino español es una de las mejores ofertas que hay en el mercado, en cuanto a relación calidad-precio. Históricamente ha pertenecido a la categoría del Viejo Mundo junto a Francia e Italia. La demanda de nuestras producciones sigue subiendo cada vez más en todos los países, sin excepción. Además, el vino de España se destaca por una variedad de regiones y de uvas”, destacó Menéndez.

Tempos Vega Sicilia está presente en las tres regiones vitivinícolas más importantes de España. En primer lugar, la zona Ribera del Duero en donde se encuentra la finca de Vega Sicilia, la bodega original en donde se cultivan viñas desde hace más de cien años. Luego está Alión, que tiene su origen en una cuidada selección de terrenos repartidos por distintas zonas de la denominación de origen.

“En la Rioja Alavesa estamos presentes con la bodega Macán en alianza con Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia SA, y en tercer lugar estamos en Toro con el vino Pintia, desde el año 2021”, dijo Menéndez. Como novedad, el directivo anunció una nueva bodega en Galicia. “Se llamará Deiva y estará situada en la zona de las Rías Baixas; elaborará vinos blancos con uva albariño, que saldrán a la venta en el año 2025. Será el primer vino blanco seco que se elaborará en España”.

Una verdadera leyenda

“El mundo del vino está cada vez más globalizado. El consumidor hoy día consume más y sabe lo que consume. La categoría está creciendo en penetración y consumo per cápita en prácticamente todos los países del mundo. Eso hace que el gran reto para las bodegas sea el seguir mejorando, evolucionando y avanzando con los vinos”, analizó Menéndez. Para el experto, el mercado de vinos en nuestro país está creciendo también a pasos agigantados. “Se nota que el consumidor paraguayo aprecia cada vez más los vinos prémium”, expresó.

El portfolio de Vega Sicilia cuenta con 14 vinos. El más emblemático es Único: un vino en el que se ensamblan a la perfección las cualidades del Tempranillo y el Cabernet Sauvignon en distintas proporciones. Por su parte, Menéndez recomendó Valbuena 5.º. “Es la expresión más pura del tinto fino (Tempranillo) en Vega Sicilia. Es un vino emblemático que compite con los grandes vinos del mundo a un precio mucho más accesible; una propuesta interesante para cualquier ocasión”, indicó.

Se cree que el éxito de esta gran empresa está en que sus productos han alcanzado los más altos estándares de calidad. Por sus 40 años, además de la nueva bodega, Tempos Vega Sicilia lanzará un libro conmemorativo y una edición especial (solo 100 unidades), que tendrá vinos especiales y numerados, ideal para los coleccionistas.

La nueva bodega de Vega Sicilia se llamará Deiva y estará situada en la zona de las Rías Baixas. Elaborará vinos blancos con uva albariño, que saldrán a la venta en el año 2025.

Bodega Bouza, la casa uruguaya de vinos premium

Bodega Bouza, la casa uruguaya de vinos premium

Posicionado en nuestro país hace cinco años, Bodega Bouza pretende llegar al segmento gastronómico con sus diferentes vinos de grandes atributos. La empresa uruguaya, fundada como un emprendimiento familiar, actualmente, distribuye sus productos en naciones de Europa, América y Asia.

Texto | Fotos David Awa Duarte Chilavert

Uruguay tiene una corta e interesante tradición viñera. En las últimas décadas, varias bodegas charrúas fueron ubicándose en importantes mercados internacionales por los atributos de sus vinos, dignos de ser comparados con productos argentinos o chilenos, de rica costumbre enóloga.

En este sentido, las actividades vitivinícolas son desarrolladas al sur del Uruguay. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), existen alrededor de 1300 viñedos que alimentan a más de un centenar de bodegas uruguayas.

Entre las casas de vinos charrúas se destaca la Bodega Bouza, que tiene casi 20 años de existencia. “Trabajamos con Monalisa hace cinco años, trayendo vinos a Paraguay”, comentó Cristina Santoro, gerente de Exportaciones y Marketing de la empresa uruguaya.

Una visita mas…

En esta ocasión, la visita Santoro, quien trabaja desde hace 16 años en la Bodega Bouza, se dio en el marco del evento de promoción de vinos uruguayos organizado por la Inavi de Uruguay en el Hotel Sheraton de Asunción. Según la uruguaya, la bodega está enfocada en entregar vinos de calidad en todas sus líneas. “Mantenemos una escala pequeña para mantener la calidad”, destacó.

Para la representante de Bouza, con Monalisa encontraron un socio adecuado para representar la marca, porque el perfil de la compañía paraguaya como cava y tienda de vinos es el ideal. “Ahora, nos interesa bastante estar en el segmento de la gastronomía, porque la idea es llegar a restaurantes locales”, explicó Santoro.

“En general, el vino uruguayo necesita ser explicado, porque no es muy conocido como son los productos de Chile y Argentina. Entonces, no es un vino que pueda venderse en un supermercado. Está pensado para que un sommelier lo recomiende en un restaurante o en alguna tienda especializada”, agregó Cristina.

Un poco de historia

Según Santoro, Bouza no es una bodega muy antigua, puesto que su primera cosecha fue en el 2003. “Desde el primer momento hicimos los vinos con calidad, hecho que posicionó a la bodega”, contó.

Las variedades en vinos de Bouza van desde los blancos, como Albariño, Chardonnay, Riesling y Semillón. “El Albariño era una variedad que no se conocía mucho en Uruguay y hoy se está convirtiendo en una línea emblemática como el Tannat en tintos”, reveló Santoro y agregó que además tienen tintos como Tannat, Merlot y Tempranillo. Todas esas líneas tienen un gran impacto en nuestro mercado nacional.

Al realizar una pequeña radiografía de la cultura del vino en el país vecino, Santoro reveló que la tradición vitivinícola se dio con inmigrantes italianos. “Así, en los últimos años, ha crecido mucho la cantidad de viñedos y bodegas. Dentro de las variedades, la que más se planta es el Tannat, por la cultura gastronómica uruguaya, ya que comemos mucha carne y es un vino que acompaña bien”, apuntó.

Los principales mercados de la Bodega Bouza son Brasil, por una cuestión de cercanía, y Estados Unidos. También se comercializan en Paraguay, México, Perú, Inglaterra, Alemania, España, Portugal y algunos países de Asia. “Buscamos importadores que sean especialistas en vinos y tiendas, donde las personas se acerquen y encuentren algo diferente en cuestión de calidad”, afirmó.

“El desafío es seguir conquistando mercados. Mientras, en Paraguay nuestro enfoque está en crecer en el ámbito de la gastronomía. Creo que estar dentro de una tienda como Monalisa nos ayuda a que la gente nos conozca y lleve el vino a su casa”, finalizó Cristina Santoro.

Uruguay tiene una corta e interesante tradición viñera. En las últimas décadas, varias bodegas charrúas fueron ubicándose en importantes mercados internacionales por los atributos de sus vinos, dignos de ser comparados con productos argentinos o chilenos.